Autor: Pablo Herreros Ubalde 3 Junio 2010

En el orden de los primates, las especies que cuentan con grupos sociales más complejos, confían más en las señales visuales que en las señales olfativas para comunicarse. Los primates superiores, a lo largo de la evolución, hemos reducido el tamaño de nuestros hocicos en favor de manos para capturar presas. Igualmente, dependemos más de la visión que del olfato para cazar, por lo que nuestros ojos se han desarrollado hasta lograr la estereoscopia o percepción tridimensional del entorno.

Características distintivas del sistema visual de los primates son las órbitas frontales dirigidas y convergentes, la integración binocular y una alta agudeza visual. La visión binocular tiene ventajas importantes sobre la visión monocular, ya que la primera es la que permite que se produzca el efecto de profundidad y la tercera dimensión detallada, que son consecuencia de la posición de los ojos al frente de una cara achatada, con una ligera diferencia angular entre las respectivas percepciones de ambos globos oculares. Esto permite captar mejor los tamaños, las formas, los colores y calcular las distancias reales.

Los investigadores han intentado examinar otras capacidades de los primates no-humanos para percibir diferentes aspectos de su entorno social. Un gran número de estudios han evaluado como los individuos perciben elementos del contexto que les son relevantes. Mediante las pruebas de cognición se ha demostrado que los primates poseen sofisticadas maneras de reconocimiento y habilidades para la discriminación. Por ejemplo, son capaces de reconocer a un individuo de la misma especie a gran distancia. Esta habilidad es muy útil en espacios abiertos y resulta fundamental para la eficacia biológica distinguir quién es pariente de quién no lo es. También nos permite identificar a los que pertenecen a tu clan o grupo.
 


Los primates saben distinguir a los animales de su misma especie y situarlos en la jerarquía del grupo rápidamente. (Usuario de Flickr).

Sabemos que desde una edad temprana, los monos responden apropiadamente a las expresiones de otros individuos y que además son capaces de reconocer las caras de diferentes sujetos. También hay pruebas de la capacidad para discriminar las caras de individuos conocidos de los que no lo son, después de una única exposición corta a imágenes. Los estudios de preferencia, en su conjunto, muestran que los monos prefieren mirar imágenes de sujetos de su propia especie. Tal interés diferenciado pudo ayudar a evitar la hibridación entre especies cercanas, ya que otra de las ventajas de la precisión visual para los primates, es la de discriminar congéneres de tu especie de otras especies cercanas con las que pueden tener descendencia pero ésta no sería fértil (híbridos). Por ejemplo, los macacos evitan el cruce entre diferentes especies en su hábitat natural, a pesar de que serían capaces de engendrar descendencia fértil fácilmente en los laboratorios. Muchos de ellos viven en áreas vecinas donde no hay barreras geográficas estables y a pesar de compartir el mismo hábitat, consiguen ser especies distintas en la naturaleza. Adicionalmente, otras pruebas sobre la percepción en primates, revelaron que los macacos no sólo distinguen a otros macacos de especies similares sino que además prefieren las de compañeros conocidos. Pero aún más curioso resulta el fenómeno que encontró Tetsuro Matsuzawa, en el año 1986, ya que tras mostrar fotografías de varios animales a chimpancés, descubrieron que éstos prefieren las imágenes de humanos a las de otros chimpancés.

Los estudios de este tipo proporcionan evidencias de que los monos puedan reconocer caras de otros miembros basándose en las señales puramente visuales. Las caras aportan información muy valiosa sobre el género, la edad y si éste es o no de la familia y la especie; también proporcionan datos significativos sobre la intención y el estado mental. La capacidad de reconocer estas señales y de responder correctamente a ellas desempeña un papel importante en la vida social de todos los primates, incluidos los humanos.

Estas habilidades requieren de mecanismos neuronales especializados. En el año 1998, se demostró mediante unos análisis, que la variación del tamaño del cerebro está asociada a la especialización visual. Los primates poseemos los cerebros más grandes en relación a nuestro tamaño corporal, y también tenemos las áreas del cerebro relacionadas con la visión ampliadas. A su vez, el tamaño del cerebro podría estar asociado a la calidad y cantidad de las relaciones sociales. De esta manera, se puede establecer una línea que relaciona: visión, tamaño del cerebro y complejidad social. La necesidad de una alta precisión visual, está asociada a una compleja vida social, donde es indispensable reconocer a individuos y situarlos en la jerarquía del grupo rápidamente. Hay que entender, que esta capacidad ha jugado un papel fundamental en la evolución de la sociabilidad de los mamíferos, conduciendo a la aparición de las relaciones personales y las redes individualizadas.



5 Respuestas to “Me he quedado con tu cara, primate”

  1. paco:

    Ante la pregunta de como es posible que de alguna forma de primate evolucionara el ser humano, yo propondria otra ¿si el ser humano es el culmen de la creacion de un ser divino porque es tan imperfecto? y me refiero a imperfeccion fisica y psicologica, tal vez aun estemos en proceso de formacion, y si esto es asi quien realizara la evolucion hacia esa mejora un ser divino y nosotros mismos?

  2. NEURIWOMAN:

    La verdad es que es una lastima que estemos perdiendo nuestras facultades olfatorias en aras de las visuales a lo largo de nuestra evolución filogenética. Es una parte de nuestro cerebro que une las estructuras mas arcaicas con las más recientes de la neocorteza, y por tanto guarda lo instintivo con lo racional. Pero no olvidemos que la vista es uno de los sentidos que más nos engaña, tenemos las ilusiones visuales, perceptivas, los espejismos…un monton de ilusiones ópticas para nuestros ojos. Así que “ver para creer” a veces no sale tan rentable evolutivamente.
    En los humanos se supone que la paleocorteza o corteza del bulbo olfatorio nos permite enfrentarnos a situaciones de la vida de una manera prerracional, intuitiva, labrada por el ambiente en las estructuras neuronales a lo largo de millones de años.

  3. sagitario123:

    Entiendo que a los monos, chimpancés y cualquier otra clase, les guste relacionarse con su misma especie, también que entre fotografías que les muestren en las que aparezcamos les guste y les sea curiosa nuestra cara, ya que nuestras expresiones pueden ser múltiples.
    En cuanto a la evolución que ha tenido el hombre no veo cual ha sido, pues lo único que ha hecho es facilitarse la vida con aparatos para llegar a un sitio sin perderse, cuando antes no era necesario porque existían los mapas, hemos creado los ordenadores para estar más aislados y necesitar las redes sociales y comunicarnos con extraños.
    Por lo menos ellos siguen siendo iguales por muchos experimentos que les hagamos, por mucho tiempo que pase, su evolución es mínima, son felices con lo que tienen y lo que hacen ¿Lo somos nosotros con lo que hemos conseguido?

  4. FANNY JEM WONG:

    Felicitaciones interesante publicación
    Saludos
    Fanny jem wong

  5. ROSA JOANNA ZANETTI:

    Profesor ,,eduardo punset,,tendriamos que ocuparnos mucho mas,,de los primates,,que son nuestro antes pasados,, y son inteligentes ,,mucho mas que el humano ,,,

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