Charles Darwin sospechaba que algunos animales usan señales olfativas que les indican dónde ir, cuándo aparearse o incluso detectar si se están adentrando en territorio ajeno. Desafortunadamente, Darwin no lo pudo comprobar por sí mismo y no fue hasta un siglo después que se identificó en el gusano de seda (Bombyx mori) la primera de estas feromonas, sustancias que se expulsan al exterior para estimular o condicionar la conducta de otros miembros de tu especie.
Este mes, en la sección Mundo Animal de la revista Redes para la Ciencia, hablamos sobre los distintos tipos de feromonas que existen y contamos anécdotas de algunas de las más desconocidas. Por ejemplo, feromonas funerarias que usan las hormigas ya muertas para indicar a las demás que deben ser depositadas en el agujero de los desperdicios u otras que reducen la violencia de los machos en algunas especies de peces. También hablamos de un antiguo órgano, del que los humanos aún conservamos alguna reminiscencia, llamado vomeronasal. Esperamos que os guste y que activéis vuestras feromonas.
Dos ejemplos del poder de las feromonas.
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23 November 2012 a las 22:33
Mira que me gustan los insectos, pero las avispas (tabarros, etc), me ponen nervioso. Por lo que soy incapaz de verme en la misma situación de la del hombre en el video. Por suerte, para nuestra especie, hemos perdido el interés o la capacidad de las feromonas.
27 November 2012 a las 15:54
somos familias de los monos que no?¡ a su ves somos seres evolucionados del agua?