Autor: Pablo Herreros 7 February 2013

Esta es la segunda parte del artículo «Cómo ligar (1)», publicado por Pablo Herreros en este mismo blog.

En cuanto al “marketing” aplicado al cortejo, las aves son expertas en dicha disciplina. Sus plumas de colores, colas llamativas y complejos pasos de baile son más efectivas que muchas de nuestras campañas publicitarias. El caso más conocido es el del pavo real, pero existen infinidad más.

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Macho de pavo real de la India, una especia experta en el marketing del cortejo (imagen: Wikipedia).

Para Charles Darwin, la evolución en el cortejo era un fenómeno muy interesante. La cola u otras señales llamativas que tienen los animales les sirven para atraer a las hembras, pero también suponen un peligroso reclamo para los depredadores. Por lo tanto, la creatividad ha sido favorecida por selección natural en estas especies, debido a que los beneficios obtenidos en el apareamiento han sobrepasado a los costes del peligro que conlleva llamar tanto la atención de enemigos u otros machos agresivos.

Aves macho muestran su belleza para atraer a las hembras.

Otro de los fenómenos más interesantes asociados al cortejo y que más llaman la atención, debido a las similitudes con comportamientos propios de nuestra especie, son los regalos como método de seducción. Algunas especies de aves se hacen regalos el uno al otro, pero lo normal es que los machos compitan con otros a través de estos regalos que dan a las hembras.

Los presentes pueden ser desde comida, como hacen algunos primates, hasta la construcción de nidos coloridos, decorados por los machos con gran esmero. Este último es el caso de las aves de emparrado que habitan Australia y Nueva Zelanda. Un grupo que engloba varias especies que pertenecen a la familia Ptilonorhynchidae, en las que los machos elaboran unas galerías con palos y hojas y las decoran con diferentes objetos de colores que encuentran en el bosque. Usan plumas, conchas de caracoles o deshechos humanos de plástico o metal. También realizan pintadas con la ayuda de zumo de frutas, usando unas brochas hechas de pequeñas ramas que manejan con el pico. Luego, la hembra se pasea por varios nidos, escogiendo aquel macho que muestra más creatividad y destreza en su construcción.

Chimpancés compartiendo comida.

Las actitudes cariñosas humanas también cuentan con similitudes en el reino animal. Algunos murciélagos defienden su territorio de otros machos mientras realizan unas llamadas a las hembras que pasan por su zona. El macho bate sus alas desplegadas con las que envuelve a la hembra. Si esta se deja acariciar el hocico, copularán y tendrán descendencia.

Pero algunas hembras necesitan más cuidados e intimidad para elegir pareja. Los machos de lobo, antes de que llegue el periodo de ovulación de la hembra se vuelven muy cariñosos. Cuando esta acepta, ambos se alejan de la manada para copular durante un largo tiempo, en el que permanecen aislados del resto.

En el caso de varias especies de primates de la familia de los calitrícidos (Callitrichidae), los machos son los encargados de cargar con las crías. Aunque existen varias hipótesis de por qué sucede este fenómeno, una buena parte de los científicos creen que se debe a que mediante esta estrategia, la hembra sabe cuál es el mejor padre para su progenie.

Son tantas la características comunes de los patrones de comportamiento amoroso de los animales con los humanos, así como grandes coincidencias en indicadores físicos del cortejo, que han llevado a concluir a la antropóloga y experta en amor humano Helen Fisher, así como también a otros científicos, que algunos animales no humanos poseen emociones muy cercanas al amor que los humanos sentimos.



2 Respuestas to “Cómo ligar (y 2)”

  1. Nacho:

    Es curioso comprobar cómo algunas de las estrategias de cortejo descritas en el comportamiento de diferentes especies son igualmente eficaces en el mundo de los humanos: el “pavoneo” exhibicionista para mostrar la fortaleza y salud del ejemplar, la posesión de un hogar que mejore las probabilidades de supervivencia de los descendientes, o compartir comida, como consecuencia de ser capaz de obtener alimento de sobra para el propio sustento y, por tanto, para mantener potencialmente una familia.

    En relación a este último método -el de compartir alimento- tuve una experiencia que me gustaría comentar y que espero sirva de ejemplo para ilustrar su transposición válida a nuestro día a día:

    Estando yo a la cola de una máquina de café una mañana, hará algunos años en un ‘hostel’ londinense cercano a Hyde Park, resultó que, tras la espera, la expendedora de café se había quedado sin suministro. Cuando advertimos dicho hecho, la italiana que me precedía procedió a sentarse en la mesa de sus amigas compatriotas, tras haber intercambiado conmigo algún comentario en inglés acerca del anecdótico incidente. Yo, sin embargo, viendo que el personal de cafetería estaba reponiendo el abastecimiento, preferí esperar de pie. Cuando la máquina volvió a estar disponible, saqué mi café y el de la italiana, en un gesto más amable que generoso, ya que el café estaba incluido en el precio del alojamiento. Me acerqué a su mesa y posé el café en su bandeja, diciendo “it works again”. En los días sucesivos a ese momento, se hizo evidente que había atraído su atención en mí.

  2. Josefina Salvador:

    Hacer que el otro se sienta bien, con un gesto, una sonrisa, un detalle. No solamente con el egoismo de “ligar”. Haciendo felices a los demás, se hace feliz a uno mismo.

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