Autor: Pablo Herreros Ubalde 6 febrero 2014

Las revistas del corazón se encuentran entre las más leídas en todo el mundo; el interés por la vida de los otros es universal. Los primates pasamos más de un tercio de nuestras vidas tratando de informarnos sobre la vida de los demás.

cotilleo

Cotilleo en la pelu (imagen: Redes).

Así lo afirma el antropólogo evolutivo Robin Dunbar en su libro How Many Friends Does One Person Need? (¿cuántos amigos necesita una persona?). Según él, en la prensa la proporción es similar y en la televisión más de la mitad de la programación que ofrecen los distintos canales se corresponde con estos temas.

¿Pero de dónde viene esta infinita curiosidad por enterarnos de lo que le pasa a los demás? ¿Es solo el cotilleo por el cotilleo o también cumple algún tipo de función social? Los grandes simios son cotillas insaciables. En cautividad, a los chimpancés también les encanta espiar a los visitantes y cuidadores; disfrutan observándolos a través de rendijas y cerraduras.

La diferencia, una vez más, viene determinada por el lenguaje. Los humanos podemos hacer circular esa información que poseemos. Por ejemplo, sabemos que los rumores cumplen diversas funciones sociales, como por ejemplo proporcionar datos sobre las actitudes y habilidades de las personas. Vamos a un taller mecánico porque nos dijeron que el encargado es honrado y competente. Del mismo modo, descartamos otros porque tienen fama de ser caros o de no poner recambios originales. El mismo procedimiento usamos para ir a médicos, pescaderías, etc.

Desde Oxford, el mismo Robin Dunbar ha estudiado los cotilleos sociales en los humanos desde el punto de vista científico y cree que son imprescindibles para el buen funcionamiento de la sociedad porque facilitan información relevante y unen a las personas que lo practican. Por eso, seguramente, algunas personas echan mano de los chismes para acercarse a otras.

Los rumores también nos ayudan a prevenirnos de personas deshonestas. Con excepciones, se suele criticar a aquellas personas que nos generan inseguridad o representan una amenaza de cualquier tipo para nosotros, ya sea porque son más guapos, poderosos, ricos o peligrosos.

Del mismo modo, los rumores se usan para desgastar al poder y son un arma eficaz contra los poderosos. Los azande son una tribu que habita en el Congo cuyos miembros tienen la curiosa costumbre de acusar de brujería a personajes por los que no desean ser gobernados. También muchos de los comentarios sobre ciertas personalidades de nuestra era son medios para no permitir alcanzar el poder a quienes consideramos no deseables y prevenir el abuso que puedan cometer de modo malintencionado.

Por ejemplo, el ex presidente italiano Silvio Berlusconi ha sido blanco de la prensa rosa en numerosas ocasiones. A pesar de que finalmente aparecieron grabaciones que evidenciaban sus aficiones ilegales, lo cierto es que todo comenzó a partir de chismes, lo que a la larga ha disminuido su influencia y dificultado su relación con otros líderes mundiales.

«Somos supersociales por naturaleza», capítulo de Redes con Robin Dunbar.

Aunque la tendencia innata a hablar de la vida de los otros que tenemos los humanos nos lleve a cometer muchas injusticias, desde el punto de vista evolutivo, el chisme ha cumplido una función muy importante. Los cotilleos nos ayudan a obtener información que nos permite tomar decisiones. Dado que somos seres con intensa vida social y dependemos los unos de los otros, conocer la personalidad y la vida de los personajes que forman parte de la red a la que pertenecemos ha sido y es fundamental para la supervivencia de nuestra especie porque así podemos saber de quién fiarnos y de quién no a la hora de cooperar.

Por ello, y siempre que no sobrepasemos ciertos límites más propios de la prensa rosa, es interesante conocer a las personas que nos rodean.



