Autor: Pablo Herreros Ubalde 7 Junio 2013

Poder transmitir información valiosa y habilidades a otros miembros del grupo ha sido una dinámica fundamental en el éxito de nuestra especie. Saber cómo crear fuego, conocer las plantas medicinales o las zonas de paso de los animales, entre otros asuntos, ha sido una de las claves del éxito del Homo Sapiens frente a otros homínidos. En los últimos años, la idea de que la enseñanza activa no es una forma de aprendizaje social exclusiva de nuestra especie ha cobrado gran fuerza. Si bien es cierto que la complejidad que alcanza este fenómeno entre los humanos es altísimo, también lo es que, una vez más, no estamos solos en cuanto a la existencia de la capacidad se refiere.

Killer_Whale_Tipe_B

Orca capturando una foca (Imagen: “Wikipedia”).

Autor: Pablo Herreros Ubalde 9 Agosto 2012

miniatura del artículoTenemos constancia de comportamientos de juego en casi todas las especies de mamíferos. Jugar o ensayar en edades tempranas es muy adaptativo, ya que es un método muy eficaz hacia el aprendizaje de comportamientos sociales o el entrenamiento de habilidades físicas que serán vitales en nuestra existencia. Explorar el mundo a nuestro alrededor y experimentar con situaciones de la vida real sin peligro, son algunas de sus funciones más valiosas para la supervivencia de los organismos.

Autor: Pablo Herreros Ubalde 19 Enero 2012

Es probable que los cuervos y otras especies similares de pájaros se encuentren entre los animales que mejor se han adaptado a los continuos cambios en las condiciones del entorno, desde el surgimiento de las aves hace más de 100 millones de años.

Un cuervo sostiene una pelota de golf (imagen: Sündew / Flickr).

Autor: Pablo Herreros Ubalde 30 Diciembre 2010

En los años 30, el psicólogo norteamericano Winthrop Niles Kellog decidió criar a su hijo Donald con una cría de chimpancé de siete meses de edad llamada Gua. Su objetivo era estudiar las similitudes y diferencias en el desarrollo de ambos individuos cuando son tratados de idéntica forma.

Al cabo de un tiempo quedó demostrado que la chimpancé era capaz de hacer propios una gran cantidad de patrones humanos, pero el desarrollo de Gua fue mucho más veloz en lo que se refiere a habilidades locomotoras, ya que los humanos necesitamos más tiempo para madurar, lo cual representa una ventaja en el aprendizaje. También fue capaz de responder hasta un total de 95 frases como “besa a Donald” , o “enséñame la nariz”.

Imágenes de los trabajos de Winthrop Niles Kellog con su hijo Donald y el chimpancé Gua.

Autor: Pablo Herreros Ubalde 9 Septiembre 2010

El tráfico ilegal de carne es una actividad común en las selvas tropicales de África. Los cazadores colocan numerosas trampas escondidas entre la espesa vegetación de manera indiscriminada. Estas consisten en unos lazos metálicos tensados que se amarran fuertemente a un árbol y que atrapan al animal del cuello o de una extremidad a su paso. Las heridas que provocan estos diabólicos artilugios suelen causar lesiones e incluso la muerte a todo tipo de animales. De hecho, no es raro ver a chimpancés “afortunados” que han conseguido escapar, pero que aún conservan señales de heridas causadas por ellas.

Vídeo de la selva de Budongo, en Uganda, que muestra los problemas causados por las trampas en las poblaciones de chimpancés.

Autor: Pablo Herreros Ubalde 29 Julio 2010

Esta es la segunda parte del artículo El origen del bricolaje (1), publicado por Pablo Herreros la semana pasada en este mismo blog.

Aunque algunos comportamientos como los observados en cuervos y urracas parecen innatos, sabemos por las investigaciones que con otros animales no sucede así. Por ejemplo, los chimpancés adquieren la técnica de captura de termitas transcurridos varios años. Hasta ese momento, se limitan a observar y jugar con los artefactos que sus madres manipulan. Lo mismo ocurre con los yunques y piedras que usan para abrir las nueces en la selva. Estas, junto a otras pruebas, son buenas razones para pensar que la técnica se adquiere a través de la experiencia.

