Autor: Pablo Herreros Ubalde 10 Marzo 2011

En el primer aniversario de Somos Primates, en nombre de todo el equipo, me gustaría acicalar y agradecer la participación en el debate -tanto en Facebook como en este blog- a todas y todos los primates que han dejado sus comentarios, así como a los que nos habéis apoyado y leído. Agradecer también a aquellos que me han puesto en una situación difícil con sus acertadas correcciones, lo que sin duda me obliga a mejorar y actualizarme cada día. Ha sido una grata sorpresa comprobar que hay mucho conocimiento e interés circulando por la red sobre la conducta animal y los primates. Os animamos a seguir escribiendo vuestras ideas y preguntas este nuevo año también. Un abrazo.

Pablo Herreros

Somos Primates: Somos Primates cumple un año

Nadia, una hembra de gorila con quién realicé varias pruebas hace un par de años sobre aplazamiento de la recompensa. Actualmente vive en el Parque de la Naturaleza de Cabárceno, en Cantabria (imagen: Pablo Herreros).

Al igual que a muchos compañeros, una de las razones que me llevó a interesarme por la conducta animal es la convicción de que los seres humanos somos unos organismos muy alejados de nuestros orígenes, especialmente perversos y miserables. Durante años estuve convencido de que nuestra especie estaba inmersa en un proceso de decadencia.

Durante los primeros años de aproximación a la materia me fascinaron las investigaciones sobre cooperación y altruismo en todo tipo de animales. Dediqué gran parte de mi tiempo a profundizar en los comportamientos prosociales en primates no humanos y en otros animales. Historias de ballenas que ponen en peligro su vida para salvar a otras, hormigas que trabajan como un solo organismo, macacos que inhiben el consumo de comida durante días para que sus compañeros no sean dañados, gorilas que salvan la vida a humanos, elefantes que se vengan de sus déspotas dueños…

Pero lo que acabó por reforzar mis argumentos fueron los indicios de la existencia de cierto sentido de la justicia en monos capuchinos y chimpancés, descubierto por Sarah Brosnan y Frans de Waal hace una década. Todo cuadraba en mi modelo de desprecio hacia al hombre. Los humanos éramos despreciables en comparación con otros animales y estábamos en un proceso de “involución”, algo que hoy sé que es metafísicamente imposible ya que la evolución no entiende de progreso. Esta es completamente ciega y las mutaciones que dan lugar a nuevas formas de vida son aleatorias.

Joven chimpancé de la colonia del Bioparc de Fuengirola, en Málaga (imagen: Pablo Herreros).

Más adelante comencé a leer sobre antropología evolutiva y entré en contacto con los estudios de cognición comparada entre niños y chimpancés. Los resultados de estas investigaciones mostraban a una especie humana totalmente diferente a la de mis expectativas. Los niños se manifestaban como unos seres especialmente sensibles a los estados emocionales de otros, con un fuerte sentido de la justicia, dispuestos a cooperar en cualquier momento e incluso a ayudar de manera altruista a desconocidos. Se produjo en mí el inicio de un irremediable proceso de desaprendizaje que en tantas ocasiones nos ha recomendado Eduard Punset. Las personas no éramos tan malas como yo pensaba.

Lo que ocurría es que mi mente, anclada en el modelo mental de descalificación, descartaba inconscientemente la cantidad de información que todos los días recibimos y que prueban que el hombre, al igual que el resto de los primates, debe su éxito evolutivo a una fuerte tendencia a la cooperación, el altruismo y un modelo de vida donde prima lo colectivo, aunque existan en todos nosotros potentes fuerzas en sentido contrario.

Pongamos por ejemplo el caso de algo tan cotidiano como señalar con el dedo. Solo los humanos y los perros entendemos este tipo de comunicación no verbal cuya función es atraer la atención de compañeros para tareas que implican cooperación, como apuntar a un objeto o a un peligro. Los perros comprenden este código debido a la coexistencia y a la selección artificial de los individuos con quiénes interactuamos de una manera más eficaz, pero nosotros lo hemos desarrollado porque la presión del entorno hace millones de años fue de tal magnitud que la única manera de salir adelante consistió en el desarrollo de una fuerte conexión entre individuos.

Mono capuchino de las selvas de Costa Rica (imagen: Aitor Agirregoikoa).

Otro caso similar es el de la esclerótica humana (la parte blanca de los ojos que todos tenemos). Esta particular composición de los glóbulos oculares es exclusiva del ser humano y gracias a su existencia podemos señalar objetivos y hacerlos comunes mediante la mirada con una precisión asombrosa. Las enseñanzas que podemos extraer de estos fenómenos es que los grupos en que la relación era una prioridad acabaron por contagiarse emocionalmente y mostrar empatía los unos por los otros, lo que les permitió sobrevivir de manera aún más eficaz.

