Autor: Pablo Herreros 1 February 2013

El cortejo es un conjunto de comportamientos que los animales desplegamos, tanto los machos como las hembras, con el fin de atraer y conseguir aparearnos con otros miembros de nuestra especie. Eventualmente, este patrón resultará en la reproducción y el surgimiento de una nueva generación. Es por esta razón, que el cortejo, y la selección sexual que conlleva, es uno de los mecanismos claves de la Ley por Evolución de la Selección Natural. A través de este método de elección preferencial, por el que se escogen unas parejas y se descartan otras, unos genes pasan a la siguiente generación y otros no. Este es uno de los principios clave de la teoría desarrollada por el biólogo más famoso de la historia, Charles Darwin.

mantis
Una hembra de mantis se merienda a su pareja sexual durante la cópula (imagen: Capturedenigma / Flickr).

Todos los animales desarrollamos estrategias para resultar más atractivos a ojos del sexo contrario. Algunos utilizan señales químicas, visuales o auditivas, pero en otros puede llegar a ser un asunto más complejo que implica diferentes modos de comunicación y pautas de comportamiento muy diversas. En muchas clases de insectos, las hembras usan las feromonas para atraer a parejas. Este es el caso de algunas polillas, cuyas señales químicas pueden llegar a atraer a machos desde cientos de metros de distancia.

Los grillos, realizan unos cantos específicos cuando detectan hembras alrededor. Además protegen a las hembras escondiéndolas en sus agujeros, otorgándoles así más probabilidades de copular. Los mosquitos utilizan varios sentidos, ya que realizan cantos y danzas que sincronizan con sus parejas justo antes de que llegue el momento de aparearse.

Algunas arañas, como es el caso de las especies saltadoras, ejecutan complicados bailes para «ligar». A veces, no dar la talla puede resultar peligroso. El tipo de habilidades que las hembras pueden exigir a los machos para ser elegidos puede llevarlos hasta la muerte. En los densos bosques de Nueva Zelanda podemos encontrar a la araña pavo real (Maratus volans). El macho de esta especie posee una preciosa cola de colores muy parecida a la que poseen los pavos reales. En varios estudios, se ha descubierto que el baile de cortejo que realizan sigue una serie de secuencias ordenadas. Tras el baile, si la hembra ya se ha apareado o no le gusta el macho, puede llegar a comérselo.

La araña pavo real al ataque.

Los machos de araña de espalda roja australiana (Latrodectus hasselti), deben bailar durante más de una hora una coreografía en la que también golpea su abdomen como si fuera un instrumento de percusión. Si se detienen antes de lo que la hembra espera, se comen al macho y continúan esperando hasta que otro aspirante más en forma llega a la zona.

La mantis religiosa es un insecto que debe su nombre a la postura de sus extremidades dobladas, que la asemejan a una persona rezando. Tradicionalmente se ha creído que la hembra se comía al macho durante la cópula para proporcionarse el alimento necesario. Recientes investigaciones revelan que cuando la hembra muerde al macho por la cabeza, el flujo de esperma es mayor con lo que aumentan las probabilidades de fertilización. Esta puede ser la razón por la que el canibalismo sexual se ha mantenido y no ha acabado con la especie.

Ritual y danza de cortejo en una especie de caballito de mar del sur de Australia.

Pero a veces la competencia es feroz y compensa alejar al rival. Las jibias o sepias son unos cefalópodos que pueden cambiar de aspecto físico con gran facilidad. Son capaces de modificar su color o textura en cuestión de segundos. Cuando llega el momento de aparearse con las hembras, se hace pasar por otra hembra para atraer a su pareja. El engaño distrae a otros machos, evitando enfrentamientos gracias a esta estrategia.

Hasta aquí, la primera entrega de «Cómo ligar». Puedes leer la continuación la próxima semana en este blog.



6 Respuestas to “Cómo ligar (1)”

  1. margarita:

    La estrategia del ser humano por sobrevivir,es más simples y rutinaria,no se como hemos llegado a tantos millones de nuestra especies al final seremos nosotros nuestro primero enemigos,,y motivo de nuestra desaparición.

  2. Juanfg:

    Margarita, no sé qué tiene que ver ese comentario con la selección sexual, pero en cualquier caso, tratemos de adoptar una visión más optimista. Organizados podemos construir una forma de vida sostenible.

    En cuanto a la selección sexual, Pablo no nos hablas de nuestros primos evolutivos, los primates. Supongo que las estrategias reproductivas que adoptan una u otra especie dependerán de diversas variables y de sus interacciones. Sin embargo, en Póngidos, ¿cuales serían esos factores más determinantes a la hora de elegir pareja reproductora? A colación, qué intrigante me resulta el caso de los Orangutanes de Borneo que desarrollan o no “mejillas” (aparentemente mecanismo de carácter sexual).

  3. amdlfe:

    Pero el dilema que tu propones aquí va mucho más allá del éxito reproductivo, sino que estás reflejando una utopía mal gestionada por nosotros y con nuestro entorno, pero la capacidad de prosperidad del ser humano nos hace que a día de hoy aún nos aferremos a nuestra arma más eficaz que hasta ahora nos está otorgando un papel protagonista y es capaz de evadirnos de alguna manera de nuestra repercusión en el medio y es la capacidad que tenemos para gestionar nuestra necesidades y desarrollarlas con ayuda de un intelecto que sólo nuestra especie posee

  4. susan:

    En un punto el articulo dice, todos los animales desarrollamos estrategias para resultar más atractivos a ojos del sexo contrario. lo cual deduzco que los humanos tambien están incluidos en el grupo, por como lo expresa el que escribe, y, me inmagino que, a los animales, no les ha enseñado nadie.
    Eso sí es naturaleza.

  5. Alejandra:

    Es interesante analizar que muchas de nuestras habilidades y destrezas, podrían estar apuntando a mostrarnos atractivos ante una potencial pareja, no solamente nuestro aspecto fisico. Y en el ser humano, es donde más complejidad ese cortejo alcanza.

    ¿Sería posible pensar que aprendemos a tocar un instrumento, un idioma, o cursamos una carrera solo para mostrarnos atractivos al sexo opuesto?

  6. Somos Primates » Cómo ligar (y 2):

    […] es la segunda parte del artículo «Cómo ligar (1)», publicado por Pablo Herreros en este mismo […]

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