Un chimpancé ensaya la captura de termitas con la ayuda de una rama (imagen: Jane Goodall’s Wild Chimpanzees).

Autor: Pablo Herreros Ubalde 22 Julio 2010

Cuando un grupo de investigadores observó por primera vez a un delfín con una esponja marina alrededor de la zona de la boca, pensó que esto había ocurrido de una manera accidental, probablemente mientras removía la arena en busca de pequeños crustáceos. Los investigadores pronto constataron que esto sucedía con relativa frecuencia y rápidamente descubrieron el misterio.

Un delfín protege su hocico con una esponja marina (imagen: artículo científico de la revista PLoS).

Autor: Pablo Herreros Ubalde 27 Mayo 2010

Es fácil observar en cualquier situación cotidiana que la especie humana posee una fuerte tendencia a ayudar a otros. En un principio, el propio Charles Darwin tenía problemas para explicar ciertas conductas de cooperación y altruismo presentes en la mayoría de los organismos, y aunque suponían una seria amenaza a sus ideas, intuía que habían jugado un papel clave en la evolución. Por entonces no se había descubierto el ADN y comportamientos como los que muestran los insectos sociales, con sacrificios de unos por otros, eran contradictorios a las ideas de la selección natural. Cuando en los años sesenta se hacen posibles las primeras pruebas genéticas, surgen teorías que explican estos fenómenos, ya que se constata, que en una colmena o termitero, todos son parientes, pues comparten la misma madre. A este conjunto de ideas se le denomina teoría del parentesco y fue desarrollada por el biólogo William Hamilton en los años sesenta del siglo pasado.

Autor: Pablo Herreros Ubalde 30 Abril 2010

Existen distintos abordajes al estudio de la percepción y manipulación de cantidades en animales, en general, y en primates, en particular. Algunas de estas perspectivas sostienen que los seres humanos compartimos ciertos sistemas o mecanismos neuronales y psicológicos que se asumen como los cimientos básicos de la facultad matemática. A continuación expresaré brevemente dos de las hipótesis que han sido manejadas por los investigadores para tratar de explicar la percepción de cantidades en primates no humanos.

Entonces, la pregunta es: ¿suman y restan los primates?

Es difícil afirmar con certeza que los primates cuentan con capacidades aritméticas innatas. (Imagen: Smartplanet/ JC, sobre imagen de Neil)


Autor: Pablo Herreros Ubalde 15 Abril 2010

Cuenta el historiador griego Heródoto cómo un faraón egipcio llamado Psamético estaba interesado en saber cuál era el lenguaje más antiguo del mundo. Para comprobarlo sometió a dos bebés a un cruel aislamiento en una cueva. El pastor encargado de su cuidado recibió las órdenes de no hablarles jamás. El faraón pensó que este era el método para saber cuál era el lenguaje original, pensando que la primera palabra que saliera de sus bocas, por fuerza debería corresponder a la lengua más arcaica de la Tierra.

Los niños, accidentalmente, pronunciaron un sonido que se asemejaba a una palabra de un antiguo idioma llamado frigio y la conclusión fue que este debía ser el idioma primigenio. Desde entonces han sido numerosos los filósofos científicos que se han preguntado por la naturaleza y los mecanismos implicados en esta característica aparentemente tan específica del ser humano como es el lenguaje.

A mediados del siglo XX se despertó el interés en los primates como modelos válidos para estudiar del origen del lenguaje. Los primeros intentos de enseñar a hablar a primates sucedieron con Vicky, una chimpancé criada por humanos como si fuera un bebé en los años cincuenta. Los fracasos se achacaron a la imposibilidad fonológica, dada la ausencia en primates de ciertas estructuras involucradas en la producción de sonidos.

Un segundo intento comenzó en 1967 con un chimpancé llamado Washoe, adoptado como si fuera un hijo por el matrimonio de psicólogos Allen y Beatrix Gardner. Convivió con la pareja en la misma casa las veinticuatro horas del día. En poco tiempo consiguieron enseñarle algo más de cien palabras del lenguaje de sordos en su versión norteamericana (American Sign Language). El problema es que había que hacerlo de una manera dirigida mientras que los humanos lo aprendemos de manera espontánea.

