Autor: Pablo Herreros 9 February 2012

Hace un par de semanas, en el especial sobre el cerebro que lanzó Muy Interesante, publiqué un artículo donde planteo algunas cuestiones relevantes acerca del origen, evolución y estado actual del concepto de la «inteligencia social». Mi interés en ello, como os habrá pasado a muchos de vosotros, se debe a la constatación de que no existe relación alguna entre obtener puntuaciones altas en las pruebas clásicas que evalúan la inteligencia y el éxito en la vida, ya sea en el plano personal o profesional. Esta brecha entre ambas realidades pone de manifiesto, una vez más, que los programas educativos no están diseñados para desarrollar a las personas en todas sus facetas y potencialidades, especialmente aquellas que necesita para triunfar en la vida.

Inteligencia social

Winston Churchill no era precisamente un estudiante ejemplar. Cuando estuvo internado en un colegio de élite de la ciudad de Ascot, se le castigaba con frecuencia y sus notas siempre se encontraron entre las peores de la clase. Año tras año, era incluido en el grupo de los menos avanzados y también le rechazaron varias veces en las pruebas de acceso a la Academia Militar de Sandhurst. Pero lo que muchos desconocían por aquel tiempo es que Churchill poseía otro tipo de habilidades que iban a jugar un papel fundamental en el futuro de la humanidad. Poco a poco empezó a destacar en la política. Sus dotes de orador y el sentido del humor que mostraba en sus intervenciones públicas seducían a los británicos.

La vida y logros de Churchill son un ejemplo perfecto de lo que puede conseguir una persona que posee una excepcional inteligencia social, un concepto que introdujo en 1920 el psicólogo norteamericano Edward Thorndike, y que remite a la capacidad para comprender y relacionarse con sabiduría en nuestro trato con otros individuos. Thorndike abrió de esta manera, por primera vez, el debate de la existencia de inteligencias múltiples, que incluye una dimensión social. Howard Gardner y Daniel Goleman continuaron trabajando en esta línea.

La gente con una inteligencia social muy desarrollada suele empatizar y hacer sentir bien a los que le rodean. Por medio de su comunicación verbal y no verbal, emiten mensajes a su entorno que provocan sensaciones de aprecio y respeto. Además, son capaces de transmitir emociones positivas, lo que se traduce en más posibilidades de obtener la colaboración, llegar a un acuerdo favorable o incluso resolver un grave conflicto. Estas competencias sociales se pueden entrenar a lo largo de la vida y son tan necesarias en el patio de un colegio como en las transacciones bursátiles más importantes de Wall Street.

Un buen caso de cómo aplicar esas cualidades en situaciones difíciles nos la proporcionó uno de los padres de la Teoría de la Comunicación Humana, el psicólogo austriaco Paul Watzlawick, quien cuenta la historia de un oficial del ejército al que ordenaron dispersar un motín en una plaza pública. El oficial, cuando se acercó al lugar con su destacamento, apuntó a la gente y gritó: «Señores, tengo la orden de despejar la concentración, pero tengo entendido que hay muchos hombres buenos entre ustedes, por lo que les ruego se aparten para no herir a ningún inocente». De manera inmediata, las emociones de la muchedumbre sufrieron un cambio radical y el lugar quedó despejado en pocos minutos sin que hubiera un solo disparo, gracias a la inteligencia social del militar.

Hipótesis de la inteligencia social o «cerebro social»

Un proceso tan complejo como es el desarrollo de la inteligencia social solo pudo ser favorecido por selección natural si aporta beneficios claros a la especie que la emplea. A lo largo de su carrera, el psicólogo Nicholas Humphrey realizó cientos de pruebas a macacos criados en cautividad. Humphrey estaba intrigado porque no lograba entender cómo eran capaces de realizar con éxito unas tareas tan complicadas como las que les proponía. Estos monos nunca habían tenido que buscar comida por sí solos ni defenderse de depredadores. Humphrey llegó a la conclusión de que lo que desencadena la inteligencia es el contexto social, ya que estos macacos sí vivían en grupos muy complejos. Estas conjeturas le llevaron a formular la «hipótesis de la inteligencia social». Dicha propuesta desarrolla la idea de que la inteligencia superior de algunos primates fue estimulada por la compleja red de relaciones en la que nos desenvolvemos.

