Autor: Pablo Herreros Ubalde 19 octubre 2017

El primatólogo Jan van Hoof visitó a la chimpancé que cuidó y a quien estudió durante mucho tiempo en el centro de Arnhem, en Holada. Se conocieron en 1972 Ahora, muchos años después, al enterarse de que está muy enferma, regresó a visitarla. La hembra alfa Mama, de 59 años de edad, se negaba a comer todo lo que los cuidadores le ofrecía. Se estaba “dejando ir”, como suelen hacer muchos animales antes de la muerte.

Cuando van Hoof llega corriendo, Mama le reconoce a los pocos segundos, sonrió y se abrazó a su viejo amigo Jan; hasta aceptó un poco de comida de sus manos. Ambos no se veían desde hacía mucho tiempo. Mama murió una semana después, dejándonos esta bonita escena para recordarnos que los animales también poseen una intensa vida emocional.

Frans de Waal, quien también estudió en Arnhem al grupo de Mama, nada más saber de la noticia publicó un comunicado hoy mismo que dice: “Mamá era la ‘gran dama’ de la colonia de chimpancés. Esa era la situación cuando trabajé allí en los años setenta, pero también cuando creció y tuvo dificultades para caminar permaneció en lo más alto. Ella tenía una personalidad excepcionalmente fuerte y dominante,…también trajo consuelo cuando hubo tensiones y conflictos mediados. Será echada de menos por todos … rara vez he visto un personaje tan admirable tanto en humanos como en simios”.

 



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