Estos hechos son importantes porque confirman que nosotros somos los herederos de aquellos primeros homínidos que encontraron, por medio del contagio emocional, la empatía y un sinfín de fenómenos sociales más, la manera de hacer de nuestra especie la más exitosa del planeta.

Ahora sé que el inconveniente de los mensajes implícitos que generaban mis antiguas creencias eran muy similares al de los escépticos que niegan la conexión con el resto de seres vivos: no me creía que el humano fuera un animal más. En ese sentido, era como los creacionistas, pero lo cierto es que a medida que avanzaba mi formación, cada vez era más difícil conciliar la rabia hacia el ser humano con el amor por los animales. Si quieres a los animales, acabas por querer a las personas. El mismo proceso se produce a la inversa. Finalmente he llegado a la conclusión de que los seres humanos somos capaces de lo mejor y de lo peor, pero que son más las veces que exhibimos comportamientos prosociales que al contrario.

Actualmente, no me he olvidado de la enorme cantidad de comportamientos positivos que muestran el resto de los animales y continúo investigando en ellos con la misma pasión que el primer día. Lo que ocurre es que ahora los integro en un modelo más coherente, desde la firme convicción de que los humanos también Somos Primates.

Trailer de la serie de divulgación de la BBC Human Planet.



15 Respuestas to “Somos Primates cumple un año”

  1. Susana Salamanca:

    Gracias Pablo por compartir tus inteligentes ideas. Yo todavía me veo, a veces, metida de lleno en ese desprecio hacia el ser humano, capaz de ser tan salvaje y vulgar, no obstante, también entiendo y sé que es cierto lo que dices. Por suerte, cada vez somos más los que creemos que los animales tienen mucho que enseñarnos, o mejor dicho, tienen mucho que recordarnos, porque creo que la base del problema es que hemos dejado atrás nuestras raíces y nos hemos olvidado de quién realmente somos.

  2. Marianne Skibby:

    Felicidades y que cumple muuuuchos mas !!!! Soy orgulloso de tener unos ancestros tan “humanos”, sigamos aprendiendo de ellos !!! Abrazos a todo el equipo de E.Punset de un Primate :0)

  3. Ignacio Puebla:

    Sentí algo similar a lo que explicás cuando hace bastantes años atrás leí Gorilas en la niebla, donde Dian Fossey resume sus mas de 10 años de trabajo con los gorilas de montaña en el Congo, quedé fascinado por sus interacciones, las jerarquías y todo el componente social involucrado.

  4. Aline Araluce:

    Este documental de la página de Pablo Herreros está muy intresante y muy bién hecho por la BBC de Londres .
    Véanlo de verdad les va a gustar .Aline

  5. Justo:

    Sinceramente es uno de los articulos mas bonito que he leido, y que confirma según mi punto de vista que si es verdad que el ser humano tiene alma, todos los seres vivos también la tienen.

  6. Julio Gutiérrez:

    Sí, los humanos tenemos comportamientos buenos -sobre todo si es con nuestra propia especie – pero tenemos un punto de maldad y lo que es peor de maldad consciente que solo ostentamos nosotros y que es muy peligrosa . Posiblemente cualquier otra especie en el momento en que llegara a la consciencia , también llegaría a desarrollar esta maldad, con la salvedad de que si esta especie fueran bonobos o gorilas seria justo suponer que su maldad no llegaría a nuestro punto. Nosotros somos una especie tipo chimpancé donde siempre ha imperado el macho y su agresividad , muchas veces me pregunto como seria el mundo si hubieran sido los bonobos los que hubieran llegado a la consciencia.

  7. Julio Gutiérrez:

    Nosotros con nosotros mismos podemos llegar a ser maravillosamente altruistas y colaboradores pero que se lo vayan a contar a la infinidad de primates que han perdido literalmente sus casas y sus vidas por culpa de nuestra ansia -sin miramientos ni contemplaciones – de tierra y de madera.

  8. Nietzsche:

    En el ser humano se dan un compendio de muchas cosas, pero el problema es que la sociedad nos ha sacado del entorno natural; por eso se observan comportamientos difíciles de explicar que no se darían en un entorno natural.

  9. Alejandro:

    Pablo, comparto hasta cierto punto respecto del concepto del comportamiento altruista del ser humano.
    Pienso que dependiendo del entorno y la sociedad que se analice; en ki caso he vivido en diferentes sociedades y te puedo asegurar que hay dos tipos de comportamientos humanos que reafirma estos comportamientos “perversos y miserables”, dado que en muchos casos y estimulado por la mejora de la calidad de vida el ser humano ha incrementado su sentimiento de egoísmo, se desprecia al otro, al que es miserable, pobre, o que se droga, es de otra religión, es de otro color o discapacitado; incrementando la indiferencia y mayormente en grandes urbes.
    El otro tipo de sentimiento es la pérdida de valores morales, que las nuevas generaciones van asimilando y crecen en un entorno cada vez más carente de pilares que sustentan el respeto y la ética. Es decir que vamos involucionando en este sentido.
    Como los animales mantienen sus comportamientos innatos y carecen de la capacidad de conciencia, las reglas se cumplen tal como hace miles de millones de años. ¿Hemos evolucionado?; creo que no…
    Pero podemos cambiarlo y si poder tener comportamientos cada vez más positivos y pro-sociales.
    Excelente tema de análisis.

