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	<title>Somos Primates &#187; alianzas</title>
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	<description>Buscando las huellas de nuestro origen</description>
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		<title>La vida en sociedad (y 2)</title>
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		<pubDate>Thu, 27 Jan 2011 09:00:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo Herreros</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Esta es la segunda parte del artículo La vida en sociedad (1), publicado por Pablo Herreros la semana pasada en este mismo blog. Algunos cetáceos también son grandes expertos de la vida social. Los delfines forman alianzas entre sí en pequeños grupos de dos o tres individuos, que se refuerzan por medio de caricias y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>Esta es la segunda parte del artículo </em><a title="leer la primera parte" href="http://www.somosprimates.com/2011/01/la-vida-en-sociedad-1/" target="_blank">La vida en sociedad (1)</a><em>, publicado por Pablo Herreros la semana pasada en este mismo blog.</em></p>
<p>Algunos cetáceos también son grandes expertos de la vida social. Los delfines forman alianzas entre sí en pequeños grupos de dos o tres individuos, que se refuerzan por medio de caricias y besuqueos. Algo que no se sabía hasta ahora, es que la sincronización en el nado es un ritual fundamental que además permite predecir la intensidad de la relación.</p>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-976" title="delfines_surferos" src="http://www.somosprimates.com/wp-content/uploads/2011/01/delfines_surferos1.jpg" alt="Somos Primates: La vida en sociedad (y 2)" width="648" height="323" /></p>
<p style="text-align: center;"><span style="color: #999999; font-size: xx-small;"><em>Un grupo de delfines haciendo surf en la costa de Sudáfrica (imagen: usuario de <a title="Flickr" href="http://www.flickr.com/photos/birdbrian/5200484955/in/photostream/" target="_blank">Flickr</a>).</em></span></p>
<p><span id="more-966"></span></p>
<p><a title="página web del investigador" href="http://www1.umassd.edu/cas/biology/faculty/connor.cfm" target="_blank">Richard Connor</a> ha estado estudiando los delfines de la bahía Tiburón, en Australia, y ha identificado alianzas de primer y segundo orden, basadas en las diferencias en la sincronización. En las de primer orden, la armonía que mostraban estaba relacionada con una actividad social intensa, como puede ser el cortejo a otras hembras, algo reservado para las alianzas de mayor importancia.</p>
<p>Este hallazgo es muy interesante porque representa  una convergencia <strong>paralela </strong>en la evolución entre delfines y humanos, precisamente en la manera en que reforzamos estas uniones, ya que se basan en habilidades de imitación motora y de proximidad física. Este es un fenómeno apasionante ya que solo delfines y humanos muestran este impresionante grado de sincronía cuando interactúan, algo de lo que curiosamente aun no hemos podido encontrar evidencias de que ocurra en el resto de primates.</p>
<p style="text-align: center;"><span style="color: #999999; font-size: xx-small;"><em>Estos delfines se divierten </em>surfeando<em> en Australia. Aunque hasta ahora hemos pensado que estos juegos tenían un fin exclusivamente lúdico, ahora sabemos que también refuerzan las relaciones y especialmente las alianzas entre diferentes miembros.</em></span><p><a href="http://www.somosprimates.com/2011/01/la-vida-en-sociedad-y-2/"><em>Click here to view the embedded video.</em></a></p></p>
<p>En la última década se ha incrementado considerablemente el interés por los estudios comparados con aves. Los prejuicios <em>primatecentristas </em>no nos han permitido hasta ahora observar con una mente abierta a otras especies fuera de nuestro orden. Aunque es cierto que en las aves no hemos encontrado esa correlación entre tamaño relativo del cerebro y tamaño del grupo, sí hemos visto, en cambio, que las especies monógamas y que mantienen uniones de por vida, tienen mayor volumen cerebral.</p>