14 Respuestas to “La vida de los otros”

  1. Magapsine (06/02/2014) | dronte.es:

    […] ¿De dónde viene esta infinita curiosidad por enterarnos de lo que le pasa a los demás [es]? […]

  2. Isabel Sastre:

    interesantísimo,………… y muy bien anotado el problema de los límites del
    chismorreo,..

  3. Arturo Durán (@ITBizDevSpain):

    Muy interesante.
    Pero hay una pregunta que queda sin contestar:
    ¿Para qué pueden servir los “chismes” sobre personas que NO están en nuestra red?
    Gracias, y saludos

  4. Humberto Maduro:

    “Ninguna de tus neuronas sabe quién eres… No le importa.” Y, ¿entonces?

  5. Opinión de Borja:

    Muy interesante. Todo lo que hacemos como sociedad tiene un porque.

  6. M Dolores:

    Francamente no me gustan para nada los programas del Corazón ,no son nada constructivos creo que son para personas que no tienen nada que hacer y no les interesan otras cosas como, la lectura ,Documentales, o el programa de Redes o de fauna, y tantas otras cosas que pueden ayudar a la persona a crecer. En mi opinión no deberían de existir esos programas . Pero bueno es lo que hay en nuestra querida España ,que así nos va!…

  7. macarena:

    Me parece una realidad el artículo. Yo soy una admiradora de las personas en general, me caigan bien o mal, es igual. Me encanta observar, escuchar y husmear en la vida de todos en general. Por supuesto, sin ningún ánimo de ofensa, sólo por la simple cuestión de curiosear para aprender y elegir lo que más me gusta de cada uno. Me encanta. Y no es de incultos!!!!!!!!

  8. Africa:

    Tengo una amiga que dice que cotilleamos en la vida de los demas para saber que no son tan felices como creemos….y quedarnos tranquilos,ja,ja.
    Yo tengo bastantes emociones en la mia como para ocuparme de la de otros.

  9. Mercedes Ausach Zaragoza:

    Pienso que el cotilleo es un mal social que parece ser imborrable de la mente humana.. No fué Sócrates el que nos invitó a ir a la fuente de dónde surgió el chismorreo para verificar su certeza?. Es preferible callar a engrosar las filas de chismosos, generalmente mal intencionados, superar “la tentación ” de entrar en el mundo del chisme… aunque parezcamos gente aburrida es quizá una mejor opción.. No creen ustedes?

  10. Alex Fernandez:

    No recuerdo a quién pertenece… pero me parece pertinente:
    “las personas grandes hablan de ideas
    las personas medianas hablan de acontecimientos
    y las personas pequeñas hablan de otras personas”

  11. Christian:

    Mal ejemplificada está la revista ¡Hola! en la fotografía del artículo, ya que no es una revista de prensa rosa, ni de rumores o chismes.

    Yo soy lector de esta revista y, por supuesto, un gran defensor del género. Paralelamente a este tema y pasando por en medio del eterno debate, quien aparece en un medio (sea amarillo, rosa o de crónica social), aparece por decisión propia, siempre. A partir de ahí, no hay nada que criticar, ni a personajes ni a consumidores.

  12. Primates cotillas (publicado en somosprimates.com) | Pablo Herreros Ubalde:

    […] La vida de los otros Las revistas del corazón se encuentran entre las más leídas en todo el mundo; el interés por la vida de los otros es universal. Los primates pasamos más de un tercio de nuestras vidas tratando de informarnos sobre la vida de los demás. […]

  13. domi La vida de los otros | Maestroviejo's Blog:

    […] http://www.somosprimates.com/2014/02/la-vida-de-los-otros/ […]

  14. Somos Primates » Pacificadores, cuervos policía y elefantes ebrios, en la selva:

    […] La Vanguardia Tras la publicació del libro «Yo, mono», la contra de La Vanguardia publicó esta entrevista de Ima Sanchís con Pablo Herreros, autor del libro y de este […]

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