Autor: Pablo Herreros Ubalde 10 Agosto 2016

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Una pregunta que me hacen frecuentemente es: ¿si cayeras por accidente en la instalación de un gran simio, cuál elegirías? Yo siempre respondo que los gorilas porque, después de años estudiándolos, he llegado a la conclusión de que son los menos violentos de las cinco especies de grandes simios que existen, humanos incluidos.

Precisamente, esta semana un gorila fue disparado hasta la muerte en el zoológico de Cincinnati cuando un niño de cuatro años traspasó la barrera y resbaló, cayendo accidentalmente al foso de esta especie. Tras unos minutos de incertidumbre, los responsables interpretaron que la vida del niño estaba en grave peligro y dispararon sus escopetas con munición real hasta matarlo.

Investigaciones sobre el estado de las instalaciones, las medidas de seguridad y por qué nadie impidió que el niño cruzara la barandilla se están llevando a cabo por la policía y deben continuar. Pero el análisis que etólogos y primatólogos podemos hacer tras el análisis de las imágenes es diferente. Nuestra duda a resolver es: ¿estaba el niño en peligro realmente?

He revisado varias veces las escenas y, tras varios años observando a gorilas en cautividad, no se observan gestos o señales de miedo. Harambe estaba sintiendo una mezcla entre curiosidad y deseo de protección. Su posición corporal y gestos lo delatan. Las reacciones iniciales y una aparente tranquilidad así lo sugieren. Aunque como ocurre con animales que poseen una intensa vida emocional, los cuidadores son los que mejor conocen a cada individuo y su personalidad.

Desde el punto de vista de la sociedad, entiendo el miedo que provoca ver a un niño siendo arrastrado por un gorila. La primera impresión es que lo está lastimando. Pero debemos saber que estos animales tienen diez veces la fuerza de una persona y tratan así a sus congéneres. Una hembra hubiera mostrado más empatía hacia el niño, como ocurrió en un zoo de Chicago en el que lo llevó a los cuidadores sin un rasguño, pero los machos son más bruscos.

El hecho de que cayera al agua también era un factor de riesgo para el pequeño, así que algo había que hacer. Los dardos sedantes son una opción pero pueden enfurecer al animal, así que quizá eso les frenó a hacerlo. Lo desconocemos. Solo ellos lo saben porque  las imágenes no muestran cómo intervinieron los cuidadores antes de decidir matarlo.

Harambe, nombre que significa “trabajar juntos” en suajili, era un precioso gorila espalda plateada de unos 200 kilogramos de peso, llegado a Cincinnati años atrás desde otro zoológico. Los gorilas son rudos y brutos en sus movimientos, pero no son asesinos. También grandes observadores. Tienen mucha paciencia y suelen evitar los conflictos a no ser que haya una hembra en juego. Normalmente se limitan a hacer algunas demostraciones de fuerza, como golpearse el pecho o patear algún objeto. Pueden propinar algún empujón, pero nunca llegan muy lejos. Si la intención de Harambe hubiera sido matar, el niño hubiera fallecido al instante.

Una vez más, el mito de King Kong planeando sobre nosotros. Muchos creen que los gorilas comen carne y son depredadores pero la verdad es que son vegetarianos. Sólo se alimentan de frutas, hojas y vegetales. La mayor parte del tiempo son muy pacíficos y las trifulcas son más teatro que realidad.

Las reacciones de la familia del niño han sido muy criticadas en las redes sociales y me parece una falta de empatía culpar a la madre. Sólo se le puede responsabilizar de no estar atenta de su hijo. Un ataque de nervios es una reacción comprensible para una madre que no tiene por qué saber qué harán los gorilas cuando un pequeño humano cae ante sus pies. Cualquiera hubiéramos hecho lo mismo.

El hecho de que haya muerto es lamentable y desolador. Quizá Harambe y otros como él nunca debieron haber estado ahí. Por eso el foco de atención debe ser el bienestar de los animales y sus cuidadores. Las causas de la intervención que resultó letal para Harambe y las decisiones que los responsables tomaron deben ser investigadas a fondo. También es necesaria una profunda reflexión sobre si estos animales deben seguir reproduciéndose en cautividad y dónde deben permanecer los que aún siguen vivos. No todos los centros y zoológicos son aptos ni poseen los recursos para ello.



2 Respuestas to “La tragedia del gorila Harambe y el falso mito de King Kong”

  1. Ana Labrador:

    Si es como dices que los gestos de Harambe no delataban violencia , es una gran pérdida. Cuando estás en una situación de vida y muerte y no sabes de las reacciones de los demás lo más fácil es el “tú o yo” o huir .
    Yo en este caso habría reaccionado probablemente como la madre y los trabajadores del parque por varios motivos: no entiendo de las reacciones de los animales en la mayoría , hasta ahora pensaba que los gorilas eran los más violentos ( quizás por lo que he visto en películas , etc.. y no he leído ni he visto mucho sobre el tema ) ,por su corpulencia y porque no te puedes comunicar con la palabra . Con los humanos la mayoría tenemos más experiencia de sus reacciones y aun y todo muchas veces nos engañan las apariencias ni podemos con ellos, y en el caso de los animales si encima no sabes de su comportamiento es todavía más dificil . En muchos casos por error e ignorancia se cometen errores, como probablemente en el caso de este gorila .
    Es una gozada leer tus artículos .
    Que te siga y lea mucha gente !!!. GRACIAS !!!

  2. Ana Labrador:

    Ah , por cierto , vi hace poco la película de tarzán . No sé …no me gustó y a mi pareja tampoco. Salimos defraudados, porque la habían puesto tan bien y tenemos gratos recuerdos de las antiguas películas de tarzán , asi que nada..
    Y en esta peli se ven acciones violentas de los gorilas, asi que mi visón probablemente era esa por esto y lo dich¡cho arriba anteriormente.

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