Autor: Pablo Herreros Ubalde 10 agosto 2016

 

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Llegan las vacaciones y con suerte muchos no volverán a pisar la oficina en un mes. Atrás quedará el desgaste (burnout en inglés), frustración y malestar que producen algunas situaciones laborales, las cuales se interponen en nuestra búsqueda del bienestar. No existe una receta que elimine todas esas emociones negativas, pero entenderlas puede ser un primer paso para poner remedio.

Debido a que las organizaciones son algo muy antiguo para nuestra especie y otras cercanas, hay muchas similitudes con otros primates de los que extraer lecciones de gestión en lo que se refiere al reparto del poder, el trabajo en equipo, el estrés o los cotilleos. Por ejemplo, en ellos podemos encontrar las raíces y porqués de algunos comportamientos. Así que allá vamos.

Hay demostraciones de poder en la selva y la oficina

Los chimpancés suelen llevar a cabo alocadas carreras en solitario en las que tiran piedras, rompen ramas o cualquier otra dramatización agresiva. El objetivo es mostrar a los compañeros y subordinados hasta dónde está dispuesto a llegar si alguien osa arrebatarle el poder. Otros candidatos harán lo mismo. En este sentido, somos como los perros y los osos, que dejan la huella de su orina lo más alto posible para engañar a los intrusos.

En la oficina ocurre también, aunque con formas diferentes. Existen jefes que dan portazos, golpes sobre la mesa. Incluso algunos insultan y gritan con el mismo objetivo que los chimpancés. Otros símbolos de poder son el reparto de las plazas de parking, los despachos y las reuniones.

De hecho, un estudio reveló que los directivos creen que la mitad de las reuniones no sirven para nada porque las decisiones ya se han tomado de antemano. Se trata de un ritual para recordar mediante la proximidad física quién manda y cómo está repartido el poder. Esto es algo que hacen constantemente otras especies de primates cuando se reúnen. Puedes adivinar la posición social de un individuo por la distancia física con líder en determinados momentos en los que se reúnen.

El estrés y las consecuencias de un liderazgo agresivo

En un contexto en el que dominan los líderes agresivos, los subordinados sufren de ansiedad permanente. Así lo demostró con babuinos el neurobiólogo de la Universidad de Stanford Robert Sapolsky. Los subordinados son los que más sufren las consecuencias negativas en su salud, elevándose las hormonas asociadas al estrés, las cuales provocan una menor esperanza de vida debido a la diabetes, úlceras y otras enfermedades.

También algunos directivos pueden sentir gran ansiedad. La diferencia es que los jefes tienen picos muy altos de estrés de vez en cuando pero algunos trabajadores lo sufren de manera constante.

No podemos eliminar las jerarquías porque cumplen una función reguladora en los grupos numerosos. Lo que no se debe permitir es que personas déspotas dirijan equipos, tanto por el bien de la empresa como por el bien de la salud de los que la integran.

Somos tribus supercooperadoras

Existe un gran instinto de afiliación y apego en los humanos y otros primates que nos impulsan a juntarnos, formar bandas, tribus, etc. Los humanos nacemos para conectar los unos con los otros y nos sentimos bien si hay feeling con otra persona. Cuando nos juntamos, en los primates se activan los centros de placer del cerebro y segregamos oxitocina: una hormona que nos ayuda a estrechar lazos y que aparece en los procesos de cooperación.

Esto significa que nos gusta trabajar en equipo y es una experiencia satisfactoria para nuestra especie. De hecho, en los estudios sobre felicidad, las personas que ayudan o cooperan con otras dicen ser más felices que otras con vidas más aisladas.

También otros animales segregan esta hormona cuando se sienten bien en una interacción con otro ser. En un experimento con perros y gatos se demostró que tanto los dueños como las mascotas segregan oxitocina cuando se miran. Las alianzas nos generan bienestar, incluso con individuos de otras especies.

Cotillas por naturaleza 

Los rumores en voz baja cuando un compañero es despedido, los mails que van y vienen sobre qué departamento sufrirá los cortes de presupuesto más severos o la relación amorosa entre dos trabajadores. La información sobre nuestro entorno nos preocupa porque nos afecta. Muchos cotilleos pueden ser inservibles e incluso perjudiciales para el clima laboral. Pero en esas charlas en el bar, en la máquina de café o en las copas del afterwork, también obtenemos información relevante sobre nuestro entorno.

