Autor: Pablo Herreros Ubalde 24 Febrero 2011

Charles Darwin pensaba que la música se había originado en el marco de la atracción que se establece entre las parejas de animales y los sonidos que éstos emiten durante el cortejo. Darwin deducía estas ideas del canto de algunas aves cuando intentan encontrar pareja, pero otros autores no han restringido el origen a un solo contexto emocional y lo han atribuido a la necesidad de expresión en la totalidad de las emociones humanas.

Los guerreros masái realizan una característica danza al son de canciones que cantan ellos mismos  (imagen: usuario de Flickr).

Es probable que Darwin cometiera un exceso de reduccionismo, ya que la hipótesis de la selección sexual no explica la enorme diversidad de contextos en los que aparece ni la extensión de estos comportamientos musicales a terrenos que no tienen nada que ver con la reproducción. Lo que tienen en común ambas corrientes es que consideran que la música humana debe ser estudiada como una adaptación al entorno, de la que derivan numerosas ventajas para los individuos, algo con lo que tampoco todos están de acuerdo. El debate sobre si se trata de un aprendizaje cultural o por el contrario es independiente de la experiencia continua.

Se sabe, desde la aparición de la resonancia magnética, que hay diferencias en la actividad cerebral cuando escuchamos un u otro tipo de música. Existe una relación clara entre las zonas asociadas al sentimiento de placer y la música percibida como agradable; y también entre las zonas de insatisfacción y la desagradable. Además, el gusto por la música es un rasgo que compartimos todas las sociedades del mundo, aunque existe una fuerte controversia sobre su origen cultural o biológico.

En varias investigaciones se ha podido comprobar que los niños prefieren los acordes consonantes a los que no lo son. Marcel Zentner y Jerome Kagan, de la Universidad de Harvard, pusieron a prueba las preferencias de niños de cuatro meses de edad ante dos tipos de melodías: una consonante y otra disonante. Los niños se agitaban y se daban la vuelta más veces con la disonante, lo que sugiere una cierta preparación innata para percibir algunas melodías concretas como placenteras. Otro gran número de estudios realizados hasta el momento coinciden en que los humanos preferimos escuchar los sonidos consonantes desde edades muy tempranas.

Tasuku Sugimoto y su equipo de investigación de la Universidad de Kyushu en Japón han tratado de profundizar en el debate sobre el origen biológico o cultural de estas tendencias, mediante la comparación con unas pruebas realizadas a una chimpancé de 17 semanas de edad, llamada Sakura. Primero, ataron un trozo de hilo de lana a una de sus extremidades, que si era tensado permitía reproducir de nuevo la grabación de un reproductor. Luego expusieron al sujeto a diferentes tipos de música durante seis semanas. Los resultados mostraron que Sakura activaba más veces la reproducción continua cuando se trataba de la música con notas en consonancia.

Muestra del experimento realizado por científicos de la Universidad de Kyushu con Sakura, una cría de chimpancé de 17 semanas.

Algunas danzas tribales incluyen movimientos agresivos contra diversos objetos, como dar patadas a ramas o piedras. Estos sonidos nos envían información que las palabras no pueden, así que es plausible la idea de que los ritmos arcaicos sean consecuencia de la necesidad de una expresión emocional de rabia, alegría, miedo, etc.

A pesar de que hay que tener cuidado de no identificar a los modernos cazadores-recolectores con los primeros homínidos, sí es cierto que algunos métodos de los que emplean pueden ser similares, de ahí su interés en estudiarlos. Por ejemplo, los habitantes de las islas Andaman, en la India, no tenían instrumentos musicales de ningún tipo cuando fueron contactados por primera vez. Sus danzas están siempre acompañadas de palmas y golpes contra el suelo. Este hecho es interesante porque nos permite sugerir que tanto la voz como los sonidos de percusión realizados con el cuerpo pueden ser los orígenes de lo que hoy llamamos música. De hecho, una de las características en la evolución de los mamíferos recaen en la tendencia en especializar y separar el aparato respiratorio de la laringe, lo que ha permitido vocalizar mejor.

