Autor: Pablo Herreros Ubalde 8 julio 2010

Cuando a principios del siglo XX aparecen los primeros fósiles de Australopithecus en África, se descubre un eslabón crucial para entender la evolución de los homínidos. Pronto comienzan las especulaciones sobre el modo de vida de nuestros antepasados. En las primeras obras se los describe como seres fieros y crueles que comen a sus presas vivas. Según estas teorías, la guerra y la agresión habían sido fuerzas poderosas en la evolución humana. A este conjunto de conjeturas se las denomina “teorías del simio asesino” o el mito del “primate asesino”.

Babuinos de Guinea en el Parque de la Naturaleza de Cabárceno (imagen: Pablo Herreros Ubalde).

Casi cien años después, sabemos que aquellas reconstrucciones del pasado estaban dominadas por falsos modelos mentales como “la ley de la jungla” o “la supervivencia del más fuerte”. El primatólogo holandés Frans de Waal cree que, paradójicamente, al ser humano se le representa como agresivo y cazador cuando realmente era presa de hienas y tigres, por lo que nuestros primeros pasos en el planeta Tierra debieron están más marcados por el miedo que por la ferocidad.

El interés en los primates como modelos válidos para comprender la evolución de nuestros ancestros corrió en paralelo a estas investigaciones. En un primer momento se focaliza la atención en los babuinos, una especie muy jerarquizada, con altas tasas de agresión que vive en entornos fragmentados muy similares a los que tuvieron que enfrentarse los primeros seres humanos tras la salida de la selva. El problema vino cuando se comprobó que estos primates se encuentran más alejados evolutivamente del hombre que los grandes simios.

Pero no tardan en darse cuenta de que los chimpancés son mejor modelo, puesto que poseen características más cercanas a las de los humanos, como la caza cooperativa, las batallas con clanes vecinos y el uso de herramientas; aspectos todos ellos ausentes en los babuinos. Aún así, los chimpancés también poseen fuertes jerarquías y la violencia de los machos puede llegar a alcanzar límites insospechados en determinados momentos, tal como describió Jane Goodall en sus investigaciones en Gombe. Los defensores de la violencia y del dominio masculino como rasgos naturales e innatos de la especie humana habían encontrado un argumento perfecto en los estudios sobre estos primates.

Pero había algo que no encajaba en todo este puzzle. Varios individuos en los zoológicos de Europa pertenecientes a una subespecie de chimpancé no seguían esos mismos patrones. En un principio no se le prestó mayor atención y se les llamó chimpancés pigmeos debido a su menor estatura. Dos décadas después se descubre que es una especie propia y que son totalmente opuestos en sus estrategias sociales. Actualmente son llamados bonobos y viven en una zona muy restringida de vegetación densa, en la República Democrática del Congo, en la que abundan las frutas.

Pequeño bonobo del parque zoológico de San Diego, en Estados Unidos (imagen: usuario de Flickr).

Los bonobos son una especie con amplia tolerancia social y relaciones más igualitarias que otros primates. Además, las hembras son las protagonistas de la vida social y no se produce ningún cambio relevante en el grupo sin su consentimiento. Viven en grupos mixtos de varios miembros con jerarquías igualitarias y pasan alrededor del 25% del tiempo en posturas bípedas. Se cree que actualmente quedan unos 10.000 ejemplares, aunque su número se ha visto reducido drásticamente en los últimos diez años.

En los últimos años, se han vuelto muy famosos debido a su promiscuidad sexual, aunque la función de estos comportamientos es algo complejo que van más allá de un deseo desmesurado. En realidad utilizan el sexo como una estrategia social que reduce tensiones, cohesiona al grupo y soluciona conflictos. Han sustituido la violencia por el sexo; por esta razón son llamados los hippies de la selva. Además, en las investigaciones sobre cooperación y tendencia a compartir, obtienen mejores resultados que los chimpancés y es raro que los episodios de lucha acaben en lesiones graves. Otro asunto interesante, es que cuando mantienen relaciones sexuales, al igual que nosotros, utilizan preferentemente la postura del misionero y se miran a la cara, algo poco común en el mundo animal.

