Autor: Pablo Herreros Ubalde 26 febrero 2018

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El biólogo de la Universidad de Jerusalem, Tamar Gutnick, puso a prueba la visión de los pulpos. El reto consistía en que los pulpos tenían que sacar uno de sus tentáculos fuera del agua a través de un laberinto transparente para alcanzar la comida, puesta a propósito lo suficientemente lejos como para que no pudieran usar los receptores químicos, por lo que solo podían guiarse por el sentido de la vista. La mayoría de los pulpos lo consiguió con éxito tras varios intentos.

¿Reconocen a las personas?

La vista de los cefalópodos es potente porque son capaces de diferenciar a las personas a través de este sentido. Roland Anderson, biólogo especializado en pulpos, trabaja en el Acuario de Seattle. Para comprobar si una especie de pulpo ( Enteroctopus dofleini ) reconoce a las personas, llevó a cabo una serie de pruebas con dos cuidadores nuevos que les daban de comer bajo dos circunstancias. Uno de ellos era delicado cuando los tocaba y el otro usaba un palo, siendo más bruto. Mientras interactuaban se registró la conducta y su respiración, la cual se vio alterada cuando eran tratados bruscamente. Pero lo más asombroso es que cuando llegaba la hora de comer y los dos cuidadores aparecían, casi todos iban donde el gentil.

Otro ejemplo de reconocimiento sucedió en un laboratorio de Nueva Zelanda durante un tiempo. Por alguna razón que desconocemos, un pulpo recién llegado cogió « manía »  a una de las investigadoras. Cada vez que esta pasaba a su lado le lanzaba un chorro de casi dos litros de agua fría directos a su espalda.


Autor: Pablo Herreros Ubalde 22 febrero 2018

Este mes inauguro una sección en MUY INTERESANTE ‘Sobre
Humanos’ con un artículo sobre los orígenes de la fe y la religión: las etapas anteriores al surgimiento de la teología; incluso antes de que los espíritus, los fantasmas o los dioses tomaran forma en la mente del ser humano.

 

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Autor: Pablo Herreros Ubalde 18 febrero 2018

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Las actitudes cariñosas y los cuidados también tienen su recompensa en la naturaleza. Los machos de lobo, antes de que llegue el periodo de ovulación de la hembra se vuelven muy cariñosos. Cuando ella acepta, ambos se alejan de la manada para copular, tiempo en el que permanecen aislados del resto. Los grillos, si cuando macho y hembra están juntos de repente aparece un depredador hay más probabilidades de que copulen si él la ayuda a esconderse. Quizás por eso, los hombres tendemos a sentarnos en el exterior de las mesas de los restaurantes o en las butacas del cine. Un acto inconsciente de protección, reminiscencia de épocas donde merodeaban los competidores y depredadores.

En los primates que pertenecen a la familia de los calitrícidos, como es el caso de algunos titíes que viven en Suramérica, los machos cargan con las crías recién nacidas. Suelen tener gemelos y ellas solas no puede cargar con ambos. Así que una de las hipótesis es que la hembra evalúa cuál de los machos es el mejor padre para su progenie. Estas especies practican la crianza cooperativa, donde todo el grupo trabaja en equipo para sacar adelante a las crías. Quizás por eso es crucial elegir a los que mejor desempeñan las tareas de cuidado.

Jorg Massen, de la Universidad de Viena, ha estudiado las tácticas de cortejo de los macacos Rhesus llegando a la conclusión de que los machos más amables consiguen que ellas sean fieles. Por el contrario, los machos de peor calidad usan la intimidación y la agresividad para retenerlas, provocando un mayor número de engaños de las hembras, las cuales se escapan o esconden para aparearse con otros. Del mismo modo, en algunas especies de babuinos, los machos tienen que trabajar duro como cuando un hombre trata de cortejar siendo atento y cuidando los detalles. Estos primates acompañan a la hembra durante días y la acicalan antes de que acceda a copular. También la defienden de otros machos. Ella decide dónde ir y él la sigue a todas partes. La respuesta no siempre es positiva. Si quieren dar calabazas, ellas se acercan a otro macho que lo rete y se deshacen de él en un santiamén.