El uso de la música para evocar poderes sobrenaturales u otras ceremonias sociales está presente en una gran cantidad de sociedades tradicionales. En ocasiones, hay una melodía específica para cada tipo de ritual, lo que nos hace reflexionar sobre la naturaleza y origen de la música. Los indios pies negros de Norteamérica, cuando quieren invocar la lluvia, pueden llegar a usar más de cien objetos ceremoniales, cada uno de los cuales corresponde con una canción determinada. No valoran la música por su composición sino por su utilidad social y capacidad integradora. Esta función social es la otra hipótesis más invocada por los antropólogos en la actualidad para explicar su evolución y extensión a la totalidad de la especie.

Edward Hagen, del Instituto de Biología Teórica de la Universidad de Berlín, y Gregory Bryant, del Departamento de Psicología de la Universidad de California, creen que la música ha evolucionado como un sistema de información de la calidad de una coalición entre grupos. Los humanos somos excepcionales a la hora de formar alianzas para cooperar con otros miembros con quienes no estamos emparentados. En un experimento muy interesante, alteraron la sincronía de una música que era reproducida a diferentes clases de estudiantes. La sincronía correlacionó con una sensación de mayor calidad de la música y esta, a su vez, con una valoración más positiva de la alianza que les unía. Estos dos autores proponen que la música y la danza se tratan de unas formas extraordinarias de refuerzo de la organización social que pudo evolucionar a partir de la coordinación territorial que podemos encontrar en varias especies de animales, especialmente en los chimpancés.



16 Respuestas to “Pasión (evolutiva) por la música”

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  2. Oscar:

    Muy interesante artículo. Soy profesor de música de secundaria de música y creo que este tipo de estudios nos van a venir muy bien, sobre todo a la hora de programar nuestra asignatura con objetivos emocionales.
    Sé que esto no es un foro, pero me podrían aconsejar libros o estudios que apoyen estos estudios…. a parte de los clásicos como los de John Blacking.
    Gracias.

  3. José María:

    Este artículo me hace recordar una experiencia personal. Hace más de treinta años, cuando esperábamos a nuestra hija, y durante el primer año de vida, oíamos música clasica, Bach en concreto, y entre otros. Pasado el tiempo, cuando nuestra hija se hallaba en la adolescencia y no conseguíamos lo conveniente mediante razonamientos, volvía a poner la misma música. El resultado era inmediato. Había algo que le hacía intuir lo que veíamos como lo adecuado. Y era una decisión suya.

  4. Girona:

    dicen que la música manza a las fieras.

  5. maria:

    Muy interesante

  6. Pablo Herreros Ubalde:

    Te paso algunos enlaces a libros relacionados con el tema, Oscar. Espero que los disfrutes. Saludos. Pablo Herreros.

    http://www.amazon.co.uk/Biomusicology-Neurophysiological-Neuropsychological-Evolutionary-Perspectives/dp/0945193203/ref=sr_1_8?ie=UTF8&qid=1298621117&sr=8-8

    http://www.amazon.co.uk/Origins-Music-Bradford-Book-Books/dp/0262731436/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1298621340&sr=8-1

    http://www.amazon.co.uk/Anthropology-Music-Alan-P-Merriam/dp/0810106078/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1298621385&sr=8-1

  7. Eva:

    Artículo interesante que me hace meditar sobre como me afecta la música. Seguramente soy una persona bastante primaria ya que la música despierta en mí una gran variedad de emociones.
    Me gusta escuchar desde música clásica a heavy metal, todo depende del momento. Me explico: para correr me gusta escuchar rock, heavy música que encoragina, en cambio en otros momentos del día puede resultarme estresante.
    Hay música que efectivamente hace evocar momentos dulces y te enternece, música que relaja, que deprime, que alegra… .
    En fin, lo dicho, a mí la música definitivamente me afecta las emociones.

