Autor: Pablo Herreros Ubalde 16 Marzo 2015

plateada

Los humanos tenemos una intensa vida sexual. La novela 50 sombras de Grey, recientemente llevada al cine, ha despertado muchas fantasías entre la población de medio mundo. Ha descubierto prácticas inconfesables para algunos hasta ahora. Para otros, quizás ha proporcionado ideas, nuevos contextos asociados a narrativas eróticas o situaciones excitantes. Incluso proporciona sugerencias sobre posturas o maneras de copular.

¿Y los animales?¿Poseen una intensa vida sexual también? La respuesta es sí, y mucho. Quizás los bonobos, unos grandes simios tan cercanos a nosotros genéticamente como son los chimpancés, sean los que más se parecen a las personas. Practican el sexo en varias posturas: ventro-lateral, popularmente llamada la cucharita, la tijerita, el seseintanueve, el perrito, etc…

Pero lo más impresionante es cuando esta especie lo hace cara a cara, también llamada postura del misionero. Lo hacen mirándose a los ojos como hacemos en la mayor parte de las ocasiones los humanos. En esta postura se favorece la empatía, la conexión y la complicidad cuando hacemos el amor. Quizás en los bonobos también, ya que muestran una mayor sensibilidad y menores tasas de agresión que otros primates que no la usan.

Si miramos a otros animales, la diversidad de posturas es enorme. Incluso el leve juego de sadomasoquismo que aparece en la película también está presente. Los koalas macho abrazan a las hembras por detrás en lo alto de los árboles y les dan un mordisco mientras copulan. Pero el sexo más soso es el de algunos pulpos porque corren el peligro de ser asesinados por las hembras: despegan su pene del cuerpo y lo introducen en la hembra. De esta manera desaparecen rápidamente evitando el peligro.

La eyaculación y los orgasmos son otras funciones fundamentales en el acto sexual. Los de los chimpancés parecen fugaces, de muy corta duración, aunque eyaculan mayor cantidad de esperma que los machos humanos. La razón está en que las hembras de chimpancé copulan con varios machos que eyaculan en su vagina. Como el semen puede mantenerse activo hasta tres días, se produce lo que llamamos competición espermática. Sólo uno de ellos llegará a fecundar el óvulo. Es decir, en principio, los hijos de una hembra pueden ser de cualquier macho del grupo. Una estrategia eficaz para evitar infanticidios.

Sin embargo, en lo que respecta a los orgasmos hay cierta diversidad. Chimpancés y bonobos parecen experimentarlos, algo que se creía exclusivamente humano hasta hace bien poco. El psicólogo William Lemmon cree que se puede provocar el orgasmo en casi cualquier especie de primate. Su equipo estimuló mediante electricidad el clítoris y la vagina de ambas especies. Lemmón halló respuestas casi idénticas a las humanas: enrrojecimiento del clítoris, contracciones involuntarias, extensión de la vagina, espasmos en brazos y piernas, expresiones faciales y vocalizaciones asociadas, etc. Es decir, las chimpancés tenían verdaderos orgasmos y además “se dejaban estimular para continuar excitadas. Una de ellas lo permitió hasta en diez ocasiones”, escribieron en el diario los investigadores. En bonobos, la cosa parece estar clara también. Esta especie, sexualmente más activa que los chimpancés, experimenta reacciones idénticas. Según Frans de Waal, las hembras los tienen más prolongados.

Y es que el orgasmo parece cumplir una función muy importante en los humanos y quizás también en estos dos grandes simios. El objetivo consiste en unir a la pareja. En unos estudios se demostró que las parejas que tenían orgasmos se sentían más unidas frente a otras parejas que decían no tenerlos. Se cree que ésta es una de las razones por las que a veces se finge, algo que hacen tanto los hombres como las mujeres a pesar de las leyendas urbanas.

En conclusión, pocos animales parecen practicar sexo con otros u otras por el simple hecho de disfrutar, sin objetivo reproductivo. En esta lista de “elegidos”, de momento, estamos los bonobos, los delfines y los humanos. Pero según avancen las investigaciones, las ‘sombras de Grey’ pueden acariciar en un futuro cercano a más especies de lo que habíamos pensado hasta ahora.



2 Respuestas to “’50 sombras de Grey’ en la selva”

  1. Nicolás:

    Buen artículo…
    Me parece bastante fuerte que hasta hace POCO se considerase que el orgasmo era exclusivo de los seres humanos. ¿Acaso los animales no pueden sentir placer? ¿Y más con una actividad que les proporciona algo tan valioso como una descendencia? Como mínimo, el sistema dopaminérgico tendrá que actuar para mantener dicha conducta; es decir, premiarla para que el individuo intente volver a hacerla. De verdad, no sé cómo llegaron a la conclusión de que no eran capaces de sentir semejante placer, si es que la funcionalidad de dicho estímulo está a la vista!

  2. admin:

    Sí Nicolás. Parece increíble….Gracias por participar. Abrazos

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