Autor: Pablo Herreros Ubalde 15 febrero 2018

Taller en la Escuela de Organización Industrial impartido por Eduard Punset y Pablo Herreros Ubalde


Autor: Pablo Herreros Ubalde 14 febrero 2018

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Para la entender la atracción que ejercen para la ciencia, debemos conocer algunos datos sobre su neurofisiología. Existen 800 especies de esta clase, las cuales se agrupan en sepias, calamares, nautilus y pulpos. Son todos ellos moluscos marinos que pertenecen a la clase de los cefalópodos. También son animales cordados, y eso significa que cuentan con sistema nervioso. Su piel está repleta de fotoreceptores como los que se encuentran en la retina de los mamíferos. Se desconoce a ciencia cierta si esa información es trasladada al cerebro produciendo imágenes pero a la luz de las pruebas es casi seguro.


Autor: Pablo Herreros Ubalde 7 febrero 2018

Agradecemos a la Fundación Cannis Majoris el haber traído a tan gran científico para la difusión de su conocimiento en España

https://yomono.es


Autor: Pablo Herreros Ubalde 6 febrero 2018

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Uno de los más casos más emocionantes de amor entre perros y humanos sucedió en Andalucia a finales de los años ochenta del siglo pasado. El perro Canelo y su dueño vivían en las calles de Cádiz, sin un hogar y alimentándose de la solidaridad de los vecinos. Su dueño, una persona anónima, debía acudir a diálisis frecuentemente y Canelo esperaba fuera, justo en la entrada del hospital. Con la mala fortuna de que un día algo salió mal durante el tratamiento y no pudieran hacer nada por salvar su vida.

Canelo continuó 12 años esperando a su amigo al que acompañaba a todas partes. Incluso fue denunciado por un vecino que hizo que se lo llevaran a la perrera para ser sacrificado. Pero para entonces, Canelo ya era una celebridad en la capital gaditana y los vecinos se manifestaron para impedirlo. Lo consiguieron y fue indultado. Le permitieron seguir viviendo en las cercanías del centro. Pero un coche lo atropelló en el otoño del año 2002. El Ayuntamiento mandó construir una placa en su honor y también pusieron su nombre a una calle.

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Autor: Pablo Herreros Ubalde 23 enero 2018

 

Al igual que le ocurre a muchas otras personas, hace años estaba convencido de que los humanos éramos una especie malvada que heríamos y matábamos a nuestros congéneres de manera deliberada. Las noticias sobre guerras y crímenes que llenaban las portadas de los periódicos no hacían más que alimentar dicha convicción. Cuando aún era un ignorante en la materia, recuerdo haber pensado varias veces en la idea de “involución” o retroceso de los humanos, lo cual es imposible.

Desde este modelo mental, el estudio de la conducta animal representaba una liberación para mí. Seres en armonía con su entorno que cooperaban de manera intensa donde el grupo estaba por encima de cualquier individuo. Éstas eran dinámicas opuestas a las que observábamos en el cruel y egoísta primate humano. De hecho, fue una de las razones principales que me llevó a iniciar mis estudios en etología y primatología.

Como la mayoría de mis colegas, llevé a cabo mis estudios bajo la sombra inspiradora de Jane Goodall. Como consecuencia de sus observaciones de campo con chimpancés en Tanzania, algunos de los mitos sobre la vida de los animales humanos y no-humanos cayeron como fichas de dominó.

Primero, el hallazgo de que los chimpancés usaban herramientas, capacidad que hasta entonces se creía exclusiva de nuestra especie. Después, la existencia de xenofobia y asesinatos entre comunidades vecinas de chimpancés. Este hecho fue el más duro de aceptar para un amante de la naturaleza como yo.

Hace unos días tuve una experiencia inolvidable para cualquier primatólogo y probablemente una de las más emocionantes de mi carrera: mantener una conversación cara a cara con la propia Jane Goodall, encuentro que se celebró en el Cosmocaixa de Madrid. En la línea de lo que vengo haciendo en este blog, mi objetivo era contrastar con Jane el comportamiento de los primates con acontecimientos de la actualidad, como por ejemplo las batallas por el poder en diversas instituciones, los estilos de liderazgo o la innovación en tiempos de crisis.

El segundo objetivo, y no por ello menos importante, practicar mi ‘pant-hoot’: un sonido que emiten los chimpancés en situaciones de alegría, agradecimiento y excitación.

 Comenzamos discutiendo sobre las batallas de poder que se suceden dentro de las empresas e incluso entre familias por alcanzar el liderazgo. Jane distinguió entre un liderazgo duradero basado en el cuidado de las relaciones y la inteligencia; y otro liderazgo temporal ejercido a través de la fuerza bruta. Del mismo modo, en humanos conviven ambos estilos de liderazgo.

