Autor: Pablo Herreros Ubalde 25 Marzo 2017
Un nuevo hallazgo sobre las reacciones de los chimpancés y otros grandes simios ante la muerte de compañeros y familiares nos ayudan a entender el origen de los ritos funerarios en humanos
 
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/yomono/2017/03/25/descubren-un-nuevo-ritual-funerario-en.html

Las herramientas que utilizamos los humanos con otras personas, en contextos médicos o en otros con fines sociales, como por ejemplo cuando nos hacemos un tatuaje o cortamos el pelo, en el que otra persona manipula tu cuerpo mediante instrumentos, era una actividad inexistente en otros animales, hasta ahora.

En la literatura científica, tan solo han sido analizados seriamente dos o tres casos de este tipo en chimpancés. El último se trata de un breve informe publicado hace casi dos semanas en la revista científica Nature. 

El hallazgo, consiste en el uso de palos y yerbas en esta especie con el aparente objetivo de limpiar la boca de un chimpancé. Hasta ahora, gracias a un estudio realizado por William McGrew en los años setenta, sabíamos que estos grandes simios se limpian y extraen los dientes unos a otros como si fueran verdaderos dentistas, lo cual es en sí fascinante.

Pero en este caso hay algo más. Los investigadores Edwin van Leeuwen, Katherine Cronin y Daniel Haun, de la Universidad de Sant Andrews (Escocia) han descubierto manipulaciones con herramientas, también en la boca, en el cadáver de un chimpancé. El intrigante comportamiento fue grabado mientras hacían trabajo de campo en el ” Chimfunshi Wildlife Orphanage Trust “, ubicado en Zambia.

La autopsia reveló que el joven chimpancé llamado Thomas falleció por una infección en los pulmones. Thomas era un chimpancé joven y huérfano, adoptado posteriormente por una hembra de 33 años de nombre Noe. El día que Thomas falleció, el grupo entero sintió gran curiosidad por él y todos le visitaron al menos una vez. También, como suele pasar, se agolparon a su alrededor en círculo. Cuando llegó la hora de comer, todos desaparecieron rápidamente, pero su madre adoptiva se sentó a velar el cadáver de su querido hijo por más tiempo.

A los pocos segundos de estar sola, el comportamiento de Noe sorprendió a los investigadores. Primero, con un tallo de una yerba, le retiró restos de comida que le quedaban en la boca y limpió sus dientes. Seguidamente, agarró un puñado de yerbas y las introdujo en la boca de su hijo. Lo más extraño es que tras sacarlas, las inspeccionaba, como buscando algún tipo de información. Luego volvía de nuevo a introducirlas. También le frotó la dentadura como a veces se hacen unos a otros en vida. Finalmente, inspeccionó sus dientes uno a uno, dedicando un buen tiempo a esta misteriosa actividad.

¿Estaba Noe tratando de entender lo que estaba pasando? ¿Se trataba de un ritual funerario similar a los nuestros? No podemos saber con seguridad pero estas conductas, junto a otros descubrimientos pasados arrojan luz sobre la evolución y orígenes de las practicas funerarias en humanos.

Por ejemplo, podemos dar por hecho que sienten curiosidad por la muerte de congéneres, lo cual no es aplicable a la mayoría de las especies de animales. Muchos, aparentemente, no sienten nada y no se acercan siquiera. Pero varias especies de mamíferos reaccionan ante la muerte de manera especial, como por ejemplo los elefantes, las ballenas o los delfines. Entonces, ¿fue la curiosidad por la muerte el origen del duelo y los ritos funerarios humanos? La respuesta es ” quizás “.

Al menos, como dice el director del grupo de investigación van Leeuwen, se trata de un caso más de la existencia de compasión en animales no humanos. Los chimpancés y otros grandes simioss tratan con delicadeza y mayor empatía a los muertos o enfermos, lo que delata su capacidad de tomar la perspectiva. Es decir, de ponerse en los zapatos de otro.



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