El biólogo evolucionista Robert Dunbar, de la Universidad de Oxford, ha probado que en los mamíferos, existe una correlación entre el volumen relativo del cerebro -o cociente de encefalización- y el tamaño del grupo en el que vive esa especie. Dunbar recuerda que no es exclusivamente un asunto de dimensiones, sino también de conexiones cerebrales, ya que éstas se incrementan con la calidad y la cantidad de las relaciones que mantenemos.

Please enable Javascript and Flash to view this Blip.tv video. Redes 93: «Somos supersociales por naturaleza», con Robin Dunbar.

La neurofisiología y desarrollo de la inteligencia social

Hace un par de décadas, la psiquiatra de la Universidad de California Leslie Brothers, sugirió que determinadas zonas de la corteza prefrontal del cerebro están relacionadas de una manera directa con la inteligencia social y la empatía. Esta estructura, fue la última que se desarrolló en la evolución y es considerablemente mayor en los humanos que en otras especies. Aún así, el córtex prefontal no actúa de manera independiente, ya que necesita de la interacción con otras áreas más primitivas del cerebro para su correcto funcionamiento. Un hecho que confirma esta idea es que individuos que sufren una lesión que daña la comunicación entre dichas estructuras, ven afectado su comportamiento e inteligencia social.

Un buen ejemplo de esta relación entre diversas partes del cerebro y de la importancia de las emociones en la inteligencia social fue recogido por el neurocientífico Antonio Damasio, quien cuenta el caso de un brillante abogado al que se le diagnosticó un tumor cerebral y tuvo que ser operado de urgencia. Durante la operación, el cirujano desconectó el córtex prefrontal de la amígdala (el área de donde surgen las emociones). Después de la intervención la situación que se produjo era sorprendente: en los tests de inteligencia, memoria y atención, el abogado era tan inteligente como antes; pero era incapaz de llevar a cabo su trabajo. Al poco tiempo lo perdió y también se rompió su matrimonio. Desesperado, acudió a la consulta de Damasio para que le ayudara con su problema. Al principio, Damasio estaba totalmente confundido porque las pruebas indicaban que el abogado estaba sano. La solución la descubrió cuando preguntó: «¿cuándo podemos tener la próxima visita?». Fue entonces cuando comprobó que el paciente podía darle todo tipo de explicaciones, incluso mencionar las ventajas e inconvenientes de todas las posibilidades, pero no podía decidirse por la mejor. Damasio cree que para tomar una buena decisión necesitamos tener sentimientos sobre nuestras ideas y la lesión del abogado había dañado esas conexiones que existen entre los pensamientos y las emociones.

En los años 90, el neurocientífico Giacomo Rizzolatti, identificó unas células nerviosas, llamadas «neuronas espejo» que nos ayudan a empatizar con las emociones de otros. Otros mecanismos para conectar están relacionados con el comportamiento y la expresión de las emociones. Estos comienzan su entrenamiento desde el mismo día en que nacemos. Por ejemplo, mediante expresiones faciales, movimientos de los brazos o determinados sonidos, la madre conecta y se sincroniza con el bebé. Los registros cerebrales indican que, ya en esas primeras fases de la vida, la transmisión del estado emocional es inmediata y además genera satisfacción.

Please enable Javascript and Flash to view this Blip.tv video. Redes 56: «Mentes conectadas sin brujería», dedicado a las neuronas espejo.

Este tipo de evidencias avalan la idea de que los humanos estamos «diseñados» para vivir en grupo, porque en los últimos millones de años de la evolución, además de estar obligados a interaccionar con un entorno físico o medio ambiente, también ha habido una fuerte presión ambiental para gestionar un entorno social compuesto de un sofisticado universo de relaciones sociales. En este contexto, ser capaz de conectar de una manera positiva con los otros miembros es algo fundamental para nuestra supervivencia.

