Autor: Pablo Herreros Ubalde 18 febrero 2018

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Las actitudes cariñosas y los cuidados también tienen su recompensa en la naturaleza. Los machos de lobo, antes de que llegue el periodo de ovulación de la hembra se vuelven muy cariñosos. Cuando ella acepta, ambos se alejan de la manada para copular, tiempo en el que permanecen aislados del resto. Los grillos, si cuando macho y hembra están juntos de repente aparece un depredador hay más probabilidades de que copulen si él la ayuda a esconderse. Quizás por eso, los hombres tendemos a sentarnos en el exterior de las mesas de los restaurantes o en las butacas del cine. Un acto inconsciente de protección, reminiscencia de épocas donde merodeaban los competidores y depredadores.

En los primates que pertenecen a la familia de los calitrícidos, como es el caso de algunos titíes que viven en Suramérica, los machos cargan con las crías recién nacidas. Suelen tener gemelos y ellas solas no puede cargar con ambos. Así que una de las hipótesis es que la hembra evalúa cuál de los machos es el mejor padre para su progenie. Estas especies practican la crianza cooperativa, donde todo el grupo trabaja en equipo para sacar adelante a las crías. Quizás por eso es crucial elegir a los que mejor desempeñan las tareas de cuidado.

Jorg Massen, de la Universidad de Viena, ha estudiado las tácticas de cortejo de los macacos Rhesus llegando a la conclusión de que los machos más amables consiguen que ellas sean fieles. Por el contrario, los machos de peor calidad usan la intimidación y la agresividad para retenerlas, provocando un mayor número de engaños de las hembras, las cuales se escapan o esconden para aparearse con otros. Del mismo modo, en algunas especies de babuinos, los machos tienen que trabajar duro como cuando un hombre trata de cortejar siendo atento y cuidando los detalles. Estos primates acompañan a la hembra durante días y la acicalan antes de que acceda a copular. También la defienden de otros machos. Ella decide dónde ir y él la sigue a todas partes. La respuesta no siempre es positiva. Si quieren dar calabazas, ellas se acercan a otro macho que lo rete y se deshacen de él en un santiamén.



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