Autor: Pablo Herreros Ubalde 4 Marzo 2010


Un chimpancé hace una demostración de fuerza, típica de los primates, en la que trata de disuadir de un enfrentamiento directo. Obsérvese que tiene el pelo erizado, lo que le hace parecer mas grande de lo que realmente es. (Imagen: usuario de Flickr).

Una actitud frecuente es considerar que la agresión animal prueba que la violencia y la guerra juegan un papel fundamental en la evolución humana. En un experimento clásico sobre los efectos de la sobrepoblación en ratas, se obligó a convivir a un alto número de estos roedores en un espacio reducido. Los resultados mostraron un aumento de la violencia hasta niveles que asustaron a los investigadores. Desafortunadamente, los resultados con esta especie se generalizaron al resto y este estudio es muy nombrado aún hoy en día como prueba de la agresividad de la naturaleza humana.

Años después, el mismo experimento se repitió con primates y los resultados fueron esperanzadores en la mayor parte de los casos. Los primates reaccionaban ante la alta densidad de población con estrategias que iban desde dedicar más tiempo al acicalamiento mutuo hasta reprimir los impulsos violentos. Aumentaron en general todas las conductas prosociales por día y hora, como ocurre hoy en día en algunas sociedades asiáticas.

La investigación con primates no-humanos está obligando a modificar a marchas forzadas esta y otras nociones de lo que hasta ahora pensábamos sobre la naturaleza de las relaciones sociales. Es cierto que los chimpancés pueden llegar a ser muy agresivos pero también poseen habilidades excepcionales para la evitación y la resolución de los conflictos. Para los animales sociales, devolver la estabilidad al colectivo es una necesidad de primer orden. No es de extrañar pues, que una de las causas de destitución de un líder entre chimpancés, sean la coaliciones entre hembras en su contra, cuando éste no contribuye a la estabilidad del grupo. Además, entre especies cooperativas como la nuestra, los “ganadores” también deben preocuparse de restablecer las relaciones sociales, pues nunca saben cuando necesitarán de su oponente.

Allá donde hay grupos de personas, animales, o naciones con un objetivo, hay una necesidad de superar la competición y dejar de lado las diferencias. Para poder mantener los beneficios, los individuos necesitan reducir sus costes, reducir los niveles de competición y desarrollar estrategias para reparar las relaciones.

Entre primates, las reconciliaciones tienen unas pautas propias que son diferentes en cada especie. Los macacos emiten unos sonidos que indican el fin de las hostilidades, los babuinos realizan una monta simbólica e inspeccionan los genitales, los bonobos mantienen relaciones sexuales y los chimpancés se abrazan y besan, siendo éste último el gesto reconciliador por excelencia de la especie (las distintas hipótesis sobre los orígenes del beso parecen situarlo en un comportamiento de transferencia de comida con la boca).

La agresividad tratada de una manera aislada, separada de otras categorías del comportamiento social es un error. Puede que varias de sus manifestaciones sean indeseadas e incluso inaceptables, pero eso no las separa radicalmente de la categoría de lo social. No hay que olvidar que en las redes sociales de los mamíferos, hay fuertes factores que contienen la violencia. En la mayor parte de las ocasiones, muchas de las conductas que identificamos como agresivas tienen un carácter preventivo y están dirigidas a evitar la confrontación directa, como por ejemplo las típicas demostraciones de fuerza de los gorilas en las que se golpean el pecho y rompen ramas. Éstas, rara vez terminan en una pelea abierta. Las estrategias disuasorias también son frecuentes entre los homínidos. Por ejemplo, gran parte de los enfrentamientos entre adolescentes, el origen de los desfiles militares o la danza maorí del equipo de rugby neozelandés, cumplen esta misma función.

El “haka” es el canto de guerra de los All Blacks, el equipo de rugby de Nueva Zelanda.
[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=tdMCAV6Yd0Y[/youtube]

El problema de la armonización de objetivos y reducción de la competición por el bien de objetivos más ambiciosos es común a varias culturas y especies. Al ser fenómenos naturales, existen similitudes universales en su expresión. Por ejemplo, algunos peces cíclidos, tienen un comportamiento muy similar a los miembros de la tribu Mbuti (República del Congo) para resolver sus disputas. La estrategia consiste en pegarse por turnos en una batalla simbólica de la que ninguno sale herido.

También, en una especie de mirlos, los machos poseen unas plumas rojas que atraen a las hembras. Cuando dos de ellos se encuentran en un mismo territorio y uno no quiere enfrentarse, tapa estas plumas con otras de color negro para evitar el conflicto y pasar desapercibido. Pero aún más sofisticada es la estrategia de los jóvenes macho gorilas. Los harenes de esta especie, por norma general, no admiten más de un macho adulto por grupo. Cuando un joven quiere prolongar su estancia, inhibe el desarrollo de características físicas que indican que ya no lo es. Esto le permite no llamar la atención del macho dominante durante un tiempo adicional.

