Autor: Pablo Herreros Ubalde 10 Agosto 2016

El martes pasado fue condecorado un marine norteamericano muy peculiar. Su participación en más de 400 misiones de la guerra de Afganistan le han hecho valedor de una medalla de honor, concedida por una asociación británica que desde hace más de cien años se dedica al cuidado y bienestar de las mascotas (British animal care charity). 

Sí, no has leído mal. El homenajeado no era un militar humano y bípedo, sino una pastora alemana de nombre Lucca, entrenada para detectar minas antipersona por el Sargento del ejército americano Chris Willingham.

Lucca dirigió a las tropas aliadas durante seis años a través de los campos minados por los talibanes sin causar una sola baja. Con un olfato impresionante, marcaba a los soldados las minas con suficiente antelación para desactivarlas o desviarse. Eso sí, en el año 2012 perdió una pata delantera en una peligrosa misión cuando de repente estalló una bomba. Aquella no la pudo detectar pero sí pudo avisar a tiempo a sus compañeros de misión. A día de hoy, Lucca tiene 12 años y reside con Willingham y su familia en California.

En esta misma guerra, peor suerte corrieron Sasha y su entrenador. Juntos localizaron 15 dispositivos explosivos, numerosos morteros, minas y armas. Ambos formaban parte del Real Cuerpo de Veterinarios del ejército británico. Pero en julio de 2008, los talibanes les tendieron una emboscada, lanzándoles un misil que acabó con sus vidas. Se les otorgó la medalla Dickin, creada en 1943 para condecorar a los animales que destacan por su ayuda en conflictos bélicos. Es la homóloga animal de la Cruz Victoria que entregan los británicos a soldados de sus antiguas colonias.

La lista de especies que han recibido esta condecoración incluye desde caballos que han cargado a sus lomos a heridos para ponerlos a salvo hasta palomas que han llevado mensajes clave cruzando las lineas enemigas. Como por ejemplo la paloma Gi Joe, condecorada en agosto de 1946 por salvar la vida a 100 soldados aliados norteamericanos que se encontraban sin identificar por los británicos. Gi Joe voló 21 millas hasta los cuarteles generales británicos y regresó en un tiempo récord portando el mensaje que impidió que fueran bombardeados por sus propios aviones.

Uno de los casos más singulares es el de Rob, un perro border collie macho que participó en los desembarcos de la infantería británica en África durante la II Guerra Mundial. Luego trasladado a la Unidad Aérea Especial en Italia, participó haciendo patrullas y participando en pequeños destacamentos que hacían incursiones en territorio enemigo.Cuando murió, contaba en su haber con nada menos que veinte descensos en paracaídas sobre territorio hostil junto a sus compañeros. Al detectar la presencia del enemigo con antelación a un humano, salvó muchas vidas. En 1945 le fue concedido la medalla Dickin en agradecimiento a su dedicación.

También los gatos son grandes héroes. Los británicos soltaron alrededor de medio millón sobre sus territorios y barcos para limpiar de roedores u otros bichos peligrosos que se comían el poco alimento disponible y además expandían enfermedades. Según cuentan los archivos, el más famoso de todos fue Skittish, quien también cuenta con la medalla Dickin.

Ojalá los humanos no sembremos minas que mutilan personas en los campos de batalla. Ojalá los humanos no fabriquemos guerras con el único fin de aniquilar. Así, algún día, el verdadero homenaje será que no volvamos a usar a los animales para arreglar errores que los humanos cometemos.



Una respuesta to “Lucca, el último héroe de guerra con cuatro patas”

  1. Ana Labrador:

    Son encantadores estos héroes!!
    Y OJALÁ se cumpla lo que dices en tu último párrafo!!!

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