Autor: Pablo Herreros 12 January 2012

Durante milenios, nuestros ancestros migraron por todo el mundo con la única ayuda del Sol y las estrellas. En la etnia tubu (Níger, Chad, Sudan y Liberia), este conocimiento no se ha perdido y es transmitido de madres a hijas, generación tras generación. Son las mujeres de esta etnia las responsables de acudir al mercado, a través del desierto del Teneré, que está a más de 500 kilómetros de distancia. Allí intercambian camellos por provisiones para el grupo entero. Los hombres esperan en el poblado mientras ellas emprenden una de las aventuras anuales más impresionantes de todo el planeta Tierra.

El viaje lo realizan mujeres y niñas, que desde pequeñas aprenden el arte de guiarse por las arenas del desierto, usando el Sol como guía y teniendo por referencia las dunas que van contando a su paso. Por la noche, las estrellas les permiten saber si van por el camino correcto, ya que unos pocos metros de error pueden significar la diferencia entre la vida y la muerte. A lo largo del camino, existen unos pocos pozos de agua que no pueden ser pasados por alto. De lo contrario, toda la caravana morirá. Estas fuentes de agua no miden más de un metro cuadrado y su localización implica un profundo conocimiento del medio, que ha permanecido intacto durante siglos entre estas mujeres, pero que paulatinamente está desapareciendo.

Odisea de las mujeres tubu a través del desierto.



5 Respuestas to “Odisea en el desierto”

  1. Marisa:

    Admirable.!!!

  2. AMELIA HERNANDEZ:

    deberiamos imitar tal conocimiento ,en latinoamerica no se cuida el AGUA

  3. David Sánchez:

    Me parece una hazaña reamente asombrosa; al mismo tiempo me hace preguntarme el origen de esta tradición, no he visto nada igual tratándose de que las responsables de una empresa tan importante para la vida de la comunidad sean mujeres y niñas. Realmente maravilloso video.

    Harían bien en tomar ejemplo de la valía de la mujer muchos personajes del “avanzado mundo occidental”.

  4. pilymas:

    A mi no me parece conocimiento sino supervivencia y me da mucha tristeza saber que toda una civilizacion depende de encontrar un Mercadona en de 500km.Qué cantidad de riesgos y perdida de vidas que podrian subsanarse con un rebaño de cabras,por ejemplo.Quizas sea lo mas emocionante que ocurra en su vida,el famoso viaje al mercado, a mi me parece precaria su existencia.
    Ah!! y el hecho de que sean mujeres tampoco me asombra,somos capaces de hacer todo aquello que nos propongamos,lo que me mosquea es que sea una cuestion de sexos¿Por qué no pueden ellos acompañarles y tirar del carro de la compra? Imagino que todo empezaria cuando una mujer se atrevió a realizar el viaje y lo consiguió.A partir de aquel momento se convirtio en una mujer valiosa y el resto quisieron imitarla, pero no entiendo el concepto de amor de un marido que no acompaña a su familia en un viaje tan peligroso….en fin,Bendita civilizacion que casi comprendo….a veces.

  5. Marta:

    Me agrada mucho la noticia, creo que también iria una vez al año en vez de ir al Mercadona. Un poco de aventura viene bien, no van a ser siempre los chicos quienes viajen y aprovisionen la tribu, algo como compartir las tareas para la etnia Tubu parece que no les es novedad. Me gusta.

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