Autor: Pablo Herreros Ubalde 7 Junio 2015
madre-gorila

Bioparc Valencia

 

En octubre del 2006, en un pueblo de la India, los vecinos se vieron obligados abandonar

su residencia por la irrupción de una manada de elefantes. Buscaban el cuerpo sin vida

de una hembra que cayó en un canal de irrigación, muriendo ahogada. El cadáver había

sido enterrado por los vecinos, pero la manada continuó buscando durante tres días,

destrozando a su paso cosechas y cabañas. Ese mismo año se realizaron las primeras

resonancias magnéticas de cerebros de elefantes, y los resultados mostraron un

hipocampo de proporciones asombrosas, una zona estrechamente relacionada con el

procesamiento de emociones y la memoria.

 

Darwin estaba seguro de que las diferencias entre el hombre y los animales son de grado

y no de tipo. Sus observaciones fueron obviadas durante décadas, debido a los prejuicios

antropocéntricos y conductistas. El ser humano era el único capaz de sentir emociones y

los animales simples robots. Hoy sabemos que las etapas evolutivas son graduales y no

grandes brechas. Existe un continuo evolutivo tanto en aspectos físicos como cognitivos.

Es difícil argumentar sobre la existencia de las emociones, puesto que no se pueden ver a

través de un microscopio, pero la cantidad de datos acumulados hacen difícil sostener lo

contrario. Afortunadamente, avances como las resonancias magnéticas, permiten ser más

precisos. Las estructuras cerebrales y los comportamientos implicados, son comunes a

aves, mamíferos y reptiles, por lo que potencialmente, todos ellos pueden tener

experiencias emocionales. En situaciones agradables, experimentan un mayor ritmo

cardiaco y la temperatura corporal asciende; respuestas fisiológicas asociadas con el

placer en humanos (“fiebre emocional”). Esto no ocurre con los anfibios y los peces.

 

En una investigación con chimpancés, ante contenidos negativos en los que se inflinge

daño a congéneres, éstos experimentan un aumento de la temperatura. También

clasifican fotografías de expresiones faciales en categorías emocionales.

Primates y delfines, ante la muerte de un miembro del grupo, se niegan a comer durante

días y emiten sonidos que nos recuerdan a la angustia humana. Las conductas de auxilio

son comunes entre animales gregarios, donde cada individuo es relevante para la

supervivencia del grupo.

 

Los elefantes, al pasar por lugares donde se encuentran restos óseos, se paran y los

tocan con cuidado. Distinguen sus huesos de los de otras especies, pero no sabemos si

esto ocurre con los de familiares directos.

 

Ansiedad, agresividad, comportamiento asocial y pánico, son algunos de los síntomas

asociados al estrés post-traumático en animales y humanos. En Sudáfrica, han muerto

decenas de rinocerontes debido a los ataques de elefantes en los últimos años. Todos los

agresores son huérfanos adolescentes que han presenciado la muerte de sus madres por

armas de fuego. Un estudio publicado en la revista Nature, señala la separación

prematura de sus madres y adultos, como posible desencadenante de esta patología.

 

Más investigaciones son necesarias, pero las emociones en animales ocupan cada vez

más número de volúmenes en las bibliotecas. El biólogo, Stephen Jay Gould, pensaba

que cuando se trata de conductas violentas o anti-sociales en humanos, nos es sencillo

encontrar la conexión con nuestro pasado evolutivo, pero algo diferente ocurre cuando se

trata de los sentimientos más nobles.



Una respuesta to “Somos dependientes emocionales”

  1. Juan Carlos:

    Buenos días:
    Lo primero quiero felicitarles por su interesantísimo blog, y después
    desearía hacer una consulta cuya respuesta para ustedes será en principio bastante sencilla, pero para mi supone un punto en el exámen de antropología social.Ante la pregunta “defina la “memoria comunicativa”, yo, ante la presión propia del exámen, los nervios, cansancio…etc, me confundí y escribí el siguiente discurso: “el conjunto de habilidades sociales que pertenecen a un grupo social y son transmitidos entre los miembros del mismo tales como la experiencia, los saberes…etc” (hasta aquí, yo entiendo que sencillamente me confundí sin más), pero seguí en un segundo párrafo: “Además, estudios recientes realizados por los investigadores antropólogos han demostrado que los gorilas y los chimpacés también poseen, al igual que los humanos, cierto grado de “memoria comunicativa”.

    Es decir, está claro que confundí la pregunta de lleno y espero quedarme sin el punto, pero a pesar de ello me surge la siguiente duda: ¿No es cierto que efectivamente estas poblaciones de primates también poseen, en su grado y contexto, esa “memoria comunicativa”?; en todo caso, ¿se podría llamar “memoria comunicativa” a estas habilidades que también presentan algunos primates?.
    Muchísmas gracias por adelantado.
    Juan Carlos Rodríguez

Introducir comentario

Solo se publicarán mensajes que:
- sean respetuosos y no sean ofensivos.
- no sean spam.
- no sean off topics
- siguiendo las reglas de netiqueta, los comentarios enviados con mayúsculas se convertirán a minúsculas.