Un gorila intimida a un hombre.
[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=KujmrcF0ZxU[/youtube]

Otra creencia popular que ha sido refutada por las investigaciones, es aquella que cree en que las partes de un conflicto son independientes y autónomas. Las observaciones prueban que los rivales se mantienen cerca el uno del otro justo después de un enfrentamiento, como buscando una oportunidad para la reconciliación. Además suelen cooperar más y ser más tolerantes entre ellos ante un recurso tras este tipo de episodios, lo que sugiere que la relación sale fortalecida de este proceso. Por esta y otras razones, considerar la conflictividad como una conducta anti-social es un enfoque que nos cierra las puertas a una comprensión más amplia del fenómeno.

En la Conferencia General de la Violencia, celebrada en Sevilla el año 1989, uno de los acuerdos que se alcanzó fue el siguiente: “es científicamente incorrecto decir, que en el curso de la evolución humana ha habido una selección del comportamiento agresivo en detrimento de otros tipos de comportamiento”. Las implicaciones de este nuevo modelo del conflicto social aún se discuten en la actualidad, como por ejemplo, que el perdón no es una idea cultural o juedocristiana, sino que a nivel básico posee un componente biológico. Sea cual sea el resultado, lo cierto es que cuando observamos la naturaleza, los conflictos están tan bien integrados en otras conductas sociales, que lejos de separar, parece que contribuyan a su fortaleza.

Resolución de conflictos en primates.
[vimeo]http://vimeo.com/9854682[/vimeo]



20 Respuestas to “Cómo solucionan sus conflictos los animales”

  1. OLGA RODRIGUEZ BENHAMU:

    Soy una mona chimpacé, no quiero que me comparen con otro animal diferente, porque no tienen mis caracteristicas de comportamiento.Ya me lo decía mi hermano desde pequeña , eres la mona chita . Porque hacía lo mismo que ella con las cremas , las miraba con asombro y me untaba la cara , pero sin saber muy bien si me iban para mi piel bien o no. Jamás he entendido de cremas porque para ir saltando de árbol en árbol, no importas cremas.

  2. Cómo solucionan sus conflictos los animales:

    […] Cómo solucionan sus conflictos los animales http://www.somosprimates.com/2010/03/como-solucionan-sus-conflictos…  por etnodepaz hace 2 segundos […]

  3. Cris:

    La lástima no es que los humanos no sepan resolver conflictos, sino que crean conflictos sin motivo alguno, o por motivos nimios, o se dejan manipular por agitadores que persiguen sacar algún beneficio del conflicto creado (“a río revuelto…”).

    Por ejemplo, la selección neozelandesa de rugby ya no volverá a ejecutar el “haka”, resulta que los maoríes se han quejado de una supuesta trivialización o usurpación de su danza tradicional por parte del equipo nacional.

    Así, algo que en principio era integrador, pues jugadores neozelandeses de todas las etnias, representando a su país, hacían suya con orgullo una tradición de los primeros habitantes de esas tierras, se ha convertido ahora en motivo de crispación, polémica y conflicto.

    La dificultad de extrapolar a los humanos experimentos sociales realizados con primates es que en muchos aspectos, somos bastante más estúpidos que ellos.

  4. Cris:

    (Bueno, lo de la haka es algo que oí en la tele y igual era el April Fool’s porque no concibo a los All Blacks empezando un partido sin la haka… es como si les quitaran el himno o los quisieran vestir de verde en lugar de negro)

  5. maruja:

    Molt interesant

  6. Pere:

    Muy bueno,
    pienso que el aprendizaje y la cultura modulan mucho -por suerte- los condicionantes con que nacemos.
    pero está muy bien saber que debemos potenciar la empatía innata en lugar de intentar corregir una supuesta agresividad

  7. maribel ortega martin:

    disfruto con vuestras opiniones,y aumentais mi interes en conocer más.sin embargo el sentimiento de poseer o ser el jefe de manada…no lo veo demasiado en las hembras,¿quizá por eso las mujeres siempre o casi siempre están sometidas al macho?????????.

  8. maribel ortega martin:

    me entusiasma leeros………..

  9. Juan Manuel:

    Es estupendo el artículo. Me ha llamado la atención la forma de concluir o evitar las hostilidades entre cierto tipo de primates, a mí, particularmente, me han gustado las actitudes que adoptan los babuinos y los chimpancés (aunque , a título personal y, sin que nadie se entere, me quedaría con las de los bonobos )

  10. Pablo Herreros:

    Gracias a todas y todos. Como otros, el tema de la subordinación de las hembras en algunas especies es debatible. En mi opinión, hay muchos coontrapoderes a la dominación absoluta del macho, como por ejemplo las alianzas entre hembras o con otros machos. Otro aspecto a tener en cuenta es la diferencia entre dominar y controlar la relación. En la especie humana, el padre suele ser el jefe de la relación, pero son muchos los casos en los que son los hijos quienes realmente la controlan. Si tenéis cualquier pregunta, encantado la contestaré en este apartado. Si no lo sé, prometo buscarlo. Saludos. Pablo Herreros Ubalde.