Mimi, una hembra alfa de bonobo de un santuario en el Congo, vela y defiende el cadáver de un macho recién llegado al grupo.

Los bonobos se encuentran a la misma distancia genética del hombre que los chimpancés. Los humanos nos separamos del ancestro que compartimos los tres hace 5-6 millones de años aproximadamente. A su vez, los de chimpancés y bonobos se separaron entre sí hace 3 millones, probablemente debido a la separación del río Congo en dos que pudo llevar a su especiación.

La pregunta que surge de todo lo expuesto anteriormente es por qué hemos elegido a los chimpancés y no a los bonobos como espejos en los que reflejarnos para comprender la evolución humana. Si nos basamos en la distancia genética, cualquiera de los dos modelos son igualmente válidos. De hecho, análisis recientes apuntan al bonobo como un poco más cerca de lo pensado. Muchos autores creen que esto es debido a la necesidad de legitimar las hipótesis según las cuales los animales son violentos y por tanto la tendencia a la guerra es innata en los hombres, así como también lo es la dominación sobre las mujeres. Además todo apunta a la existencia de razones políticas y económicas, ya que los partidarios del capitalismo salvaje encontraron en los chimpancés una excusa perfecta para validar su lógica de mercado basada en la ley del más fuerte y la eliminación de los más débiles.

Babuinos de Guinea en el Parque de la Naturaleza de Cabárceno (imagen: Pablo Herreros Ubalde).


24 Respuestas to “¿Somos los humanos primates asesinos?”

  1. alfonso:

    El artículo pretende acercarnos mas al primo bonono que al primo chimpancé, yo creo que ni lo uno ni lo otro, sino que los chimpancés comparten el gen de la violencia con nosotros y los bononos el gen del buenísmo. El bonono habrá evolucionado hacia el buenísmo, debido a que los recursos serán mas abundantes en el área geográfica donde se han desarrollado, como apunta el artículo. Los chimpancés han desarrollado la violencia, debido a que existe más competencia en su entorno. Ese mísmo caso nos ha pasado a nosotros, es bién sabido que los babilonios vivian en cierta abundancia y se didicaban a engoradr, al arte, las ciencias y el buen vivir. Sin embargo sus vecinos asirios vivian en un ambiente más hostil, lo que les llevó a ser guerreros, dedicandose a saquear a sus vecinos babilonios. No somos, al igual que nuestros primos primates, “buenos” o “malos”, sencillamente la evolución nos ha dotado de mecanísmos (uno de ellos es la biolencia), para sobrevivir.

  2. Laynd:

    Pues prefiero mil veces más a los bonobos. A ver si se estudian más en la escuela como modelo de referencia en vez de a los chimpancés jeje

  3. ¿somos los humanos primates asesinos?:

    […] ¿somos los humanos primates asesinos? http://www.somosprimates.com/2010/07/¿somos-los-humanos-primates-as... por kovi hace 3 segundos […]

  4. carmen loureiro:

    Qué interesante! los bonobos muestran comportamientos que denotan una mayor empatía y desarrollo moral. Y es curioso tanto el protagonismo de las hembras como el que presenten una organización social poco jerarquizada, porque eso rompe muchos esquemas acerca de las necesidades organizativas y del liderazgo. El respeto por el individuo muerto, aunque no sea familiar, también responde a un nivel muy avanzado en el desarrollo. Es fascinante. Una buena idea presentarnos a los bonobos como espejo.

  5. 4s|m3tr|ko0:

    Aun asumiendo al chimpancé como ancestro del ser humano, todas esas explicaciones de aplicar la “ley de la selva” a los negocios carece de sentido, por mucho que se haga, se insista y se repita. Utilizar ancestros de hace millones de años para justificar comportamientos actuales es ridículo, de algún modo tendremos que habernos adaptado a las circunstancias cambiantes a lo largo del tiempo, igual que ahora nos adaptamos a los cambios tecnológicos y sociales que nosotros mismos introducimos en apenas unas decenas de años.