  8. José Luis Gil Carrasco:

    Muy interesante el artículo, pero me parece que es necesario matizar el asunto de la consonancia o la disonancia, ya que éste desde mi punto de vista, es cultural en su totalidad.
    En el mundo occidental el concepto de armonía (consonancia o disonancia) que teníamos antes de Bach es muy diferente al actual. Durante una buena parte de la historia de la música algunos intervalos musicales estaban prohibidos por “decisión eclesiástica” más que por una cuestión musical. Dichos intervalos se han usado después de esa época en mucha música que actualmente consideramos “consonante” y bella, por supuesto.
    En efecto existe una música que podríamos llamar disonante ya que combina los sonidos de forma diferente produciendo ese efecto inquietante o de disgusto para los oyentes que no están acostumbrados. Ejemplo de lo anterior sería la música dodecafonista o serialista, que en el final de sus días utilizó uno de sus grandes detractores en el siglo XX: Igor Stravinski. Hoy escuchamos esa música y seguramente nuestra respuesta no es la misma que la que tuvo su público hace 50 años. Posiblemente la música de los grandes maestros: Bach, Mozart, Beethoven habría sonado así de diferente y molesta para los oídos de otros grandes maestros antecesores de estos como Palestrina, Josquin Despres, etc.
    Esta misma diferencia la encontramos en la música tradicional japonesa; indú; china; balinesa, australiana, etcétera; y seguramente los bebés y los niños de estos países disfrutan enormemente del concepto de consonancia de sus culturas aunque difiera del nuestro.
    Creo que es importante destacar que nuestro “oído musical” no es estático y evoluciona y se adapta; y que lo que hoy nos parece imposible de escuchar, en unos cuantos días dejará de tener ese efecto y aunque no nos guste estéticamente, nos parecerá familiar y no nos causará la primera impresión.
    ¡Que la chimpancé prefiere aparentemente la música consonante! Enhorabuena. Mi gata se sienta a mi lado cuando escucho músicas, consonantes y disonantes, y duerme plácidamente durante toda la audición.

  9. julia:

    Sin música no podria vivir,ópera,bach,handël, etc… y además amansa a las fieras.

  10. Álvaro:

    La verdad es que no he leido estudios sobre el efecto de la música en las personas, pero aún así como licenciado en Psicología y aficionado a la guitarra, tras un monton de conversaciones con amigos de la facultad y con amigos músicos siempre hemos compartido la sensación de que la música además de tener un componente totalmente cultural e influenciado por la experiencia, como puede ser el desarrollar gustos por músicas quiza más complejas o exóticas ( que por la falta de costumbre a escucharlas a veces nos pueden parecer mas disarmonias o ”raras” ) hay otro componente que es totalmente innato, como son las sensaciones de tension y distensión que compartimos tocos al escuchar una serie de acordes concretos, o las sensaciones tristes o felices que experimentamos con una serie de melodías, creo que de alguna forma la musca puede ser una forma de comunicación tan innata como el reconocimiento del patron gestual de una sonrisa por parte de un bebe.

  11. José Luis Gil Carrasco:

    Álvaro, si te interesa este tema te recomiendo dos libros. El libro de Oliver Sacks, Musicofilia. Relatos de la música y el cerebro, Ed. Anagrama; y el de Anthony Storr, La múisca y la mente. El fenómeno auditivo y el porqué de las pasiones. Ed. Bolsillo Paidós

  12. juanita piña monserrat:

    impresionante un gran trabajo , no tengo palabras son unas imagenes muy concisas y reveladoras, muy impactantes para mi , mi mas siceras felicitaciones.

  13. Julio Gutiérrez:

    Yo creo que el pobre mono lo que quiere es soltar su mano de la cuerda y echar a correr huyendo de esa horrorosa música. El señor Tasuku Sugimoto podía hacer sus estudios observando a chimpancés adultos en su medio natural y no molestar a una cría que no le dará ninguna información relevante.

  14. Pasión (evolutiva) por la música:

    […] Pasión (evolutiva) por la música http://www.somosprimates.com/2011/02/pasion-evolutiva-por-la-mus... por Asexual hace 3 segundos […]

  15. Pasión (evolutiva) por la música | ForoProvincias.Com:

    […] » noticia original […]

  16. David rr:

    ¿Por que exponemos a los animales a situaciones artificiales para ellos? Si los animales tuviesen una capacidad innata para la música harían música…

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