  11. Anna:

    Cris, yo también oí lo de los all black, pero sospecho que detrás de este conflicto está la codicia; hoy el dinero mueve muchas cosas…
    Pablo: ¿lo que sugieres en tu post, es que somos por encima de todo animales sociales y que todo contribuye a formar vínculos? Entornces tanto los abrazos como las agresiones forman parte de nuestra biología o de nuestra sociedad? ¿los experimentos dicen que somos duales?

  12. Pablo Herreros:

    Eso es Anna, prioridad a la relación. Ambas caras de la moneda son parte de nuestra naturaleza. Saludos afectuosos. Pablo Herreros Ubalde.

  13. set:

    Igual que en un juego de ajedrez, las blancas atacan primero, y las negras se han de defender, en el juego de la vida:

    1- La agresividad como defensa, contribuye a la selección natural, es como una respuesta al dolor físico o emocional causado por un congénere (agresión, daño a posesiones, aislamiento, privación de derechos, marginación)

    2- La agresividad como ataque, medida y dominancia no es más que una salida a la frustración propia o dolor emocional con respecto a los congéneres. Es un clásico de psicopatía relacionada con una enfermedad mental (lóbulos frontales). Es por excelencia la selección, no por azar o por fuerza (mal llamada natural), sino lo cotrario; es selección por violar las reglas del juego social disfrutando del efecto producido al privar de la felicidad al resto. En muchos animales se da este comportamiento, pero en el hombre, bate records.

    Robar dinero o comida, entraría por ejemplo en el segundo caso, no en el primero, pues viola las reglas sociales. Curiosamente compensar con robo un dinero a una “entidad” que te ha robado, aunque no sea por un método agresivo, entra en la primera, pues los ladrones se disfrazan muchas veces de reglas sociales (dilución de los ladrones en grupo o acoso) y este robo constituiría un efecto de compensanción (quien roba a un ladrón cien años de perdón). No lo confundan con el altruismo heroicista que trata de paliar daños de congéneres y no propios y entrarían dentro del grupo psicopático.

    Sería interesante que comentara la actitud de insectos como las avispas gigantes asesinas, para intentar explicar el ejemplo anterior.

    Saludos.

  14. set:

    Permitidme un enlace a un vídeo que ilustre el comportamiento del avispón referenciado en el post anterior.

    Saludos.

  15. set:

    http://www.youtube.com/watch?v=1E_imq9z5NA&feature=fvw

  16. Conxa:

    Tengo una perra e investigué las pautas y los modos de adiestramiento hasta donde me interesaba, pues nunca pretendí prepararla para protagonizar películas.

    Los perros son descendientes de los lobos. Los lobos forman manadas y la manada es fuerte si todos obedecen al macho alfa. Los lobeznos son puestos a prueba en su obediencia (de la que depende la supervivencia de la manada) y si se revelan son acosados hasta que adoptan la posición de sumisión (panza arriba y la cabeza ladeada). Si un lobezno no se somete se le agrede cada vez con más fuerza y si esto no funciona, acaba muerto por las heridas o por el abandono. ¿Crueldad? Simple mecanismo en pro del bien común. Si un cachorro, al obligarle a ponerse panza arriba y presionarle con nuestra mano en el pecho no se somete, nos va a causar problemas porque es un inadaptado y no va a obedecernos.

    Siempre se ha dicho que perros y gatos no se entienden, es cierto por regla general, a no ser que crezcan juntos y no siempre, puesto que es más común que lleguen a convivir ignorándose. El perro adopta una posición pecho-cabeza al suelo y culo levantado como forma de disposición al juego. El gato lo que ve es un lomo erizado, señal, entre ellos, de cuidado no te acerques. Es decir, o se aprende el lenguaje de los otros o no hay entendimiento.

    En otro ¿post? leí que los monos “sonríen” como forma de expresar amenaza. No sé, yo he visto sonrisas de simios que no eran de amenaza sino próximas a nuestra sonrisa. La mueca amenazante es distinta de la de sonrisa.

  17. Pablo Herreros Ubalde:

    A veces identificamos en otros animales, el tener la boca abierta con la sonrisa. Aún así, hay varios tipos de sonrisa en el chimpancé. Existe una que indica nerviosismo o miedo, otra sumisión, alegría, etc.

  18. Javiier:

    Es estupendo el artículo. Me ha llamado la atención la forma de concluir o evitar las hostilidades entre cierto tipo de primates, a mí, particularmente, me han gustado las actitudes que adoptan los babuinos y los chimpancés (aunque , a título personal y, sin que nadie se entere, me quedaría con las de los bonobos )

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