    El hombre sigue evolucionando “por sus propios medios”, más allá de una selección simplemente genética. Todavía no conocemos bajo qué reglas, no hay Mendel para ésto, pero en ello estamos mediante la sociología. Incluso si nuestros ancestros fueron máquinas de matar que disfrutaban con los baños de sangre y festines de corazones de chimpancé enemigo, nuestra pauta de evolución tendría que haber cambiado como cambian todas, o no estaríamos aquí.

  6. ¿Somos los humanos primates asesinos?:

    […] ¿Somos los humanos primates asesinos? http://www.somosprimates.com/2010/07/%C2%BFsomos-los-humanos-primat... por rondamon hace 2 segundos […]

  7. Juan:

    La especie humana es la única que esclaviza a sus congéneres y los obliga a trabajar hasta la muerte sin ningún miramiento. Hombres, mujeres y niños han sido victimas de está práctica “humana” desde los comienzos de la historia hasta nuestros días, para verguenza de los chimpancés.

  8. Ana Estela i Gallach:

    Se pueden encontrar ejemplos que apoyen la idea de que el uso o no de la violencia depende de la mayor o menor dificultad para sobrevivir en el entorno, pero no tengo muy claro que sea el único factor. Qué pensar entonces de los atenienses y sus vecinos los espartanos en la Antigua Grecia? Sus condiciones ambientales fueron similares y sin embargo, una sociedad aristocrática como la ateniense acabó adoptando un modelo democrático, basado en el diálogo en el s. V a C y sin embargo, no lo hicieron sus fieros competidores los espartanos. Por otra parte, también los atenienses combinaron altas cotas de desarrollo cultural sin dejar de usar la violencia para sobrevivir contra los espartanos durante la práctica totalidad del gobierno democrático de Pericles y posteriormente, en las Guerras del Peloponeso. Ambas estrategias están a nuestra disposición evolutivamente y quizás ésta sea una de nuestras grandes ventajas y peligros.

  9. Manuel Bertran Reguera:

    Cuando se afirma “la especie humana es la única que esclaviza a sus congéneres…”, y otras afirmaciones por el estilo, se sugiere que ello es lo que nos hace diferentes. Creo que si “cometemos” actos diferentes es como consecuencia de haber evolucionado más, positiva o negativamente. Otras especies, o ramas, posiblemente harán lo mismo al alcanzar un grado de evolución o “perfeccionamiento superior.”

  10. Pablo Herreros Ubalde:

    Muchas gracias a todas y todos por vuestros comentarios. El chimpancé no es ancestro del ser humano ni de ninguna otra especie actual. Ninguno de los organismos vivientes en el presente, es antepasado de animal alguno. Es algo que nos suele confundir a todos. El ancestro de chimpancés, humanos y bonobos sí es el que compartimos los tres. Debían ser muy distintos a lo que actualmente son los chimpancés y bonobos que todos tenemos en mente. Lo que ocurre, es que como fuentes de hipótesis y reflexión, son excelentes. Saludos afectuosos. Pablo Herreros Ubalde

  11. rul:

    que va que va, estais todos en un un ingenuo error, somos descendientes de extraterrestres.

  12. Sonia EH:

    A pesar de las reflexiones, a la vista positivas según mi parecer, y de la aparente tranquilidad que da verse relacionado con un ‘primo’ homínido ‘no-racional’ cuyos comportamientos sociales son pacíficos y no violentos, parece que aún nos queda mucho para llegar a aprender de este pariente. Aún conociendo el respeto que muestran por sus muertos, el ser humano (representado aquí por los cuidadores) se muestra insensible y no sólo no concede el tiempo de luto que Mimi pueda requerir, si no que trata al animal muerto de la manera más despectiva e irrespetuosa, mostrándose inflexible ante la desesperada lucha de los bonobos por defender el cadáver. Me parece muy significativa la combinación del artículo con este vídeo. Nos queda mucho por aprender, y confío en que llegaremos. Un abrazo.

  13. Jordi Caballero:

    Si el ser humano no evoluciona hacia el “buenismo”, como dice alfonso, es porque no le da la gana…. quiero decir que sólo hace falta un pequeño esfuerzo para esconder la ira y activar la compasión. El “buenismo” está en nuestro interior en la misma medida que el salvajismo, lo que les diferencia es la facilidad de acceso.

