Autor: Pablo Herreros Ubalde 2 Mayo 2014

Jóvenes sin formación, directivos sin habilidades sociales y trabajadores sin cualificación. Hasta los exámenes que realizábamos en la escuela se puntuaban teniendo en cuenta los fallos y no los aciertos. ¡Qué gran favor nos hubieran hecho recordando lo que estaba bien para poder así repetirlo más veces! Las ciencias, la historia, la formación y cómo no, las empresas también. Todo está planteado desde la mirada del déficit, la cual destaca lo que se hace mal o lo que no existe. Interpretar desde la carencia ha colonizado nuestras vidas desde hace millones de años. Nuestra especie es buena señalando aquello que no tiene, pero le cuesta imaginarse de lo que es capaz a no ser que haya ocurrido antes.

oficinas

Oficinas, oficinas y más oficinas (imagen: Steve Davidson / Fickr).

Esta mirada obsesionada con lo que no funciona domina el mundo laboral y anula el deseo de cambio de los trabajadores de todo tipo. Solo en contados casos, los directivos y consultores externos,se dedican a potenciar aquello que funciona bien y es útil para los individuos y el grupo, como por ejemplo hábitos beneficiosos o fortalezas. Nos suelen llamar la atención cada vez que metemos la pata, pero rara vez se recompensa el trabajo bien hecho o la creatividad. Simplemente se da por sentado que así debe ser.

Lo que ocurre es que las personas juzgamos y actuamos usando el «radar de carencias», lo que obstaculiza el cambio. En otras palabras, nos fijamos de manera sistemática en lo que no tenemos o se hace mal, ya sea de nosotros mismos o de nuestro alrededor. Ello implica a personas, eventos, objetos y otro tipo de elementos. Este modelo mental incide en la percepción que tenemos de nosotros mismos y en la interpretación del comportamiento de quien nos rodea, lo que dificulta establecer vínculos de calidad en el trabajo porque nos juzgamos por lo peor que hacemos.

Paul Rozin y Edward B. Royman, de la Universidad de Pensilvania, creen que tanto los animales como los humanos estamos condicionados por predisposiciones innatas que nos empujan a interpretar el mundo centrándonos en lo negativo. El psicólogo Guido Peeters lo denominó «la asimetría entre lo positivo y lo negativo». Peeters cree que el porqué evolutivo de este sesgo subyace en que durante nuestra evolución fue más adaptativo fijarse en lo negativo y estar siempre alerta a lo que no iba bien: hace miles o millones de años, los que estaban concentrados en lo que iba mal sobrevivían más. El «radar de carencias» se desarrolló en aquella época y se centra en lo negativo o en lo que no poseemos, pero los escenarios han cambiado y ya no vivimos rodeados de peligros y enemigos.

¿Por qué no verlo desde el lado contrario? Si en vez de señalar con el dedo de lo que no somos capaces, reforzáramos las estrategias para afrontar las dificultades con las que todo ser humano cuenta, nos invadirá la sensación de que podemos controlar el problema. De esta manera, aumentaría la responsabilidad de las personas en los procesos de desarrollo y cambio. Partir desde la postura que nos subraya nuestras carencias no es un buen comienzo porque no motiva. Uno se siente destinado a sufrir o aceptar que es una víctima de un mal superior. Es por esta razón que en muchas ocasiones, al intentar solucionar un problema, los profesionales de la empresa generamos más.

Por el contrario, una buena manera de comenzar cualquier proyecto o reunión es recordar momentos de éxito. Por mi experiencia personal, cuando realizo este ejercicio en las empresas las personas se sienten motivadas para mejorar porque a diferencia de otros modelos, estas sesiones comienzan por dar sentido a por qué estamos en esa organización recordando momentos en los que nos sentíamos vivos e implicados.

El radar de carencias consiste en un mecanismo evolutivo que fue muy útil en el pasado, cuando los peligros eran abundantes y el más mínimo fallo podía acabar con tu vida. Pero ya no lo es, en la actualidad. A un grupo de privilegiados de este mundo nos ha tocado vivir en un entorno tan seguro que es más efectivo abordar los cambios con esquemas positivos que rastreen las capacidades y no las carencias. La propuesta es fijarse más tiempo en lo que va bien y funciona. Cuando a una persona le recuerdas aquello que hace bien y dotas de sentido y significado sus acciones, aplicándolo tanto a sus actos pasados como presentes, su autoestima crece porque se siente alguien inteligente y no un tonto que no sabe lo que hace. Aprobar o legitimar a los que nos rodean es fundamental en los procesos de desarrollo personal.

