Autor: admin 1 March 2013

miniatura de la noticiaSolía decir Charles Darwin, que aquel que conozca la vida social e inteligencia de los primates habría hecho más por conocer al ser humano que el propio filósofo John Locke. Siguiendo la línea de Darwin, junto al brillante Pablo Jaúregui (redactor jefe de ciencia en El Mundo), comenzamos una aventura editorial llamada “Yo, mono” en la edición digital de ese diario. En ella analizamos comportamientos cotidianos del hombre, a la luz de las investigaciones con primates humanos y no humanos. La política, la economía, los deportes e incluso los cotilleos hunden sus raíces en patrones de conducta que surgieron hace millones de años, cuando tú y yo éramos monos.

Jane+Pablo
Jane Goodall y Pablo Herreros durante su encuentro (imagen: “Pablo Herreros”).

Autor: Pablo Herreros 22 June 2012

En los animales no humanos, cuando los grupos comienzan a ser numerosos y hay que gestionar situaciones de riesgo o cambio, ceder el liderazgo a uno o varios de los miembros es una estrategia muy eficaz. Por ejemplo, en especies en las que los individuos deben actuar y moverse continuamente, debido a las presiones ecológicas y sociales, es muy probable que aparezcan relaciones de líder/seguidores que organicen y coordinen al grupo. Estos patrones también emergen en otras actividades colectivas como son la caza, la defensa contra depredadores y el mantenimiento de la paz en el seno del grupo.


Sesión de acicalamiento en babuinos (imagen: Sockmister / Flickr).

Autor: Pablo Herreros 24 August 2010

En esta famosa grabación, bautizada como Batalla en el Kruger, unos turistas del Parque Nacional Kruger (Sudáfrica) captan una apasionante escena cargada de emociones en la que un pequeño búfalo es atrapado por unos leones. Pese a ser el pellejo de la presa quién está en juego, veréis que los leones no lo tienen fácil para alcanzar su objetivo: darse un festín. ¡No os lo perdáis!

Famoso vídeo “Battle at Kruger” (“Batalla en el Kruger”, en español).

Autor: Pablo Herreros 12 August 2010

La reconciliación no es algo exclusivo de los humanos. Este comportamiento también se observa en primates no humanos, en mamíferos como los delfines e incluso en otros animales como, por ejemplo, ciertas aves. El siguiente montaje de vídeo pone varios ejemplos sobre la agresión y la resolución de conflictos en varios grupos animales.

Montaje en vídeo de diapositivas sobre la resolución de conflictos en primates y otros animales.

Autor: Pablo Herreros 8 July 2010

Cuando a principios del siglo XX aparecen los primeros fósiles de Australopithecus en África, se descubre un eslabón crucial para entender la evolución de los homínidos. Pronto comienzan las especulaciones sobre el modo de vida de nuestros antepasados. En las primeras obras se los describe como seres fieros y crueles que comen a sus presas vivas. Según estas teorías, la guerra y la agresión habían sido fuerzas poderosas en la evolución humana. A este conjunto de conjeturas se las denomina “teorías del simio asesino” o el mito del “primate asesino”.

Babuinos de Guinea en el Parque de la Naturaleza de Cabárceno (imagen: Pablo Herreros Ubalde).

Autor: Pablo Herreros 10 June 2010

Hasta hace poco, los vecinos de la aldea de Bunyaruguru, en Uganda, no tomaban precauciones para visitar a sus amigos de las aldeas vecinas. Pero ahora las cosas han cambiado. La gente tiene miedo de cruzar en bicicleta el pueblo porque ya ha sucedido en multitud de ocasiones que los elefantes bloquean el camino y atacan a los transeúntes.

Autor: Pablo Herreros 4 March 2010


Un chimpancé hace una demostración de fuerza, típica de los primates, en la que trata de disuadir de un enfrentamiento directo. Obsérvese que tiene el pelo erizado, lo que le hace parecer mas grande de lo que realmente es. (Imagen: usuario de Flickr).

Una actitud frecuente es considerar que la agresión animal prueba que la violencia y la guerra juegan un papel fundamental en la evolución humana. En un experimento clásico sobre los efectos de la sobrepoblación en ratas, se obligó a convivir a un alto número de estos roedores en un espacio reducido. Los resultados mostraron un aumento de la violencia hasta niveles que asustaron a los investigadores. Desafortunadamente, los resultados con esta especie se generalizaron al resto y este estudio es muy nombrado aún hoy en día como prueba de la agresividad de la naturaleza humana.