Autor: Pablo Herreros Ubalde 14 mayo 2010

Trece años después de la publicación de “El origen de las especies”, Charles Darwin escribó “La expresión de las emociones en hombres y animales”, donde cuestionaba a los que creían en el abismo entre el hombre y los animales. Los descubrimientos recientes, demuestran que los animales y los humanos reaccionamos ante el entorno de una manera similar. La continuidad entre los animales y los seres humanos es manifiesta. Han tenido que pasar más de 150 años para empezar a aceptar que todos somos… animales emocionales.

Eduard Punset me ha invitado ha colaborado en la edición especial de “Cerebro y emociones” de la revista National Geographic, con un artículo sobre la similitud emocional entre animales y seres humanos.

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En octubre del 2006, una manada de elefantes irrumpió en la población de Ranchi, India, obligando a huir a sus habitantes. Los animales buscaban el cuerpo sin vida de una hembra perteneciente a su grupo que había caído en un canal de irrigación próximo a dicha localidad, y terminó muriendo ahogada. El cadáver ya había sido enterrado por los vecinos, pero los animales siguieron buscando durante tres días, destrozando a su paso cosechas y cabañas.

Ese mismo año se publicaron las primeras imágenes de cerebros de elefantes. Los resultados mostraron un hipocampo de proporciones asombrosas, una zona estrechamente relacionada con el procesamiento de las emociones y la memoria. En Sudáfrica, decenas de rinocerontes murieron debido a varios ataques de elefantes en los últimos años. Fue muy sorprendente, porque algo así no se había observado nunca hasta aquel momento. Al examinar el fenómeno con detenimiento, los investigadores descubrieron que todos los elefantes agresores eran adolescentes que habían presenciado la muerte de sus madres por armas de fuego. Como bien saben los psicólogos, la agresividad y el comportamiento asocial son síntomas asociados al estrés postraumático. Los estudios concluyeron que su separación súbita y prematura de los adultos fue la causa probable de esta alteración en el comportamiento de los animales, ya que tras introducir miembros ancianos al grupo, la violencia cesó.
 

Investigaciones recientes demuestran que los animales sienten las mismas emociones que los humanos. (Usuario de Flickr).

No es sencillo argumentar sobre la existencia de las emociones en animales, puesto que no se pueden observar a través de un microscopio ni aparecen en una radiografía. Afortunadamente, avances como la resonancia magnética permiten ser más precisos en nuestras observaciones. Las estructuras cerebrales y las sustancias químicas asociadas son comunes a reptiles, aves y mamíferos, por lo que potencialmente todos ellos pueden tener experiencias emocionales. Por ejemplo, en experimentos en los que se acaricia cariñosamente a ratones e iguanas, el ritmo cardiaco y la temperatura corporal aumentan; las mismas respuestas fisiológicas que están asociadas con el placer en los seres humanos.

También existen paralelismos en los comportamientos implicados con las emociones. En un experimento clásico, si un macaco observa cómo, cada vez que él come, otros macacos sufren una descarga eléctrica en una jaula adyacente, se negará a ingerir alimento alguno durante siete días aproximadamente. Lo mismo ocurre con ratones. Pero hay más. Se sabe que los delfines auxilian a los individuos enfermos de su especie, ayudándoles a ascender a la superficie para tomar aire cuando les cuesta hacerlo por sí mismos, y los elefantes reconocen los restos óseos de miembros de su especie. En varias especies de primates, si alguno muere, sus compañeros dejan de comer durante un tiempo y emiten unos sonidos que recuerdan a la angustia humana.

Estas conductas son frecuentes entre mamíferos, donde cada individuo es relevante para la supervivencia del grupo. Las emociones favorecen a los organismos, ayudando a decidir lo conveniente o no de una situación. Son fundamentales en la cohesión entre miembros de la especie y regulan los encuentros sociales, permitiendo responder de una manera adaptativa y flexible.

Charles Darwin estaba seguro de que existe una continuidad entre animales y humanos, tanto en aspectos físicos como mentales, pero sus observaciones fueron obviadas durante décadas, debido a prejuicios antropocéntricos. El ser humano era el único capaz de sentir emociones. Hoy, las investigaciones hacen imposible sostener esta idea. Todo indica que, al igual que las personas, los animales poseen una intensa vida emocional.


 
Descargar “Respuestas en animales”, artículo publicado en la revista National Geographic.
 
