Autor: Pablo Herreros Ubalde 10 Agosto 2016

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La política nació en la selva y los chimpancés, simios muy astutos, practican juegos de alianzas y despliegan estrategias muy similares a las que están llevando a cabo los líderes de los principales partidos españoles. Los chimpancés no se juegan la Moncloa, pero sí el reparto del poder. Y para ser sinceros, es lo mismo.

En la colonia de chimpancés de Arhem (Holanda), se vivió un proceso muy parecido al que estamos viviendo los españoles. Un viejo macho, Yeroen, tuvo que enfrentarse al ascenso y diferentes cambios de alianzas que otros grupos de poder emergentes creaban con el fin de cuestionar su poder. Durante sus primeros años de reinado,Yeroen había usado la fuerza bruta para mantener su posición de alfa pero también contaba con muchos seguidores. Se podría decir que en número de aliados, Yeroen poseía la mayoría absoluta como la que tenía Mariano.

Pero el joven Luit, aunque bien podría llamarse Pedro, el segundo macho de la colonia había comenzado su carrera para destruirle y empezó con sus demostraciones de fuerza, algo que esta especie lleva a cabo iniciando alocadas carreras y tirando a su paso palos y piedras. Todo ello con el fin de parecer más fuerte de lo que realmente uno es. Aquí, según el primatólogo holandés Frans de Waal “se levantó el telón de un prolongado ciclo de impresionantes conflictos y exhibiciones de fuerza entre ambos”.

Luit comenzó a atacar directamente a Yeroen en varias ocasiones. Cada vez que esto ocurría, el viejo macho corría hacia sus aliados para abrazarse y así reclutar su ayuda, algo típico en esta especie. Lo curioso es que algunos comenzaron a negarse y ya no se interponían entre Yeroen y Luit, negándole el abrazoPor ejemplo, Jimmy, una hembra que siempre le había apoyado, se alejaba cuando esto ocurría como si hubiera dimitido o no estuviera de acuerdo con el plan. Algo que me recuerda a la actitud de Esperanza o de Susana.

Los que continuaron del lado deYeroen fueron atacados de una manera u otra por Luit, con lo que fueron obligados a cambiarse de bando con alguna que otra excepcióncomo Mamá, una hembra que se resistió a abandonar a Yeroen hasta el final como hace nuestra Soraya. El viejo alfa perdía a sus partidarios poco a poco y fue aislado hasta que cedió ante el poder de Luit, quien se convirtió en alfa durante los meses siguientes.

Luit, a su vez, también poseía algunos aliados, como Nikkie, un macho que al principio no contaba nada para el grupo y ocupaba uno de los puestos más bajos de la jerarquía. Según De Waal, existía una coalición abierta entre Luit y Nikkie. Es decir, nunca actuaban juntos ni interaccionaban de forma especial entre ellos pero su objetivo final parecía coincidir, al principio. Y digo al principio porque mientras Yeroen y Luit se desgastaron el uno al otro en numerosas peleas, Nikkie miraba hacia otro lado y seguía ascendiendo en la jerarquía. Tanto que, al cabo de unos meses, Nikkieterminó por enfrentarse a su aliado y alfa Luit , arrebatándole el poder. El orden anterior quedó desbaratado y la organización tuvo que llegar a un nuevo equilibrio.

De Waal, al fin pudo entender por qué Nikkie se cabreaba tanto cada vez que Luit se acercaba a uno de sus enemigos. Al fin y al cabo, enfrentar a tus amigos con tus enemigos es una estrategia astuta si quieres obtener más apoyos para tu causa. Una táctica, que bien podría coincidir, tanto con las acciones de Pablo como con las de Albert. Y es que su objetivo final era el asiento más alto en la mesa donde se reparte la tarta del poder. Mientras que le convino, Nikkie apoyaba a Luit. Pero una vez alcanzado el primer objetivo, se olvidó de las alianzas y puso en marcha su proyecto personal.

Nuestros políticos, antiguos o emergentes, nos hacen creer que sus diferencias son irreconciliables y los impedimentos para aliarse se basan en diferencias de programa o de perfiles sociológicos de votantes distintos. Pero en el fondo, nuestros políticos saben que también se están jugando quién será el próximo macho alfa de la selva española. Motivaciones todas ellas que conectan con nuestro mono interior y hunden sus raíces en la selva.



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