<p><a title="página web del investigador" href="http://www.sbcs.qmul.ac.uk/staff/nathanemery.html" target="_blank">Nathan Emery</a>, estudia la cognición en aves y ha encontrado similitudes entre las alianzas que realizan los primates y los grajos que el equipo ha criado en cautividad. En esta especie, los polluelos forman lazos personales con miembros no emparentados a las pocas semanas de vida, mucho antes de haber alcanzado la madurez sexual, lo que descarta un fin reproductivo. Emery encontró que los pequeños grajos utilizan los mismos patrones de intercambio de servicios para reforzar los lazos que hacemos los primates. Éstos intercambian comida, se ayudan en conflictos contra terceros y se picotean el plumaje mutuamente.</p>
<p style="text-align: center;"><span style="color: #999999; font-size: xx-small;"><em>Cambios en las alianzas entre cuervos y gatos.</em></span><p><a href="http://www.somosprimates.com/2011/01/la-vida-en-sociedad-y-2/"><em>Click here to view the embedded video.</em></a></p></p>
<p>Son muchos los científicos que se van sumando a esta hipótesis de la inteligencia social, que apuesta por la idea de que la compleja en vida en grupo en la que llevamos viviendo millones de años, ha sido el <strong>detonante </strong>de la inteligencia natural de la que muchas especies de animales damos cuenta y, por tanto, fue originada en el terreno de la interacción con los otros miembros del grupo. Desde esta perspectiva, los primates no somos ni grandes técnicos ni grandes filósofos, como muchos pensaban hasta ahora, sino excelentes actores y estrategas sociales.</p>
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		<title>La vida en sociedad (1)</title>
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		<pubDate>Thu, 20 Jan 2011 10:48:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo Herreros</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Mientras el psicólogo Nicholas Humphrey observaba un grupo de macacos Rhesus nacidos en el laboratorio, para llevar a cabo con éxito una gran cantidad de pruebas complejas, se preguntó cómo era posible que estos monos pudieran hacerlo tan bien en ese entorno de cautividad, cuando en realidad no habían tenido que buscar comida ni defenderse [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Mientras el psicólogo <a title="sitio web del psicólogo" href="http://www.humphrey.org.uk/" target="_blank">Nicholas Humphrey</a> observaba un grupo de <a title="más información en Wikipedia" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Macaca_mulatta" target="_blank">macacos Rhesus</a> nacidos en el laboratorio, para llevar a cabo con éxito una gran cantidad de pruebas complejas, se preguntó cómo era posible que estos monos pudieran hacerlo tan bien en ese entorno de cautividad, cuando en realidad no habían tenido que buscar comida ni defenderse de depredadores en toda su existencia.</p>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-955" title="macacos_grupo" src="http://www.somosprimates.com/wp-content/uploads/2011/01/macacos_grupo.jpg" alt="Somos primates: La vida en sociedad (1)" width="648" height="380" /></p>
<p style="text-align: center;"><span style="color: #999999; font-size: xx-small;"><em>Un grupo de macacos Rhesus contempla la puesta de sol en la ciudad india de Agra (imagen: usuario de <a title="Flickr" href="http://www.flickr.com/photos/14334134@N00/5264032973/" target="_blank">Flickr</a>).<br />
</em></span></p>
<p><span id="more-949"></span></p>
<p>Humphrey llegó a la conclusión de que lo que desencadena la inteligencia de los primates de manera fundamental es el <strong>entorno social</strong>, ya que estos macacos sí vivían en grupos sociales diferenciados. Estas conjeturas, junto a estudios más recientes que muestran una fuerte correlación entre el tamaño del grupo y el volumen relativo del cerebro -o <a title="más información en Wikipedia" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Cociente_de_encefalizaci%C3%B3n" target="_blank">coeficiente de encefalización</a>-, han llevado a formular la “hipótesis de la inteligencia social”. Dicha hipótesis desarrolla la idea de que la aparente inteligencia superior de algunos animales fue estimulada de manera principal por la compleja red de relaciones en la que primates humanos y no humanos debemos manejarnos todos los días.</p>