  10. Jope:

    Me fascinan estos temas, y se me ocurre plantearle mi dilema, a riesgo de resultar aguafiestas. Como persona con rasgos Asperger, me encuentro contínuamente con el rechazo de los que se suponían ‘mi tribu’ y estoy todo el tiempo intentando encontrar explicaciones (y destruír su validez con la razón) a la formación de ‘grupos’ que se apoyan, rechazando entonces, por más irracional que sea, a ‘los otros’ (ya sea el caso de pequeños grupitos en las escuelas o lugares de trabajo, como en las aficiones deportivas, musicales, creencias, etc.) Mi conclusión es que, en el ser humano, quien se cree racional, precisamente esa emoción de unión ‘tribal’ es más fuerte que la razón.

    En definitiva, que, aún pareciéndome especialmente fascinante este artículo donde cuenta la transformación de sus propias ideas respecto al ser humano y su altruismo, mi sospecha es que parecería que la naturaleza ha ajustado esa virtud hacia el beneficio de los ‘grupos’ reducidos solamente, generándose así una gran cantidad de mal, como apuntaba también otro de los comentarios. Mi solución sería apelar a la razón, claro, pero mi percepción es que mi punto de vista es más para un marciano que para un humano, sobretodo en estos temas… Afinando un poco más, mis sospechas personales recaen sobre ese ‘superpoder’ de la empatía, de la ‘suposición’ de lo que piensan ‘los otros’, capacidad ausente en el Autismo y Asperger, y que, a mi entender, genera todos los recelos y los malentendidos del mundo. Hasta la Economía y la Bolsa se basan en suposiciones…

    Felicidades y por muchos más!

  11. esther García:

    El hombre de hoy contempla en su conciencia una gran vacío de valores, no es posible separar la crisis de valores de la crisis social. Cualquier reajuste social y mucho más un cambio social, implica siempre un reflejo en el sistema de valores. Los cambios sociales acaecidos en el último cuarto de siglo son tan radicales que se puede hablar de una metamorfosis social y cultural.

  12. Assupció:

    A mi también me atraen y me gustan mucho los animales y de hecho como tu pensaba que solo el ser humana era cruel; era el cancer de nuestra tierra. Después he descubierto mirando documentales pues antes no me perdia un solo documental de animales y además tengo y siempre he estado rodeada de animales, he visto que aunque el hombre parece que se lleva la palma que todas las especies tienen sus cabroncetes por decirlo de una manera cariñosa y al ser humano que tan malo veia al trabajar desde hace más de 25 años en una empresa muy grande y cara al publico,… que hay mucha gente que vale mucho, de hecho si el mundo evoluciona es gracias a esta gente que sabe trabajar en equipo, con buenas intenciones para un bien comun y con empatia; y cada vez que se rompe o no llega a termino una buena acción es por el cabron egoista de turno que aunque sean una minoria lo destruyen todo; gracias a Dios hay pocos porque el daño que hacen es muy grande; basta ver las guerras y demás son una minoria que lo organizan y destruyen un pais y unas cuantas generaciones

  13. Núria:

    Muchas felicidades, que cumplas muchos más y gracias por todos los artículos y reflexiones que nos das a todos los lectores.

  14. Mª Dolores:

    Yo me he criado con Animales y los he defendido y querido mucho pero no por ello e dejado de querer a las Personas y de ayudarlas si hacia falta pienso que el que quiere a los Animales tambien quiere a las Personas y viceversa .Yo he visto mendigos en las calles y me dan mucha pena , e incluso les e comprado un bocadillo a veces son personas Ancianas y pasan frio y hambre , yo siempre les doy algo me dan mucha lastima ,yo siento los mismos sentimientos que siento por los Animales ,pero me gustaria que cambiaran las Leyes respecto a los Animales que fuera Penalizado como Delito ,ellos son indefensos.Un saludo Pablo.

  15. manfred fabricius:

    Hola,
    he leido tu página y me ha gustado mucho. Quiero comentarte sólo algo sobre una reflexión tuya que me ha llamado especialmente la atención:
    “Si quieres a los animales, acabas por querer a las personas. El mismo proceso se produce a la inversa.”
    … me encantaría tomarla como axioma, pero te confieso que inmediatamente después de leerla me acordé del ejemplo de Hitler y de su conocido amor por los animales… Ojalá se pudiera enmarcar este ejemplo en el dicho: “la excepción confirma la regla” 🙂
    un saludo cariñoso
    manfred

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