  14. Mariana Chavik:

    Que gusto leer este escrito, cuando descubrí a los bonobos siendo pequeña me dio mucho gusto tener un primo más amistoso y pacifico, ya que en alguna ocasión habia mirado con tristeza un documental en donde se observaban el comportamiento agresivo de los chimpancés. Creo que es bueno este panorama para no querer justificar nuestro comportamiento por una impronta evolutiva. Y sabes que todas esas conductas tan reprochables son meramente “muy humanas” no decir que vienen de nuestra “parte animal”.
    Gracias por el artículo.

  15. Ramon:

    Cuando las condiciones son dificiles, como por ejemplo en barrios marginales o con los acontecimientos de la IIguerra mundial sale lo peor del ser humano.Ahora en este primer mundo vivimos en la abundancia y no hay necesidad de esa violencia extrema. Si se puede poner de ejemplo la novela y pelicula The Road(La Carretera)donde vuelve la ley del mas fuerte y el instinto del mono asesino.

  16. jordi:

    el día que nos falte la comida nos comeremos crudos, así somos los humanos, animales salvajes domesticados por la abundancia.

  17. Miguel soto:

    En las teorias de la procedencia del ser humano, creo que todavia nos faltan algunos eslabones para decir con certeza de que tribu hemos salido. Lo que me queda claro, aceptando la teoria de la evolucion de las especies, es que de alguna raza inferior hemos salido, digo inferior en algunos aspectos, en otros quizas nos superarian…

  18. Rafael:

    Muy bueno todo: La información, el video, los comentarios. Hay aqui un nivel cultural poco frecuente. Por mi parte ( recomiendo leer “Los dragones del Edén” de Carl Sagan) estoy convencido de la existencia de la cadena evolutiva y la relación con nuestros ancestros en todos los aspectos de la “civilización” actual. Sin duda, el capitalismo salvaje maltrata, oprime, deshonra, y, si es funcional a sus fines, masacra sin dudar. La diferencia ética a favor de los primates está en la competencia por sobrevivir, mientras nuestros Imperios asesinan por expandir su dominio sobre los más débiles. Una verdadera vergüenza para nuestra especie. I`m sorry…..

  19. agustin fernandez del castillo suardiaz:

    Hola a todos,

    Estimado sr. Punset,

    Si yo tuviera que vivir solo en una habitación donde no conociera la existencia de los monos y no tuviera otra salida que encarar mi propia violencia, la vería de inmediato reflejada en esa humanidad dentro de mi cuerpo, que no para de pensar las 24 horas del día y que solo respira clavicularmente, para no dejar de pensar.

    Esa mente, mejor dicho ese tormento, yo ya he aprendido a lidiar con él, porque ya sabe cómo me las gasto por las dosis de sufrimiento que me ha engendrado y que me han obligado a mover ficha y el trasero. Le agarro de los testículos y le tengo todo el día gritando para que por lo menos, al abrir la boca y gritar, me permita airear la angustia, la ansiedad, el desasosiego, que producía en mi interior su tormento y así poder tener derecho a expresar el cuerpo que mi tormento no me dejaba ser.

    No sabe el peso que me he quitado de encima al no albergar ya más a estos personajes que tienen almacenadas en el interior, millones de toneladas de imaginación acumulada y sin actualizar en el exterior. Y con ello, tienen carbonizada una parte de la médula y el interior de la parte baja de la columna, donde estaba registrada todas esa imaginación sin airear, sin expresar. Que no es vida, sino lo contrario a la vida y que habiendo puesto primero en marcha al cerebro, luego jugaba a no querer mover las articulaciones y extremidades que pusieran en marcha y sacaran fuera, toda esa vida solo imaginada y no expresda. Y que a lo mejor, es la guinda en la que se esconde la fibromialgia de todos los que jugamos a ser sobre todo, limbos pensantes con cuerpos desconocidos y abrasados por dentro.

    Todo ese calor retenido , hoy saldrá con el primer gol de la selección.
    ¿ Para volver a empezar ?