Otra buena técnica que ayuda a percibir el mundo como un lugar amable es fijar la atención en aquello de lo que deseamos más en nuestras vidas y no maltratarnos con el pensamiento dándole vueltas a lo que no tenemos o no sabemos hacer. Por eso siempre animo a validar el comportamiento de los demás y el de uno mismo. Aprender a indagar de qué somos capaces, y no centrarse en lo que otros dicen que somos. Esta es una buena estrategia para no sentirse destinado al sufrimiento. Si rastreamos las capacidades y los recursos de las personas, podremos pasar de las empresas y directivos SIN, a las sociedades y trabajadores CON. Porque los seres humanos no somos cúmulos de problemas a resolver, sino más bien todo lo contrario: maravillosos ejemplos de éxito.



8 Respuestas to “Desactivando el radar de carencias en el trabajo”

  1. David M.:

    Después de haber leído tu post y sobre todo después de ver el vídeo me ha parecido fascinante todo lo que cuentas!! Enhorabuena por tu trabajo de divulgación. Me ha encantado! Gracias

  2. Domingo Widen:

    Excelente! La enseñanza de estos temas y las herramientas para su enseñanza, harán más rápida a la evolución de la especie

  3. Juanma Hernav:

    Me gusta el artículo y el vídeo es genial.

    Pensar en negativo, ¿nos hace sentir más seguros? La búsqueda de la seguridad es una constante en nuestras vidas.

    ¿Que los seres humanos somos maravillosos ejemplos de éxito? No sé, no sé… Porque esto de empezar a morirse incluso desde antes de nacer… Más bien me quedo con lo de los cúmulos de problemas, en el sentido de que cada día es un reto, y tenemos que sobrevivir en la ‘jungla’ plagada de ‘trampas’ que es el trabajo.

    En relación al vídeo: Si el Hombre proviene del mono, ¿qué provendrá del Hombre?

  4. XavierAiza:

    Muy cierto que ya no se da el caso de que un error te puede costar la vida. De la misma manera, que hace millones de años esa era la preocupación máxima, actualmente la mayoria son mas banales. La gente funciona por patrones aceptados (estar absorvido por la sociedad de consumo) importa mas enseñar todo lo que haces de una manera tan aberrante que se pierde la prespectiva, se busca la aceptación del grupo? o la de uno mismo?. Pero somos incapaces de comunicarnos de manera sincera con honestidad y ser mas esenciales mas conocedores de nosotros mismos. Conscientes del aqui y ahora. Sería genial identificar lo realmente necesario. De manera voluntaria con armonía, para crear patrones distintos y no los que nos imponende desde esta sociedad de consumo y sin tener que morir o pasar apuros por las necesidades básicas, para saberlas reconocer. Poder modificar esa conducta, sería la veradera victoria de la sociedad del conocimiento. Que somos todos nosotros. No haría falta que te dijeran que esta bien y que no. En que as dado el máximo y en que no. Si fueras sincero tu mismo lo darías sin más. Saludos

  5. Dolores:

    Depende también de la autoestima que tengamos de nosotros mismos.Tener un alta autoestima es sentirse confiadamente apto para la vida ,es decir ,capaz y valioso,cuanto mas alta sea nuestra autoestima,mas posibilidades tendremos de ser creativos en nuestros trabajos,lo que significa de que también tendremos mas posibilidades de lograr el éxito en nuestro trabajo,y verlas en positivo . Saludos!!

  6. sol roldán:

    Lamento disentir: han cambiado las formas , pero no el fondo. Seguimos siendo primates, en evolución, con el mismo fondo amenazador, mucho más extenso, complejo y difuso, mas la indefensión aprendida, y lo peor de todo, creemos tener más control del que realmente tenemos sobre las circunstancias que nos afectan, y que estamos completamente evolucionados. Nuestra educación consiste en poco más que amaestramiento.

  7. Beatriz:

    Estoy de acuerdo en casi todo lo que dice el artículo, es fundamental durante toda nuestra vida y sobre todo durante la infancia y adolescencia sentir el potencial que cada uno tiene en los diversos campos de la vida, tener quien nos ayude a descubrir y desarrollar las habilidades intrínsecas a nuestra personalidad y no hacernos sentir culpables por nuestras diferencias sino felices porque entre todos formamos un puzle en el que cada pieza es singular y necesaria. Pero no estoy de acuerdo cuando dice que “Ahora ya no vivimos rodeados de peligros y enemigos”, creo que desgraciadamente eso es una constante tanto en el mundo occidental y capitalista (en el que por cierto creo que el artículo basa sus comentarios) como en países en vías de desarrollo.

  8. Miguel Figueroa:

    Este artículo se inicia hablando sobre nuestra capacidad de ver más lo negativo que lo positivo, aquí les dejos una interpretación de porque esto funciona así: http://youtu.be/ii7PGCncksY

Introducir comentario

Solo se publicarán mensajes que:
- sean respetuosos y no sean ofensivos.
- no sean spam.
- no sean off topics
- siguiendo las reglas de netiqueta, los comentarios enviados con mayúsculas se convertirán a minúsculas.