Otro de los temas tratados fue la innovación, aspecto fundamental para las sociedades en crisis como la nuestra. Yo había observado en más de una ocasión cómo en la periferia de los grupos de babuinos es el lugar donde se producían el mayor número de innovaciones. Estos espacios suelen estar ocupados por los más necesitados debido a su distancia del poder y por lo tanto están más motivados para crear.

Goodall añadió a la lista a jóvenes que exploran sin miedo gracias a madres que les proporcionan seguridad. Las hembras que apoyaban a su descendencia, incluso arriesgándose a luchar con otros miembros del grupo, influían positivamente en su personalidad; datos de lo que podemos extraer grandes lecciones para crear un nuevo sistema educativo en España.

Para Jane es fundamental el estilo de maternidad recibido en la infancia. Estos factores condicionan la personalidad del individuo. Una relación con una madre afectiva, juguetona y paciente pero que a la vez sabe poner límites a sus infantes, incrementa las probabilidades de éxito en las siempre difíciles interacciones sociales que se producen con los machos alfa.

Respecto a la agresividad, Jane me contó cómo pudo comprobar por sí misma la atracción irresistible que supone la violencia para los jóvenes chimpancés macho, muy similar a la que muestran algunas tribus urbanas y pandillas de las grandes ciudades. Pero esto no significa que seamos malvados de nacimiento ya que la ‘Ley de la Selva’ también incluye otros comportamientos como son el altruismo, la cooperación y la amistad duradera.

Han pasado varios años desde que comenzó mi pasión por el estudio de los animales y este encuentro me obliga a cuestionar modelos mentales que tenía muy interiorizados. Jane me ha ayudado a aceptar que el hombre es una especie más de las millones que habitan nuestro planeta. Si negamos nuestro lado oscuro no podremos poner en marcha estrategias que equilibren estas tendencias negativas que todos tenemos.

Porque lo cierto es que los humanos, al igual que otros grandes simios, somos capaces de lo mejor y de lo peor. Del mismo modo, si aprecias a los animales es imposible no apreciar al hombre. Hacer distinciones en uno u otro sentido es un sinsentido porque después de todo, Jane es una mona, tú eres un mono y yo…soy un mono también.

Gracias Jane, nunca te olvidaré. Gracias por toda tu labor.


Autor: Pablo Herreros Ubalde 22 enero 2018

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Fui invitado a realizar una ponencia para la organización TEDx Zaragoza , sobre la relación entre el comportamiento animal y la felicidad.

Científicos y filósofos han malinterpretado durante siglos la verdadera naturaleza de los animales humanos y no humanos, trasladando una imagen egoísta y violenta de nosotros que se puede resumir en los términos «ley de la selva» o «ley del más fuerte». Desde esta posición, es difícil generar y mantener relaciones satisfactorias con otros primates; condición esta, según los expertos en psicología positiva, que influye directamente en la felicidad de las personas. Si pensamos que el hombre es malo por naturaleza, cada vez que alguien se acerque a nosotros, siempre dudaremos de si están tratando de aprovecharse o lo hacen desinteresadamente.

De hecho, los principios económicos del sistema en el que vivimos, parten de esta asunción negativa del hombre, según la cual, todos buscamos siempre maximizar nuestros beneficios, incluso si es a costa de los demás. Ahora sabemos gracias a los experimentos con primates que no es así. Existen poderosas fuerzas dentro de cada uno de nosotros que nos impulsan a la cooperación y el altruismo. No se trata de negar la existencia del egoísmo y la competición, sólo de lanzar el mensaje de que hemos centrado la atención en comportamientos negativos por demasiado tiempo y estos son solo una pequeña parte de la historia. Y esta es, sin duda, an idea worth spreading, es decir, una idea que merece la pena difundir.


Autor: Pablo Herreros Ubalde 12 enero 2018

 

Los orangutanes del bosque de turberas de Borneo, en Indonesia usan antiinflamatorios de origen natural. Se frotan con un bálsamo que elaboran a partir de plantas que tienen propiedades calmantes y se lo aplican sobre sus extremidades. Curiosamente, los indígenas con los que comparten hábitat usan desde tiempos ancestrales la misma planta, del género llamado Commelina, moliéndola hasta crear un bálsamo que aplican sobre la piel para aliviar dolores musculares, huesos doloridos e hinchazones.