 
 
 



24 Respuestas to “Animales emocionales”

  1. Animales emocionales:

    […] Animales emocionales http://www.somosprimates.com/2010/05/animales-emocionales/ por xoxeinha hace 3 segundos […]

  2. Vera:

    No me cabe ninguna duda al respecto. Yo tengo clarísimo que los animales sienten como nosotros, tanto a nivel físico como emocional. Está claro que no se paran en pensar en tribialidades… Pero si son conscientes de su entorno y de los seres que les rodean… Hace poco en Turquía grabaron un video donde aparecían dos gatitos, uno de ellos MUY enfermo. El anterior gatito no paró de darle masajes, calor, compañía y aliento hasta que se llevaron a su compañero al veterianrio. Afortunadamente el gato sobrevivió, y el veterinario aseguró que si no llega a ser por los cuidados de su compañero, el gatito hubiera muerto…
    En ocasiones me preguto si en verdad somo seres “racionales”…
    Un artículo genial, gracias por compartilo!

  3. Elisa:

    Todos estos descubrimientos son “emocionantes” sobre todo para todos los que siempre hemos respetado a los animales y hemos defendido esta teoría simplemente por sentido común y se nos ha tachado de todo menos “científico” … . emocionante …, pero algo es algo.

  4. marcela braun:

    Como decía el grandioso Albert Einstein,”hasta el universo tiene sentimientos”.

    Gracias,muy bueno el blog.

  5. Gra.:

    Animales Emocionales!!!
    Buenísimooooooo artículo!!!
    Me causa mucha emoción ver como los animales demuestran sus emociones. Fui espectadora de pájaros que alimentaron a su cría que había caído en mi patio…la cual resguardé y todos las mañanas venían a alimentarla…uno sobrevolaba el lugar…dos bajaban… uno alimentaba…hasta que el pichón voló por sus propios medios.
    Me duele ver a mis pares no cuidando…no preservando a los suyos.
    Hay mucho dolor…no tratado…no manifestado…no trabajado.

  6. Adriana Quiroz:

    Me parece increible que en este momento donde la ciencia, los adelantos tecnológicos, el progreso en las comunicaciones y tantos otros que nos han llevado donde nunca antes creimos; nosotros los “seres racionales” seamos aún tan absurdos, negemos todavia o dudemos en la capacidad de sentir de otras especies, que nos creamos únicos y con nuestra prepotencia iracional abusemos sin misericordia de los animales!

  7. castigador40tenerife:

    Está claro que los animales son casi semejantes a los humanos, dado que también tienen alma, auque se diferencian de nosotros porque carecen de conciencia sobre el bien y el mal y actúan por instinto o necesidad. De resto, en cuanto a genética somos muy parecidos, aunque muy diferentes en apariencia.
    Me ha gustado mucho este post. Gracias.

  8. José Jesús:

    No me cabe la menor duda de la carga emocional y sentimental de los animales más evolucionados, sobre todo los mamíferos, a colación de esto quiero mostrar mi más enérgica condena ante el sufrimiento de los toros en las plazas o el de los animales que consumimos para nuestra alimentación cuando son sacrificados.

  9. Rocío:

    Me parece tremendo que se les den descargas eléctricas a unos animales encerrados en jaulas ante otros de su especie solo para observar su comportamiento. Siete días, dice el artículo refiriéndose a un “experimento clásico” en el que el animal que observaba esas descargas en reacción a cada vez que ingería alimento se negó a comer.

    Sinceramente me parece un acto de tortura.

    La ciencia debe avanzar, sin ninguna duda, y la experimentación con animales es necesaria porque nos proporcionan claves para entendernos a nosotros mismos, pero habría que vigilar los métodos de conocimiento.

  10. Paz:

    Es fantástico reconocer como los mamíferos son capaces de darse cariño y comparten emociones que hasta ahora creíamos eran exclusivas del ser humano. Lo que me gustaría recordar a todos los que se dan cuenta de estos descubrimientos ahora és que hagan el favor de aplicarlo a nuestros congéneres los humanos en situaciones estresantes (tipo ingreso hospitalario) a la hora de humanizar los hospitales y recordemos, principalmente con los recién nacidos lo importante que es el apego con sus padres, no le neguemos a un recién nacido el contacto piel con piel con su madre nada más nacer.

  11. Vito:

    Todos los que alguna vez hemos tenido animales ya lo sabíamos. Por eso, en estos días en que tanto se valora el carácter “científico” en todas las facetas de la vida , es muy bueno que se hagan estudios así. Gracias.

    A ver si vamos “aparcando” el excesivo antropocentrismo en el que, a pesar de los siglos, aún seguimos inmersos. Es un poderoso “árbol que no nos deja ver el bosque”.