Por esta y otras razones, la mayor parte de los expertos creemos que los factores de éxito de las personas depende más de la inteligencia emocional y social que de otros tipos. Administrar las relaciones adecuadamente, es el factor determinante a la hora de, por ejemplo, ascender de empleo, conseguir que me ayuden mis vecinos u obtener y mantener relaciones afectivas de calidad.

Lejos quedan los días en que la inteligencia era medida a través de expedientes académicos o pruebas de cociente intelectual. No hay correlación alguna entre ser el más listo de la clase y el éxito personal o profesional. En nuestra especie, este depende de una infinidad de aptitudes más, la mayoría de ellas relacionadas con la vida en grupo y la inteligencia social.



22 Respuestas to “Los más listos de la clase”

  1. ANA:

    a mi especialmente,me gustaria saber mejor pq algunos no empatizan….

  2. Antonio:

    Digo lo mismo que Ana. Sería un paso importante para conocer la mente de un psicópata.

  3. Alvaro:

    Es muy interesante este tema. ¿Existe alguna técnica de potenciar la inteligencia social en adultos? Personalmente también me he dado cuenta de que una las características principales del éxito de un individuo en la sociedad está directamente relacionada con su capacidad de expresión y oratoria.

    Me gustaría saber como mejorar mis técnicas de sociabilización, no solo con propósitos laborales, sino principalmente para mejorar mi propia vida y sentirme más feliz e integrado con mi entorno. En ocasiones no me siento parte de la sociedad en la que vivo (he probado en muchos contextos y lugares), no disfruto de las multitudes ni de ‘rituales’ supuestamente divertidos como bailar o compartir un trago, lo cual me limita a la hora de conocer nuevas personas o profundizar la relación con las que ya conozco. Además soy un poco tímido y parece algo difícil contra lo que luchar porque nace de lo más dentro de mi ser.

    Punset, te felicito por tu trayectoria y te agradezco mucho el trabajo que estás realizando. He visto todos los capítulos de Redes desde que fui un adolescente, y los disfruto intensamente. Ahora vivo en Chile y sigo pendiente cada semana de tu blog y de los capitulos que suben a Internet (lo cual se agradece mucho). También he leído tus libros de divulgación, buenos y entretenidos para leer, si bien la única crítica (constructiva) es que en ocasiones me parecen más próximos a la filosofía que a la ciencia. Me gustaría llegar a conocerte algún día en persona.

    Saludos y nuevamente gracias

  4. Susana:

    A lo largo de mi vida laboral he podido comprobar como la mayoría de los jefes se alejan de esta habilidad, he conocido a muy pocos que la pongan en práctica y , al leer esta artículo, me afirmo en lo que siempre he pensado sobre las personas “muy” inteligentes y “muy”preparadas en su trabajo, resulta que existe una asignatura en la que suspenden estrepitosamente. Felicidades por el artículo.

  5. Lola Latre:

    Pablo Herreros. Genial, como siempre. El descubrimiento de la Inteligencia múltiple ha sido (humildemente) decisivo para el estudio de la mente humana. Lo que años atrás se consideraba una barbaridad hoy es una verdadera revolución y ha supuesto un cambio de paradigma importante. Los educadores deberían ser conscientes de éstas apreciaciones para evaluar y programar sus asignaturas (dentro de lo posible) para potenciar las habilidades de cada alumno es eso que llaman “educación para la vida”.

