Autor: Pablo Herreros Ubalde 23 Diciembre 2010

La primera brújula de la historia de la que tenemos constancia fue encontrada en China y está fechada en el siglo IX. Pero hoy en día estos ingeniosos aparatos con agujas magnetizadas ya no son tan necesarios gracias a los marcadores de posición por satélite (GPS), los mapas y las carreteras señalizadas, que nos llevan a nuestros destinos de manera casi inequívoca.

Millones de mariposas monarca se desplazan cada año miles de kilómetros en el continente americano  (imagen: usuario de Flickr).

Antes de la aparición de cualquier tipo de artefacto, los cuerpos celestes eran la forma de orientarnos por inmensos océanos y tierras inexploradas, al igual que hacen varias especies de animales hoy en día como, por ejemplo, los pájaros escribanos, que utilizan la posición de las estrellas en la noche para guiarse.

En unos estudios realizados por el biólogo Stephen Emlen, en los que se privó a las crías de unos pájaros de esta especie de poder ver el cielo, al llegar a adultos no eran capaces de migrar. En otra prueba, años después, se les crió en un planetario con cielos artificiales y éstos aprendieron sobre la posición de las estrellas y a orientarse a sí mismos usando la posición de la estrella Polar en relación con las otras estrellas.

Algunos pueden pensar que los animales se mueven de aquí para allá de manera completamente aleatoria, sin tener un objetivo claro, pero entonces ¿cómo vuelven a sus nidos o lugares donde duermen?. O aún más asombroso: ¿Cómo son capaces de migrar miles de kilómetros y llegar al mismo punto cada año? Las investigaciones y observaciones acumuladas han probado que la mayor parte de las especies se mueven de una manera precisa hacia destinos concretos usando uno o varios métodos de orientación.

El biólogo Talbot H. Waterman definió la movilidad de los animales en un hábitat como la capacidad de moverse de una manera efectiva en los subhábitats que lo componen y ser capaz de moverse hacia la dirección correcta, a la distancia correcta y en el tiempo correcto.

Son varios los mecanismos, gracias a las cuales, los animales podemos movernos por un entorno, como por ejemplo interpretar la posición solar, detectar los campos magnéticos de la Tierra, ser sensibles ante cambios de presión en el ambiente, recordar los olores, memorizar las señales sobre el terreno, etc.

Espectacular trailer del documental National Geographic Great Migrations.

Existen muchas evidencias de que los animales pueden utilizan el Sol para migrar o retornar a casa, como ocurre con las mariposas monarca que viajan desde Canadá a México todos los años, recorriendo una distancia de 80 kilómetros cada día aproximadamente. Lo mismo sucede con la golondrina ártica, que posee el récord migratorio por aire, volando distancias de hasta 20.000 kilómetros. Un aspecto interesante es que debido a los cambios de posición a lo largo del día, es necesario poseer un reloj interno que vaya registrando su posición y cambios, para luego tomar la ruta adecuada, algo que parecen poseer ambas especies.

Pero no todos los animales migran por rutas aéreas, también lo hacen por agua y tierra. De hecho, la migración anual más larga de todos los mamíferos que habitan el planeta la realizan las ballenas a través de los océanos. En invierno, suelen trasladarse a zonas tropicales para parir y, en verano, viajan otra vez varios miles de kilómetros hasta las zonas polares donde puede alimentarse con más facilidad.

Otras investigaciones sobre los movimientos de las tortugas marinas revelan que tienen la habilidad de sentir y utilizar la dirección y la fuerza de los campos magnéticos de la tierra para trazar sus rutas migratorias habituales, que van desde las costas de Florida y México hasta las Islas Canarias y las Azores en el océano atlántico, a más de 10.000 kilómetros de distancia.

El biólogo y miembro de la Academia de Ciencias Norteamericana, Arthur Hasler, pudo demostrar que los salmones usan los olores para ayudarse a encontrar el camino de vuelta. Con este fin, los investigadores taparon la nariz de algunos salmones y estos fueron incapaces de retomar el camino. Experimentos parecidos se han realizado manipulando los olores de los tanques de agua y los resultados son similares.

Otros animales usan señales físicas en el espacio, como árboles, accidentes geográficos, arroyos, etc. Esta es la manera en que muchas veces buscamos algo los humanos, como por ejemplo cuando nos olvidamos de donde nos hemos dejando el coche en un centro comercial. En estos casos solemos recorrer el espacio tratando de ver alguna señal que nos sea familiar y nos indique que estamos en la buena dirección.

