Autor: Pablo Herreros Ubalde 7 junio 2013

Poder transmitir información valiosa y habilidades a otros miembros del grupo ha sido una dinámica fundamental en el éxito de nuestra especie. Saber cómo crear fuego, conocer las plantas medicinales o las zonas de paso de los animales, entre otros asuntos, ha sido una de las claves del éxito del Homo Sapiens frente a otros homínidos. En los últimos años, la idea de que la enseñanza activa no es una forma de aprendizaje social exclusiva de nuestra especie ha cobrado gran fuerza. Si bien es cierto que la complejidad que alcanza este fenómeno entre los humanos es altísimo, también lo es que, una vez más, no estamos solos en cuanto a la existencia de la capacidad se refiere.

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Orca capturando una foca (Imagen: “Wikipedia”).

Enseñar requiere ponerse en el lugar del otro y adaptarse a sus necesidades de formación. Según algunas observaciones, otros animales no humanos enseñan técnicas los más jóvenes que más adelante serán vitales para su supervivencia. En chimpancés, se han registrado casos de madres realizando los movimientos necesarios para abrir nueces con herramientas más despacio. También colocan en manos de los infantes las herramientas en la posición correcta, de manera que van aprendiendo mediante instrucción.

Pero el caso más asombroso de enseñanza intencionada o activa procede de los océanos y no de las selvas tropicales. En una expedición de National Geographic al Antártico, los asistentes pudieron filmar cómo unas orcas cooperaban en grupo para atrapar a una foca, que se había subido a un pequeño iceberg intentado escapar. Entre los miembros había jóvenes que no participaban directamente pero sí observaban. Mientras unos pocos esperaban a un lado del pedazo de hielo, otras crearon una gran ola que finalmente la tiró al agua. Esta es una técnica que ya había sido observada con anterioridad. Lo más interesante es que a los pocos segundos, la devolvieron al iceberg. Así hicieron hasta cinco veces antes de comérsela. Por esta razón cabe la posibilidad de que se tratara de un episodio de entrenamiento o formación para los más pequeños del grupo.

Aunque no podemos estar seguros del todo, las anécdotas que vamos acumulando de casos de enseñanza son cada día más. De nuevo, parece que estamos frente a diferencias de grado y no de clase, es decir, una capacidad que está muy desarrollada en humanos pero no por ello ausente en otros animales.

Cooperación entre un grupo de orcas para capturar una foca (Vídeo: “National Geographic”).



Una respuesta to “Capacidad de enseñar”

  1. Dani rubio:

    Es increible ver comportamientos que consideramos exclusivos de nuestra especie en el reino animal……sin palabras…..te hace parar y reflexionar

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