<p>Desde hace unos pocos años, hay un interés creciente en conocer la relación que existe entre vida social intensa y calidad de vida. Son decenas ya las investigaciones que muestran los beneficios directos de mantener relaciones satisfactorias de acuerdo con algunos indicadores observables, como son una mayor longevidad y una menor presencia de <a title="más información en Wikipedia" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Glucocorticoide" target="_blank">glucocorticoides</a>, unas hormonas relacionadas con el estrés.</p>
<p style="text-align: center;"><span style="color: #999999; font-size: xx-small;"><em>Trailer de la serie de National Geographic “<a title="página web del documental" href="http://natgeotv.com/uk/monkey-thieves" target="_blank">Monos ladrones</a>” que muestra la complejidad social de un grupo de monos que toman por completo una ciudad de la India como su zona de juegos personal.</em></span><p><a href="http://www.somosprimates.com/2011/01/la-vida-en-sociedad-1/"><em>Click here to view the embedded video.</em></a></p></p>
<p>Hoy en día sabemos muy bien que el entorno social tiene <strong>efectos directos </strong>sobre las respuestas fisiológicas de los individuos.  Por ejemplo, en varios estudios con monos ha quedado probado que los efectos negativos que suelen desencadenar los estímulos estresantes son menores si suceden en presencia de familiares o amigos. De manera paralela, <a title="leer entrevista de Eduard Punset al neurobiólogo" href="http://www.eduardpunset.es/413/charlas-con/estrs-y-placer-extremos-encontrados" target="_blank">Robert Sapolsky</a>, neurobiólogo de la Universidad de Stanford, ha mostrado una correlación entre integración social de los <a title="más información en Wikipedia" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Papio" target="_blank">babuinos</a> y la presencia de niveles altos en sangre de esos mismos glucocorticoides.</p>
<p>Una de las manifestaciones más interesantes del fenómeno de la inteligencia social son las alianzas. Además, estas son algunas de las formas que puede adoptar la cooperación en una gran cantidad de especies. Los primates, por ejemplo, suelen mantener diferentes tipos de intensidad en las relaciones con unos u otros miembros.  Aunque lo normal sean relaciones compuestas por dos individuos, no es infrecuente que se involucren a más sujetos formando complejas coaliciones. Puede ser entre miembros de distinto sexo, normalmente con fines reproductivos y, entre miembros del mismo sexo, con quienes se suele participar en actividades que implican colaboración como pueden ser la defensa de depredadores, la caza colectiva y hostilidades hacia otros miembros o coaliciones del propio grupo.</p>
<p>Las <strong>alianzas </strong>se suelen cuidar y mantener por medio de varios mecanismos, entre los que destacan la reciprocidad, el altruismo y la manipulación táctica. Los <a title="sitio web de los investigadores" href="http://www.psych.upenn.edu/~seyfarth/Baboon%20research/" target="_blank">investigadores</a> Dorothy Cheney y Robert Seyfarth afirman que es el intercambio de servicios, como el <em>grooming</em> (<a title="más información en Wikipedia" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Acicalado_social" target="_blank">acicalamiento</a>), la ayuda o compartir comida, lo que condiciona la intensidad de las relaciones entre los primates.</p>
<p>Algunos de los estudios más interesantes sobre las coaliciones los llevó a cabo un primatólogo llamado Ronald Hall en los años sesenta con <a title="más información en Wikipedia" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Papio" target="_blank">babuinos en Kenia</a>. Éste pudo demostrar que el éxito social de los machos de esta especie, dependen de su predisposición a luchar, pero por su tendencia a cooperar con otros compañeros también.</p>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-958" title="acicalamiento" src="http://www.somosprimates.com/wp-content/uploads/2011/01/acicalamiento.jpg" alt="" width="648" height="452" /></p>
<p style="text-align: center;"><span style="color: #999999; font-size: xx-small;"><em>Acicalamiento social entre un par de macacos japoneses (imagen: <a title="Wikipedia" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Macaca_fuscata_Iwatayama.jpg" target="_blank">Wikipedia</a>).<br />