  12. matt:

    Dios creo al hombre a imagen y semejanza suya, y a los animales y el resto de la naturaleza a su servicio.
    Cuanta injusticia, dada por dios.

  13. Ricardo:

    Muy bueno Paz!
    “hagan el favor de aplicar esto a sus congéneres humanos”. Es fantástico todo lo que se va descubriendo sobre la mente y las emociones, pero no perder la perspectiva (una vez más). Y es que nuestra cultura siempre va saltando de “ismo” en “ismo”.

  14. Ricardo:

    No deja de llamarme la atención la cantidad de gente que se emociona con las desgracias de los animales y no parece inmutarse con las desgracias humanas.
    Dicho de otro modo, postulan un radicalismo sobre derechos y sufrimientos de los animales que para nada aplican a las desgracias humanas, que no son pocas.

  15. Ricardo:

    Antes o después nos haremos conscientes de que la razón, los instintos, las emociones… son parters de un todo: El entramado psicologico de La Vida. A partir de ahí, esos elementos tienen el valor que La Vida tenga. Y buenismos a parte, el valor de La Vida (humana, animal o vegetal) es cambiante según el momento histórico que consideremos. Respetemos las leyes naturales y tratemos de hacernos la vida más fácil los unos a los otros.

  16. perla beatriz:

    felicitaciones !!!!!! hermoso articulo, gracias por compartir y ampliar nuestros conocimientos un abrazo, me encanta todo lo de eduardo punset

  17. gloria:

    No me extraña nada y me duele ver como las personas son crueles con esos animales que nos transmiten sus emociones con la mirada. Me he criado casi toda la vida con perros, hace a penas 6 meses se me murió el último pero antes de que el veterinario le sacrificara, se levantó con un enorme esfuerzo, me lamió dos veces la mano y se dejó caer para siempre mirandome con tristeza y cansancio. En sus ojos pude ver “no puedo más pero aunque tenga tanto dolor, me despido de ti y te doy unos besos por que te sigo queriendo”. Jamás lo olvidaré, tan pequeño y siempre protegiéndome. ¡Cuanto amor nos dimos compañero!

  18. Pablo Herreros Ubalde:

    Muchas gracias a todas y todos por vuestros comentarios. Seguiremos hablando de este tema. Nos vemos por aquí. Saludos afectuosos.

  19. Jose Gutierrez Rodriguez:

    Si, los animales tienen sentimientos. Pero si pierden un allegado, no los sienten en la misma manera que un ser humano. Yo opino que lo que diferencia al hombre del animal es la razon y el alma espiritual. Con ello no quieron decir que el hombre sea mejor que el animal. El hombre puede ser cruel, inmhumano, etc. El animal es noble, inocente. Pero el alma inmortal es creacion de Dios. Y ahi esta el dilema del Mal. En la libertad de que dispone el hombre y no el animal

  20. AnaIE:

    Muy interesante como siempre Pablo. Viste un documental la semana pasada sobre mangostas?, alucinante… Un saludo desde Madrid.

  21. Pablo Herreros Ubalde:

    Muchas gracias AnalE. Lo intentaré conseguir y verlo. Saludos afectuosos desde Cantabria. Pablo Herreros Ubalde

  22. Janet:

    GRACIAS!!!!!

  23. Carol:

    Me ha gustado mucho el artículo y el mensaje que desprende, aunque estoy de acuerdo con Rocío que los experimentos realizados con animales son crueles, por lo que deberían reducirse al mínimo e incluso prohibirse en muchos casos.
    Estoy completamente de acuerdo en la continuidad entre animales y humanos, pues de hecho somos animales y nuestros comportamientos son debidos a los mismos procesos (más sofisticados en algunos casos)
    Los argumentos a favor de nuestras diferencias relacionados con el “alma” no están basados en ninguna evidencia científica, son sólo “cuestión de fé”.
    Por último me gustaría añadir que me molestan un poco los comentarios de la gente que dice que deberíamos preocuparnos más por los humanos ¿es que hay alguna razón que impida preocuparse y defender a las personas y a la vez al resto de los animales?
    Mi experiencia me ha demostrado que los que más se preocupan y respetan a los animales mejor se comportan y más ayudan a los demás. En muchas ocasiones, los que tanto promulgan que hay que pensar en las personas, son los que menos hacen.
    Un saludo

  24. Tyke, la forajida | La vida contemplativa:

    […] propia cada uno de los tiros mortales de la protagonista. Pero Tyke era un animal. Una elefanta: uno de los seres más inteligentes, de mayor complejidad sensorial y emocional. De hecho es el único ser vivo, junto con los seres humanos, que desarrolla clanes familiares […]

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