Autor: Pablo Herreros Ubalde 20 Octubre 2011

Esta es la segunda parte del artículo Los eslabones que nos hicieron humanos (1), publicado por Pablo Herreros la semana pasada en este mismo blog.

Es probable que una de las líneas del Ardipithecus se convirtiera en Australopithecus durante el periodo denominado Plioceno, hace entre 5 y 1,7 millones de años. Este es el tramo de la historia en el que los realizaron una gran expansión por varias zonas de África, hasta el punto en que llegaron a convivir siete especies diferentes de homínidos en el continente. Sin duda, ello debió de configurar un apasionante escenario de interacción entre especies “casi humanas”, propio de una película de ciencia ficción.

El hallazgo de Lucy, el fósil de Australopithecus afarensis encontrado en África en 1974.

Este conjunto de especies estaban clasificadas en tres géneros, dos de los cuales, Paranthropus y Kenyanthropus, se acabarían extinguiendo. Por el contrario, el tercer género que cohabitó en África en esa época, Australopithechus, sobrevivió a la extinción para convertirse en un nuevo eslabón con el que ordenar el puzle de la historia de nuestra especie. Estos homínidos, sin poseer aún características físicas como las nuestras sí representaron un avance importante hacia las formas modernas.

Los Australopithecus

Este grupo de homínidos cuyos restos datan de hace 4 millones de años, los Australopithecus, se caracterizaron por un pequeño incremento en el tamaño del cerebro, una dentición con unas muelas más grandes y un esmalte más grueso que en el resto de especies de la época o de un tiempo anterior. También se produjo un cambio en la posición de la cadera respecto a los otros primates, lo que permitió a un homínido desarrollar una vida en una postura erguida por primera vez en la historia evolutiva de un mamífero. Las hipótesis clásicas sobre las ventajas del bipedismo son cuatro:

  1. Permitir una locomoción más eficiente para viajar largas distancias por el suelo.
  2. Facilitar la liberación de las manos para transportar cosas.
  3. Mejorar la regulación de la temperatura corporal al haber menos superficie del cuerpo expuesta al sol.
  4. Incrementar las posibilidades de alimentación al poder recolectar con las manos.

Características anatómicas de los Australopithecus.

Esta capacidad para andar con solo dos patas suele mencionarse en los libros de texto como una de las características que marcó una diferencia evolutiva respecto a otras especies de primates; algo con lo que no todos los autores están de acuerdo.

El paleantropólogo Philip Tobias cree que solo se trata de una solución más para colonizar el suelo de entre muchas posibles. Unas especies optaron por este medio de locomoción, mientras que para otras, modificaciones más simples en la morfología fueron suficientes . Hallazgos recientes demuestran que esta capacidad se obtuvo mucho antes de la expansión del cerebro, lo que es coherente con esta línea de opinión que se opone a la conexión entre el bipedismo y el desarrollo cultural. Lo cierto es que no hace falta más que echar un vistazo a los chimpancés que fabrican utensilios en la selva para darse cuenta de que esto es posible.

Lo más seguro es que una de las claves de este primer salto cultural esté en el desarrollo gradual de las extremidades superiores hasta la aparición del primer Homo sapiens. Ya en Austrolopithecus, la palma de la mano se acorta y la yema del pulgar se acerca a los otros dedos, lo que facilita la manipulación de objetos pequeños con una mayor precisión y delicadeza.

Proceso de evolución de la mano humana.

Progreso tecnológico

Los primeros indicios sobre cómo era la organización social de nuestros antepasados homínidos aparecen con este género. Los fósiles hallados señalan que debían vivir en grupos muy grandes de machos y hembras en los que cooperaban para cazar.

Aunque muy rudimentarias, poseemos evidencias de que los Austrolopithecus usaban herramientas, como atestiguan algunos restos encontrados en Etiopía y Tanzania. Estos utensilios corresponden a la industria lítica olduvayense, también denominado Modo Tecnológico I, que consiste en el uso de piedras sin modificar o descamadas ligeramente para ser afiladas.

Posteriormente, el primer Austrolopithecus se diversificó, probablemente al colonizar diversos nichos ecológicos, dando lugar a nuevas especies . Unas poblaciones quedaron aisladas de otras, de manera que se vieron afectadas por presiones ambientales distintas y acabaron evolucionando por separado. Este fenómeno es uno de los mecanismos más comunes de especiación, o lo que es lo mismo, de aparición de una nueva especie. Una de estas divisiones se desarrolló por un camino diferente y provocó la aparición de la primera especie del género Homo hace 3-2 millones de años: el Homo habilis.

Continuará en el próximo post



9 Respuestas to “Los eslabones que nos hicieron humanos (2)”

  1. El PaleoFreak:

    Lo siento, pero el vídeo de la mano es terriblemente desinformativo. No se corresponde ni de lejos la forma de las manos que van apareciendo con los nombres de especie a la izquierda. Ningún Homo tiene manos simiescas como las del principio del video. No se conocen diferencias entre la mano del Homo rhodesiensis ¿¿30.000 años?? y del Homo sapiens.

  2. Mª Rosa Sans Pons:

    Es tan interesante que me lo voy a leer entero, ahora mismo necesito
    asimilarlo .me gusta . mucho.

  3. Julia Badenas:

    Me pregunto por qué unos homínidos evolucionaron y otros no ya que en realidad todo son especulaciones, hablamos de 3 -2 millones de años ¿? .Saludos Pablo.

  4. Fatima Galiana:

    Sería interesante continuar en esta línea de artículos y dedicar uno a la PALEONTOLINGÜÍSTICA
    soy lingüista y me parece muy interesante el estudio de la evolución del lenguaje y su interacción con otros sistemas neurológicos (memoria, cognición…) y el entorno en el que las personas usamos el lenguaje. La Paleontolingüistica puede ayudarnos a comprender mucho sobre la evolución del lenguaje en base a las necesidades de los humanos (necesidad de compartir, de interactuar conjuntamente, conectar con el contexto y las personas). Necesidades que no son capaces de explicitar o transmitir algunas personas con trastornos (ej. Autismo, Alzheimer…) en las que la sensibilidad del cerebro para captar estímulos del entorno o la necesidad de conectar con él se ha perdido.
    Gracias

  5. Mª Dolores:

    Hola Pablo. Parece que cuanto mas se descubre sobre los orígenes de los humanos menos se entiende, y las técnicas de la biología molecular no serán de gran ayuda si no se recupera el material genético (A D N ) De todos estos fósiles del pasado . Yo creo que no se podrá saber, o quizás si .
    Me e reído mucho en el vídeo cuando la imitación de caminar, y lo de las manos muy interesante, como todo lo que nos aportas.
    Un saludo Pablo.

  6. Pablo Herreros:

    Se trata de un error de tipografía del autor del vídeo, ya que tanto a la fecha de las mano del Homo rodeshiensis como a la del Homo sapiens, hay que añadirlas un 0. Saludos. Pablo.

  7. Nietzsche:

    Muy bueno y didáctico.

  8. Los eslabones que nos hicieron humanos (2):

    […] Los eslabones que nos hicieron humanos (2)   http://www.somosprimates.com/2011/10/los-eslabones-que-nos-hicie…  por Nietzsche hace nada […]

  9. Somos Primates » Los eslabones que nos hicieron humanos (3):

    […] Los eslabones que nos hicieron humanos (2) […]

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