</em></span></p>
<p>Los primatólogos <a title="más información en Wikipedia" href="http://en.wikipedia.org/wiki/Carel_van_Schaik" target="_blank">Carel van Schaik</a> y <a title="página web del primatólogo" href="http://www.ljmu.ac.uk/NSP/98732.htm" target="_blank">Filippo Aureli</a>, definen una relación valiosa como aquella que sucede entre dos individuos, en la cual existe una mayor frecuencia de comportamientos amistosos, como el citado <em>grooming</em>, además de una menor tasa de agresiones junto a un mayor número de episodios de ayuda en conflictos contra terceros. Esta observación relativa a una menor tasa de conflictos  ha sido puesta en entredicho en varias publicaciones en las que se hallaron mayor número de conflictos y reconciliaciones precisamente en aquellos compañeros que mantenían relaciones de calidad.</p>
<p>El primatólogo <a title="más información en Wikipedia" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Frans_de_Waal" target="_blank">Frans de Waal</a>,  estuvo observando durante cinco años la colonia de chimpancés de Arnhem, en Holanda, y ha podido demostrar con datos fiables cómo estos simios tienen sus simpatías y antipatías personales a la hora de apoyar o abandonar a miembros que están involucrados en un conflicto. Además, hay diferentes maneras de entender estas asociaciones dependiendo del sexo. Según de Waal, de manera muy general, las alianzas entre machos suelen tener como objetivo la dominancia, mientras que las que forman las hembras son para <strong>proteger </strong>a amigos y familiares.</p>
<p>Asimismo, de Waal ha podido constatar que estos vínculos, aunque suelen ser estables, pueden cambiar con el tiempo, como ocurre en humanos. Un comportamiento muy típico tanto en primates humanos como no humanos es lo que se llama “redirigir la agresión” hacia una tercera parte no implicada, algo muy frecuente entre los adolescentes -y los que no lo son tanto- de nuestra especie. Pues bien, estas víctimas no son elegidas de manera aleatoria, sino que suelen ser amigos de nuestros agresores o miembros cercanos a él socialmente. Este patrón de conducta también ha sido encontrado en varias especies de mamíferos sociales, como por ejemplo las <a title="más información en Wikipedia" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Hyaenidae" target="_blank">hienas</a>.</p>
<p><strong>Puedes leer la segunda parte de <em>La vida en sociedad</em> la próxima semana.</strong></p>
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		<title>El origen de las caricias</title>
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		<pubDate>Thu, 01 Jul 2010 09:15:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo Herreros</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El acicalamiento o grooming (en inglés) es ese comportamiento que todos hemos observado en alguna ocasión, ya sea en documentales o zoológicos, en el que dos o más individuos parecen despiojarse unos a otros por turnos. Pero el sentido de este comportamiento van mucho más allá de lo aparente, ya que además de una función [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El acicalamiento o <em>grooming</em> (en inglés) es ese comportamiento que todos hemos observado en alguna ocasión, ya sea en documentales o zoológicos, en el que dos o más individuos parecen despiojarse unos a otros por turnos. Pero el sentido de este comportamiento van mucho más allá de lo aparente, ya que además de una función higiénica, el acicalamiento tiene otros usos sociales de gran utilidad para los primates no humanos. Por ejemplo, existe una correlación entre el tiempo que emplean dos sujetos en acicalarse y la calidad de la relación que mantienen. Por lo tanto, este actúa de pegamento social y refuerza las relaciones de grupo, como en humanos lo hacen las conversaciones, las caricias, las miradas, etc.</p>
<p style="text-align: center;"><span style="color: #999999; font-size: xx-small;"><em>En primates no-humanos, el acicalamiento tiene otras funciones sociales y emocionales, a parte de higiénicas.</em></span><p><a href="http://www.somosprimates.com/2010/07/el-origen-de-las-caricias/"><em>Click here to view the embedded video.</em></a></p></p>