  6. Mayte Corman:

    A mí me interesaría saber cómo una persona no tiene ningún interés en comunicarse con los que le rodean a pesar de ser una persona muy inteligente. Esta persona es incapaz de expresar sus sentimientos, su estado de ánimo, tampoco se preocupa de como se sienten los que le rodean y a pesar de esto le quiero con locura. Llevo casada con el 20 años, aunque muchas veces tengo la sensación de vivir con un extraño. En su centro de trabajo es una persona muy querida y respetada, y parece que emocionalmente es incapaz de relacionarse, y tiene poca empatía. ¿Como se puede ser tan inteligente y buena persona y tan incapaz de relacionarse a nivel sentimental?

  7. Aracely:

    Me pasa algo muy similar que a Alvaro, no disfruto de actividades de ocio que normalmente practican mis compañeros de estudio como salir de fiesta, tomar un trago, suelo ser de pocas palabras y algo tímida, etc. Lo que me hace sentír que no encajo y solitaria. Realmente me gustaría saber como potenciar esa inteligencia social, ya que soy músico y aunque soy sobresaliente académicamente y con un alto cociente intelectual, no consigo el bienestar personal ni profesional que deseo.

    Quiero agradecerte Punset por abordar temas tan interesantes y espero sigas llegando cada vez a más personas. Un saludo!!

  8. Maria:

    Tengo una hija de 13 años, con sindrome de asperger, es una niña muy inteligente, en el colegio tiene buenos resultados,sobre todo en lógica y memoria, pero es incapaz de tener una vida social normal. Espero que los estudios sobre el comportamiento social de los humanos pueda llevar a paliar el sufrimiento que conlleva verse diferente.
    Gracias por sus publicaciones, nos ayudan a entender a nuestra hija.

  9. Patricia Giménez:

    Excelente artículo. Indispensable es el conocer todos los aspectos que nos permiten conocer para entender, para poder transformar y aplicar una nueva educación. Me permito compartir su artículo en nuestros sitios de internet.

  10. cinna:

    Yo soy de la opinión que debe respetarse el carácter de cada uno, hay personas muy sociables y extravertidas y otras que lo son menos.
    No todos ansiamos el éxito social pero sí podemos perder oportunidades si carecemos de las ciertas habilidades.
    Creo que las competencias sociales se adquieren desde la infancia y debe ser difícil cambiar los registros cuando uno ya es adulto.
    Defiendo la propuesta de incluir en el sistema educativo un apartado para la gestión de las emociones,cuestión importantísima para el desarrollo y aplicable en todos los ámbitos de la vida.
    Autoestima, integración,confianza,seguridad,respeto por los demás,solidaridad..

  11. Jorge:

    Teniendo claro que la inteligencia tiene dimensiones y alcances diferentes en cada individuo, lo que le permite desarrollarse en diferentes entornos con relativo éxito, y considerando que uno de los elementos es el relacionarse positivamente con los que le rodean. Me pregunto, los políticos y más específicametne aquellos que promueven las guerras, qué clase de inteligencia tienen? Porque Churchil pudo haber sido un gran político, pero desastrozo en cuanto fué incapaz de detener la guerra o evitar que escalara hasta donde llegó. Casos como los de los Bush que fueron capaces de invadir países, usando argumentos falsos, causando miles de muertes, qué clase de inteligencia tienen?

  12. yolanda martín vicente:

    Ojalá se siga esta labor iniciada con tanta profesionalidad y continue la investigación en este ámbito y sobre todo que se implemente desde edades tempranas en el sistema educativo, a ser posible en el sistema público y en el privado, “el conocimiento del yo”. De momento gracias Punset por su aportación.

  13. Antonio Hidalgo:

    Hablan de la 1ra de la clase. X si te quieres conocer un poco +.
    Q tenga Vd. Un buen dia

  14. Mª Dolores:

    Hola Pablo!!
    Un tema muy interesante.La inteligencia emocional y social.
    Hay muchas personas que tienen muchos estudios y sin embargo fracasan en sus trabajos,y otras con menos estudios son grandes Empresarios y han triunfado en la vida.Porque saben resolver problemas,son.alegres.y positivos,engendran felicidad.
    La asignatura de saber vivir de forma feliz y positiva,no se imparte en los colegios ni en las universidades.
    El verdadero objeto de la educación,como el de cualquier otra disciplina,moral,es engendrar felicidad.Enseñar educando a procurarse a si mismo la mayor felicidad posible.
    Un saludo Pablo.

