Autor: Pablo Herreros Ubalde 14 julio 2011

Las melodías que emiten algunas aves son aparentemente muy similares al lenguaje humano en cuanto a la complejidad, como sucede con el uso de cadenas de sílabas en algunas especies. Hasta hace poco se pensaba que el orden en que las construían se trataba de algo aleatorio de donde no extraían ninguna información, negando así la existencia de una verdadera sintaxis. Pero ahora poseemos nuevos datos que ponen en entredicho algunas de estas creencias.

Lonchura striata domestica o Pinzón de Bengala (imagen: Keven Law-Wikimedia Commons).

Kentaro Abe y Dai Watanabe, de la Universidad de Kyoto, han publicado un artículo en la revista Nature Neuroscience en el que se prueba el uso de ciertas normas gramaticales en una pequeña especie de aves llamada pinzones de Bengala. El equipo puso a prueba la habilidad de estos pájaros con un curioso experimento: durante un tiempo los acostumbraron a una canción de otro pinzón totalmente desconocida para ellos, hasta que estos dejaron de responder. Esta primera fase fue necesaria ya que es común en esta especie emitir una gran cantidad de sonidos cuando un nuevo miembro se acerca al grupo. Tras este periodo de familiarización, los investigadores reprodujeron de nuevo cuatro versiones de la misma melodía, pero esta vez con varias sílabas desordenadas. Los pinzones sólo contestaron a una de las versiones -la que los científicos denominaron SEQ2- y se quedaron en silencio con el resto.

La tesis de Abe sostiene que es probable que esto sucediera así porque SEQ2 era la única que los pinzones consideraron construida de manera aceptable. Ello dio a entender que las aves se habían percatado de la violación de ciertas normas en la ejecución de los sonidos y que además, estos animales son capaces de discriminar la información auditiva en base a normas sintácticas. Hasta un 90% de los sujetos de estudio se dieron cuenta de los cambios en la estructura y no respondió al resto de versiones porque no eran aceptables según sus normas. Tras el interesante descubrimiento surgió la gran pregunta de toda prueba de este tipo: “¿son estas normas algo aprendido o nacen sabiéndolas?”

Para despejar esta duda aislaron a jóvenes pinzones del resto del grupo y los expusieron al mismo proceso de familiarización y, luego, a versiones de la melodía con sílabas desordenadas. En este caso, no reaccionaron del mismo modo que los pájaros que habían sido criados de una manera normal, ya que no respondieron a ninguna de las versiones. Tras introducirlos con un grupo de adultos, sí fueron capaces de aprender en un plazo aproximado de dos semanas y reaccionaron de la misma forma ante la melodía SEQ2. Estos resultados prueban el origen adquirido de la capacidad en esta especie.

En la actualidad, son ya varias las investigaciones que han mostrado cómo algunas especies son capaces de comprender que un cambio en el orden de las palabras o sonidos implica una modificación completa del significado final. Este fenómeno se ha encontrado también en varios experimentos realizados con grandes simios, ballenas y delfines, probando así la existencia de una sintaxis en la comunicación de varias especies de animales no humanos.

 



Una respuesta to “La lengua de los pinzones”

  1. ¿Podrás entender a tu perro y/o gato en el futuro?:

    […] no es aleatorio. Un experimento llevado a cabo por la Universidad de Kyoto habría probado que los pinzones de Bengala entienden las normas gramaticales. Los investigadores captaron su melodía y la manipularon para […]

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