Sea cual sea el método y el medio empleado para moverse, las migraciones son un fenómeno generalizado que se produce en una gran cantidad de especies animales. Desde una perspectiva evolutiva, los movimientos de grupos o individuos son algo muy beneficioso, ya que permiten que se introduzcan flujos de nuevos genes en lugares donde la calidad de los mismos puede ser pobre.

Tradicionalmente, ha sido interpretada por los científicos como una estrategia costosa, cuyas ventajas superan a las desventajas, siempre y cuando no se produzca un cambio repentino en el entorno, en cuyo caso es probable que dicha estrategia cambie para adaptarse a la nueva situación, como ocurre con el caso de las cigüeñas en España, que debido a un aumento de temperaturas, ya no optan por migrar a puntos más australes.

Los biólogos Thomas Alerstan y Anders Hedenstrom, de la Universidad de Estocolmo, creen que los cambios en los patrones de migración de una gran cantidad de especies, ponen de manifiesto que la migración es un mecanismo dotado de gran flexibilidad y por lo tanto de gran valor adaptativo para las especies en la lucha por la supervivencia.



7 Respuestas to “Por tierra, mar y aire”

  1. Rakel:

    Interesante artículo y me gusta mucho. No conocia estos mecanismos de orientación. Pero si que pensaba que los animales tenian sentidos que les aportaban información para desenvolverse en sus vidas, pero explicados tan cientificamente no los sabia. La naturaleza me parece sabia y con una capacidad de adaptación inmensa. Estar atento/a a tu alrededor siempre te aporta mucha información. Un besote. Mil gracias.
    Pienso lo mismo que tu. Te deseo lo mejor.

  2. francisca toro montero:

    Que tendria que hacer el ser humano para recobrar nuestros sentidos.
    Porque yo en grandes almacenes cuando estoy harta de dar vueltas de entrar y salir de una tienda a otra.
    Me deseoriento de tal manera que no se si voy o vengo.
    Puede tener la culpa la seguridad que tenemos que no tenemos porque estar en alerta constante para evitar peligros.
    ¿me puede responder alguien Gracias. FELIZ NAVIDAD A TODOS.

  3. Janet:

    Francisca, puedo contarte lo que experimento en carne propia. Yo carezco por completo de sentido de orientacion, me lo tomo a mucha risa y tengo memoria para quedarme con señales de referencia….q si no….Me han explicado que puede haber una base neurológica, pero fundamentalmente sino se educa de pequeñitos la concepcion espacial a través de psicomotricidad, ciertos deportes (artes marciales, por ejemplo) etc. de mayor se nota en esa falta de ´brujula´. Pero por otra parte, fíjate que en un sitio donde hay un exceso de estímulos (el centro comercial….) nuestro cerebro se satura y se despista.
    Como siempre Pablo, muy interesante todo por aquí… Felices fiestas

  4. Guadalupe Urbina:

    Muy bueno. Yo siempre he pensado que la especie humana perdió el instinto de sobrevivencia. O al menos eso me ha parecido. Porque solamente cuando las especies pierden su sentido de orientación se exponen a su destrucción en lugar de protegerse. También el constante cambio que implica flexibilidad en lugar de rigidez o como se le llama ahora; “estabilidad”. No se si los alimentos que consumimos, el vivir encerrados en espacio con poca ventilación y poca luz, o los altos niveles de contaminación ambiental (sonora, lumínica) en los últimos años, nos llevaron perder nuestro instinto, el que nos hace ágiles, astutos, con buen olfato, tacto, vista, oído y sobre todo el instinto de ser parte de una colectividad y compartir su destino. Creo que en la medida en que nos expongamos mas al aire mas limpio y a los espacios abiertos mas silenciosos podremos recuperar mucho, incluso podríamos ver las estrellas y reconocer en donde está Orión, la Osa Mayor, Escorpión… En fin, yo añoro eso y quiero darme la oportunidad de retirarme de la ciudad para mejorar mi calidad de vida y recuperar a mi animalita instintiva.

  5. Manu Cueva:

    Buscar puntos de referencia para orientarnos jeje el hombre lo hace mucho, por lo menos yo. un saludo.

  6. Somos Primates » Odisea en el desierto:

    […] milenios, nuestros ancestros migraron por todo el mundo con la única ayuda del Sol y las estrellas. En la etnia tubu (Níger, Chad, […]

  7. Odisea en el desierto | Pablo Herreros:

    […] milenios, nuestros ancestros migraron por todo el mundo con la única ayuda del Sol y las estrellas. En la etnia tubu (Níger, Chad, […]

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