Los chimpancés no charlan entre ellos, pero sí se preocupan del prestigio y juegan a dañar la fama del contrario aunque no puedan ser tan concretos ni creativos como son los que circulan por nuestras empresas. Ellos comparten comida u ofrecen cooperación pero también son capaces de hacer parecer mezquinos o débiles a otros machos por su propio interés. Para ello, suelen enfrentarlos o poner de manifiesto su posición vulnerable.

En humanos, la fama que uno posee es clave para pedir y obtener ayuda de otros en el futuro. Al fin y al cabo, las personas elegimos escuela, peluquero o hasta probamos un nuevo restaurante por lo que nos dicen otros, por el boca-oreja de toda la vida.

En nuestra especie, sabemos que los niños intentan condicionar lo que otros piensan sobre ellos (el yo público) desde la edad de 5 años, lo que significa que la gestión de nuestra imagen es y ha sido muy relevante en nuestra especie.

Es una de las razones por las que es imposible eliminar los cotilleos y los rumores en las empresas. Los chimpancés estrechan lazos acicalándose pero las personas, gracias al lenguaje, nos vinculamos los unos con los otros principalmente a través del habla. Es lo que se denomina ” charla social “.

Somos expertos detectando lo negativo

Las personas juzgamos y actuamos usando el “radar de carencias”, lo que obstaculiza el cambio. En otras palabras, nos fijamos de manera sistemática en lo que no tenemos o se hace mal, ya sea de nosotros mismos o de nuestro alrededor.

Este modelo mental incide en la percepción que tenemos de nosotros mismos y en la interpretación del comportamiento de quien nos rodea, lo que dificulta establecer vínculos de calidad en el trabajo porque nos juzgamos por lo peor que hacemos.

Investigadores de la Universidad de Pensilvania, creen que tanto los animales como los humanos estamos condicionados por predisposiciones innatas que nos empujan a interpretar el mundo centrándonos en lo negativo. El psicólogo Guido Peeters  lo denominó ” asimetría entre lo positivo y lo negativo”. El porqué evolutivo de este sesgo se debe a que durante nuestra evolución fue más adaptativo fijarse en lo negativo. Hace miles o millones de años, los que estaban concentrados en lo que iba mal sobrevivían más.

A esta predisposición de nuestro cerebro la denomino “radar de carencias”. Se desarrolló en aquella época y se centra en lo negativo o en lo que no poseemos, pero los escenarios han cambiado y ya no vivimos rodeados de enemigos. En la actualidad es más útil una mirada positiva. Una indagación apreciativa de aquello que hacemos bien para potenciarlo y así poder repetirlo más veces.

En conclusión, una empresa es un conjunto de relaciones entre personas en el que hay diferentes intereses y objetivos comunes que están en juego simultáneamente. Se trata de buscar un equilibrio entere ambos que nos haga un poco más felices a todos, ya que pasamos casi la mitad de nuestra vida en el trabajo.

Lo positivo es que, en el fondo, todos sabemos que la inteligencia de un grupo es mayor que la suma de las inteligencias de sus individuos por separado. Porque ni las personas ni las empresas somos cúmulos de problemas a resolver como nos hacen creer, sino más bien lo contrario: somos casos de éxito y supervivencia. Si no, todos hubiéramos desaparecido todos hace mucho tiempo.



Una respuesta to “Luchas de primates humanos en la selva de la oficina”

  1. Ana Labrador:

    Interesante tema!!!
    Yo que estoy viviendo un proceso de cierre de empresa desde febrero de 2015 y que se hará realidad en diciembre de 2016 , estas situaciones durante 16 años las he vivido y más atenuadas con el tema del cierre .Y dentro de lo malo ( aunque espero no vivir una experiencia semejante) aprendes a ver y sufrir lo realmente malo y lo bueno del ser humano , l@s vedader@s compañer@s, l@s alfas, l@s traidores, l@s que miran para otro lado… A pesar del batacazo que se nos dió a tod@s el sentimiento de unión , amistad y compañerismo con algun@s es único y una vivencia inolvidable!!
    Estamos en el proceso llevándolo como podemos, pero hacia adelante !!
    Nos queda el final , aunque puede haber otro tipo de soluciones y revertirse la situación, en ello se está trabajando . Y todo lo que has escrito en tu artículo, tan bien escrito ,pues lo seguiremos viviendo y habrá que lidiarlo.
    Estoy aprendiendo mucho con tus artículos y vídeos son de gran ayuda !!
    MUCHAS GRACIAS!!!

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