  15. Sebastian Cobos:

    Mi hermana decía que aquellos alumnos de 5 en la Universidad la vida se encargará de rajarlos…Goleman lo demostró en los primeros capitulos de su libro inteligencia emocional
    Creo que la inteligencia social se desarrolla mas en los patios de recreo en los colegios que en sus aulas

  16. Un resumen de la hipótesis de la inteligencia social « El Giro Cognitivo:

    […] buen resumen que podéis leer aquí. Share this:FacebookTwitterDiggRedditStumbleUponMe gusta:Me gustaSé el primero en decir que te […]

  17. Evelio Martínez Cañadas:

    Hola Pablo, y felicidades por el post (y por el blog en general):

    Me gusta mucho cómo has resumido en unos cuántos párrafos los principales desarrollos de la hioótesis de la inteligencia social, pero no estoy de acuerdo cuando dices que:

    “La gente con una inteligencia social muy desarrollada suele empatizar y hacer sentir bien a los que le rodean. Por medio de su comunicación verbal y no verbal, emiten mensajes a su entorno que provocan sensaciones de aprecio y respeto. Además, son capaces de transmitir emociones positivas, lo que se traduce en más posibilidades de obtener la colaboración, llegar a un acuerdo favorable o incluso resolver un grave conflicto”

    Una parte del desarrollo de la inteligencia social es el control de las propias emociones. Pues bien, parece que hay evidencia que muestra que el control de las emociones favorece la consecución de objetivos nobles, pero también innobles, dependiendo de los rasgos de personalidad. (http://eveliomartinez.wordpress.com/2011/11/08/las-dos-caras-de-la-inteligencia-emocional/)

    Me parece que esa evidencia es importante, porque implica que sin una reflexión sobre los fines que son moralmente relevantes, y sobre los medios permitidos para alcanzarlos, el aprendizaje de la inteligencia emocional queda “cojo”.

    Gracias, y un saludo.

  18. Tània:

    Yo quisiera compartir con ustedes un estudio que demuestra que los humanos más intolerantes, etc. suelen ser los menos inteligentes:

    http://www.eldebat.cat/cast/viewer.php?IDN=57973
    (español)
    http://www.ara.cat/societat/assegura-persones-tendeixen-intelligents-desquerres_0_644935634.html
    (catalán)

    Saludos

  19. admin:

    Totalmente de acuerdo Evelio. Estaba enfocado desde lo positivo y faltaba la otra cara de la moneda, de la cual se habla poco. El primatólogo Frans de Waal siempre distingue entre simpatía y antipatía, como dos maneras diferentes de hacer uso de una misma capacidad. De Waal añade que para torturar a otros sin probarlo tú antes, es necesaria mucha empatía. Por otro lado, algunos sociópatas muestran altos niveles de inteligencia social. Quizás la diferencia esté en la motivación. Gracias por aportar el matiz al debate.

    Saludos

    Pablo Herreros Ubalde

  20. Beatriz:

    Genial artículo y excelente entrevista en Canal Sur. Mi enhorabuena Pablo.

    Saludos,

    Beatriz García Alonso

  21. JB:

    Espectacular artículo . increible . Muchas gracias por compartir.
    Parece ser que a la mayoría de los políticos se les rompe el parietal cuando llegan al poder :-)))… Por desgracia todos nuestros políticos estudian, aprenden y representan estas cualidades que deberían ser innatas ……. Por eso , yo no creo en ninguno de los actuales.

  22. Somos Primates » Los más listos de la clase « Victobit's Blog:

    […] http://www.somosprimates.com/2012/02/los-mas-listos-de-la-clase/ Valora esto: Compartelo:CompartirTumblrFacebookTwitterMe gusta:Me gustaSé el primero en decir que te gusta esta post. […]

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