Autor: Pablo Herreros Ubalde 10 Agosto 2016

169307_635x378.jpg

Ni los otros seres vivos con los que hemos compartido planeta eran tan básicos, ni las personas somos tan lista como nos pensamos. Esta es una de las primeras conclusiones que se pueden extraer a la luz del descubrimiento de una serie de estructuras realizadas hace 175.000 años en las profundidades de una cueva.

La construcción, que se encuentra en la cueva de Bruniquel, en el sur de Francia fue datada con nuevos métodos. Con casi total seguridad, sus “arquitectos” fueron varios neandertales porque en aquella época esta especie de homínido era la única que habitaba la zona. Aún faltaban muchos miles de años para que nosotros llegáramos a Europa. Este hallazgo nos obliga a adentrarnos en algunos de los periodos más misteriosos de la historia evolutiva de las especies.

Los investigadores han descubierto que aquellos inteligentes seres del sur de Francia que también habitaron España, los neandertales, arrancaron unas 400 estalactitas y estalagmitas de las paredes de las cuevas que luego dispusieron en forma circular. Además, se han encontrado restos de producción de fuego sobre ellas.

Lo más chocante es que fueron fabricadas por una especie a la que no hemos atribuido grandes capacidades cognitivas hasta ahora, a pesar de que su coeficiente cerebral es casi tan alto como el nuestro. ¿Esto significa que aún arrastramos prejuicios sobre la exclusividad del ser humano y su diferencia abismal del resto? Sí, probablemente seguimos siendo presos de modelos mentales más propios de siglos anteriores.

Ya existían evidencias de construcciones humanas en el Paleolítico con un récord de 50.000 años. Fabricaciones similares han sido descubiertas en la cueva de la Garma (Cantabria) y en Lazaret (Francia). Por ejemplo, el uso de andamios para poder pintar en zonas altas también tuvo que ocurrir a la fuerza en la cueva de el Pendo (Cantabria), lugar donde existe un panel con varias ciervas a gran altura, imposibles de realizar sin algún tipo de elevación artificial. En el Pendo no hay rastros de perforaciones en la roca donde fijar los palos que conforman un andamio pero en otras cuevas de Francia sí.

El posible carácter ritual y la compleja organización necesarios para elaborarlos convierte a estas estructuras con forma de anillo de Bruniquel en un descubrimiento extraordinario. Pero no volvamos a caer en el error de la exclusividad. La arquitectura también es practicada por otros animales. Son expresiones más sencillas pero complejas y extraordinarias también.

Los primates más alejados del ser humano, los prosimios (lemures, tarseros, lorisiformes y aye-ayes), utilizan cavidades de los árboles como nidos para parir, cuidar de las crías y descansar. Pero los grandes simios (orangutanes, bonobos, chimpancés, gorilas y humanos), construimos nuestras propas viviendas.

Las estructuras más interesantes elaboradas por animales no humanos corresponden a los nidos de los grandes simios. Los chimpancés, por ejemplo son nómadas, lo que les obliga a fabricar uno propio cada noche, donde duermen entre diez y doce horas.

Los fabrican doblando y acomodando distintos tipos de ramas y hojas. Los materiales usados en los nidos revelan una gran flexibilidad a la hora de su construcción. El clima, por ejemplo influye decisivamente en su orientación. Los orangutanes construyen nidos más refugiados durante las lluvias, al contrario que los chimpancés, que los hacen más abiertos para facilitar el secado durante la mañana. Los de los gorilas demuestran una mayor diversidad debido a que los hacen en el suelo. También los refuerzan con heces, porque aíslan del frío.

Varias tribus de cazadores recolectores que pasan varios días fuera de la aldea o son nómadas también los construyen. La tribu de los Mbuti (República Democrática del Congo) fabrican nidos que van usando en sus migraciones. Esta sociedad pasa muchas noches en la selva y utilizan en sus lechos las mismas hojas que los gorilas.

Para construir uno de calidad, se necesitan varios años de práctica y poseer algunos conocimientos, como demuestran los estudios. Una vez aprendida la técnica,  los chimpancés tardan aproximadamente 20 minutos en su elaboración.

Mi querido y admirado Jordi Sabater Pí dedicó parte de su investigación en Guinea Ecuatorial a investigar esta cuestión. Él comprendió rápidamente que había muchas similitudes entre los nidos de los grandes simios y las construcciones en las viviendas humanas de las sociedades tradicionales de Guinea. Incluso publicó un delicioso libro llamado Etología de la vivienda humana en el que compara ambos tipos.

Toda la información apunta una vez más a la idea de que casi nada ha sido inventado por nosotros y las capacidades para crear y construir hunden sus raíces en el pasado más remoto, mucho antes de que aparecieran los primeros humanos hace 200.000 años en África.



Introducir comentario

Solo se publicarán mensajes que:
- sean respetuosos y no sean ofensivos.
- no sean spam.
- no sean off topics
- siguiendo las reglas de netiqueta, los comentarios enviados con mayúsculas se convertirán a minúsculas.