<p><span id="more-433"></span><br />
El <em>grooming</em> también es un buen indicador de la probabilidad de que aparezcan otros <strong>comportamientos prosociales</strong> como la ayuda y la reciprocidad. Las investigaciones demuestran que los individuos suelen cooperar más tras haber dedicado gran cantidad de tiempo a este tipo de actividad. Además, los animales que pasan tiempo acicalándose tienen más posibilidad de compartir comida que los que no lo han hecho. Una estrategia recurrente en muchas especies de primates consiste en ofrecer sesiones de <em>grooming</em> a cambio de alimento. De la misma manera, los machos tratan de cuidar las relaciones con las hembras invirtiendo tiempo en estos comportamientos, ya que es una manera eficaz de establecer “amistad” con ellas.</p>
<p>Tras las reconciliaciones, es frecuente observar como la mayoría de las especies de primates se ofrecen sesiones de acicalamiento mutuo, que reducen la tensión entre los rivales y devuelven el equilibrio al grupo, algo que resulta fundamental para la <strong>supervivencia</strong> del colectivo. Es común que el individuo dominante o el ganador sea el que inicie la sesión de reconciliación ya que es el principal interesado en una jerarquía estable. De la misma manera, si la víctima continúa estresada, algún compañero no involucrado en la reyerta se puede acercar y consolarlo a través de este tipo de contactos, junto con otros, como abrazos y roces.</p>
<div style="width: 100%; float: left;"><img title="miedo" src="http://www.somosprimates.com/wp-content/uploads/2010/07/grooming20100701.jpg" alt="" /></div>
<p style="text-align: center;"><span style="color: #999999; font-size: xx-small;"><em> El macho dominante del grupo suele iniciar las sesiones de </em>grooming<em> para reestablecer el equilibrio del grupo. (Imagen: usuario de <a title="sitio web" href="http://www.flickr.com/photos/merritt_turetsky/2842856011" target="_blank">Flickr)</a>.</em></span></p>
<p>Las alianzas también se forjan a través de estos mecanismos. Sabemos esto porque la probabilidad de que una petición de ayuda o auxilio sea atendida es mayor cuando han dedicado tiempo a la relación mediante <em>grooming</em>. Esto no es de extrañar, ya que como ocurre en las organizaciones humanas, no existe liderazgo sin una red de alianzas que asegure tu posición ante la pujanza de otras coaliciones. Por esta razón podemos conocer la intensidad de una relación entre dos sujetos por el tiempo empleado en ello. La fórmula es simple, a más <strong>tiempo</strong> dedicado, más amigos somos y más fuerte es nuestro vínculo. Estos datos son coherentes con otros que concluyen que la calidad de las relaciones sociales dependen fundamentalmente de tres factores: valor percibido de la relación, seguridad de que el otro no cambiará con el tiempo y compatibilidad o historial de intercambios entre ambos.</p>
<p>En un análisis detallado de 44 especies de primates llevado a cabo por el antropólogo evolutivo <a title="enlace" href="http://en.wikipedia.org/wiki/Robin_Dunbar" target="_blank">Robin Dunbar</a>, se encontró una relación entre el tiempo dedicado al <em>grooming</em> y el tamaño del grupo. Estos resultados sugieren que estas conductas son formas o tecnologías sociales con las que hacer frente a las complejidades de la vida colectiva. El problema del <em>grooming</em> es que el número de individuos con los que se puede mantener relaciones es limitado, mientras que con el lenguaje, los humanos podemos transmitir la importancia de nuestra relación a un mayor número de personas al mismo tiempo.</p>
<p>Aunque debemos seguir prestando atención a este tipo de comportamientos, cuando los observemos, no debemos olvidar que estamos frente a lo que podría ser el origen de las caricias. Un poderoso lenguaje arcaico cuyo idioma vehicular es el tacto. Además, los efectos fisiológicos de esta actividad en primates son similares a los que provocan los roces y las palabras en los seres humanos. Los resultados indican que se produce un descenso en el ritmo cardiaco y se liberan hormonas asociadas a la sensación de bienestar.</p>
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