  20. Laura:

    Soy prehistoriadora especializada en evolución humana y siempre he alucinado con estas afirmaciones sobre el pasado violento del ser humano. Siempre he dicho y siempre defenderé que el gen de la maldad apareció cuando uno dijo esto y esto es mío y eso es tuyo. La propiedad privada alteró los comportamientos humanos pero mientras vivimos en las sabanas y fuimos alegres australopithecos no me creo ni por un momento esta violencia. Se habla del chimpancé como un refugio evolutivo en el que está presente ese gen animal que creemos tener, el gen que justifica la violencia, pero es una patraña que muchos han creído para eso, justificar. El comportamiento del bonobo dista mucho de los modelos de conducta humanos actuales viviendo con otros valores que nosotros no practicamos. Y creo más en la fragilidad del ser humano hasta muy avanzada la evolución en lugar de esa imagen de feroces cazadores y machitos ibéricos. Que por otra parte no sé de dónde sale. Hemos de estudiar a nuestros antepasados con objetividad y darnos cuenta de que no siempre hemos sido como ahora.
    Felicidades por el blog
    un saludo

  21. Xabier:

    Creo que fue Josep Call, del Centro de Primates del Instituto Max Planck de Antropología, quien en una reciente entrevista con Eduard Punset para un excelente programa de Redes indicó que se había simplificado demasiado al identificar chimpancés = primates violentos y bonobos = primates pacíficos.

    Sospecho que la realidad es bastante más compleja de lo que algunos científicos (Frans de Waal especialmente) han querido transmitir. Estos dualismos nos encantan, quizás porque nos dan esperanzas -hay quien se ha emocionado tanto que ha creado un blog llamado http://zonabonobo.blogspot.com en el que se reivindica el supuesto comportamiento de este primate- pero lo cierto es que la realidad parece mucho más compleja. El comportamiento sexual del bonobo poco tiene que ver con esa idea que algunos humanos nos hemos creado respecto al “amor libre”. Esa promiscuidad sí que tiene que ver bastante con el marcaje de jerarquías, entre otras cosas. Pero lo cierto es que no sólo existe violencia entre bonobos -en menor grado que entre chimpancés, es cierto- sino que ahora sabemos que atacan, cazan y comen sin ningún miramiento presas como pueden ser pequeños monos.

    Sólo quería apuntar hacia este otro punto de vista dando los enlaces a unas noticias -una de ellas titulada “Los bonobos no son chimpancés hippies”- en las que se alude a un artículo publicado en diciembre de 2008 en “Current Biology”, pero son muchos los artículos que se han publicado en este mismo sentido, especialmente en los últimos años:

    http://www.pbs.org/wnet/humanspark/topics/primates/in-the-news-bonobos-are-not-hippie-chimps/141/

    http://www.newscientist.com/article/dn14926-loving-bonobos-have-a-carnivorous-dark-side.html

    Y enhorabuena a Pablo Herreros por este blog, porque es realmente excepcional. Ojalá siga así por muchos años.

  22. urraca:

    Me parece obvio que somos asesinos, como todos los predadores y con el añadido de la inteligencia más desarrollada.
    La comparación con chimpancés o bonobos parece un poco forzada puesto que en cualquier especie animal podemos encontrar conductas que nos recuerdan a la nuestra, sin ir más lejos tenemos a las hormigas y sus “granjas” de pulgones, o las guarderías que organizan los pingüinos o las leonas para permitir a otras hembras salir de caza.
    A pesar de ser superiores algunos de nuestros inventos ya estaban inventados.

  23. María Martín:

    Por lo que veo, independientemente de la relación del individuo, se “vela” su cadáver aunque fuese un recién llegado al grupo; pero… ¿hay alguna diferencia entre el tiempo o bien en las conductas que se observan entre el “velatorio” de recién llegados y otros individuos como por ejemplo crías o bíen líderes del grupo?

    Es decir, ¿hay diferencias de trato según el estátus o bien es una conducta “estándar” e igualitaria para todos los miembros?

  24. Pablo Herreros Ubalde:

    No podemos concluir que es independiente de la relación del individuo, pues la muestra es de sólo un sujeto. De momento son observaciones. No hay ningún estudio sistemático publicado al respecto porque de momento es imposible de reproducir este tipo de situaciones en laboratorio. Gracias por tu interés, María. Saludos. Pablo Herreros Ubalde.

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