Autor: Pablo Herreros Ubalde 12 enero 2018

Los orangutanes del bosque de turberas de Borneo, en Indonesia usan antiinflamatorios de origen natural. Se frotan con un bálsamo que elaboran a partir de plantas que tienen propiedades calmantes y se lo aplican sobre sus extremidades. Curiosamente, los indígenas con los que comparten hábitat usan desde tiempos ancestrales la misma planta, del género llamado Commelina, moliéndola hasta crear un bálsamo que aplican sobre la piel para aliviar dolores musculares, huesos doloridos e hinchazones.

La primatóloga Helen Morrogh-Bernard realizó el descubrimiento mientras estudiaba a una hembra adulta y de repente comenzó a recoger un puñado de hojas de una planta que luego trituró en su boca, mezclando así las hojas con su saliva para producir una espuma líquida que luego se untó desde la base del hombro hasta la muñeca, del mismo modo que una persona se echa una crema. “Ella se concentraba solamente en su brazo y era metódica en la forma en que aplicaba la espuma jabonosa”, dice Morrogh-Bernard.

Ya se sabía de casos de auto-medicación en chimpancés y gorilas, quienes usan hojas  o médulas que sirven para eliminar parásitos intestinales. También otras especies de primates como los capuchinos y una especie de lémur se frotan con tabaco, cebolla o ajo en su pelaje para repeler insectos o parásitos. Pero nunca se había visto a orangutanes hacerlo hasta ahora. “Esta es la primera evidencia de aplicación externa deliberada de sustancias con un potencial bioactivo probado en grandes simios”, asegura Morrogh-Bernard. Ella cree que es posible que los ancestros de la gente local o la población indígena aprendieran de los orangutanes sobre la existencia de esta medicina tan efectiva.

¿Sabrán los grandes simios más secretos sobre las propiedades medicinales de las plantas que los humanos desconocemos? El siguiente reto es estudiar esta posibilidad.



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