Pocos años después hubo un nuevo proyecto con un chimpancé llamado Nim Chimpsky, cuyo nombre hace referencia irónica al lingüista Noam Chomsky, quien siempre ha creído que el lenguaje es una capacidad exclusivamente humana. En un principio, los resultados con Nim fueron asombrosos. Sin embargo, aunque aprendió más de cien signos, no podía combinar más de dos ideas diferentes en una oración, lo que demuestra un déficit de capacidad gramatical. Además, el psicólogo Herbert Terrace analizó los resultados en cintas grabadas y se percató de que los investigadores le daban pistas inconscientemente. Se trataba de un proceso conductista en el que el sujeto había aprendido a repetir las señales.

Hubo intentos similares con otras especies de primates aunque con resultados también similares, como es el caso de Koko, una hembra de gorila que según su entrenadora, la psicóloga Francine Penny Patterson, entiende cientos de signos y palabras en inglés hablado. También existe un macho orangután llamado Chantek en el zoo de Atlanta que alcanza a comprender al menos ciento cincuenta palabras por medio del mismo lenguaje de signos.

Controversia del experimento de Francine Penny Patterson con la hembra de gorila Koko.

Durante un tiempo se concluyó que los grandes simios eran incapaces de adquirir y utilizar un verdadero lenguaje con sintaxis. Estas conclusiones fueron avaladas con investigaciones adiciones con hijos sordos de padres hablantes que habían decidido no enseñarles la lengua de signos y esperar que fueran mayores para enseñarles a hablar mediante técnicas de educación especial. A pesar de esta decisión, estos niños se inventaban gestos por ellos mismos para hacer referencia a sus deseos, como jugar o comer. Mediante expresiones no verbales formaban oraciones idénticas a las de los niños hablantes. Estos descubrimientos se interpretaron como la prueba de que la mente humana está programada para el lenguaje y preparada para una sintaxis o gramática que emerge incluso sin entrenamiento.

Se abandonaron las investigaciones un par de décadas hasta que en los años ochenta las retomó Susan Savage Rumbaugh con un nuevo método de enseñanza que intenta eliminar los errores conductistas anteriores. En un primero momento utilizó chimpancés pero no hubo grandes progresos y decidió probar con bonobos. Las pruebas preliminares se realizaron con una hembra adulta llamada Matata.

En un principio tampoco se consiguió avanzar con este individuo, pero tuvo una cría adoptada que asistió a todas las sesiones de entrenamiento y de manera asombrosa, aprendió accidentalmente, como los humanos. Kanzi es un macho que adquirió una gran cantidad de símbolos sólo por observación de las pruebas a las que era sometida su madre. Kanzi, años después, entiende oraciones nuevas por teléfono, lo que demuestra que no es sólo un tono de voz lo que aprende, como ocurre con las mascotas, sino que entiende el verdadero significado de las palabras. Kanzi tiene una hermana llamada Panbanisha con quien vive en la actualidad en un pueblo de Iowa y muestra logros similares a los obtenidos por su hermano.

Susan Savage muestra los progresos del bonobo Kanzi para entender el lenguaje humano.

El debate sobre los logros de Kanzi consiste principalmente en dos líneas de interpretación: una que apuesta por una comprensión gramatical auténtica de los grandes simios y otra que cree que el lenguaje que exhiben es un producto ambiental. El psicólogo del desarrolo Michael Tomasello cree que el hecho de que se produzca en algunos simios se explica por el entorno cultural al que son sometidos.

Susan Rumbaugh, por otro lado, cree que esta capacidad observada en Kanzi es generalizable al resto de la especie. Según esta autora, el estudio de los primates para conocer más sobre el origen del lenguaje es completamente legítimo. Otros científicos siguen pensando que lo adquieren por condicionamiento operante, del mismo modo que en los circos aprenden otras conductas humanas y, por tanto, quedan invalidados como fuente de conocimiento. El debate sigue abierto y la polémica continuará durante mucho tiempo, pues hay más cosas en juego que el fenómeno del lenguaje. Algunos creen haber encontrado aquí la diferencia fundamental entre el hombre y el resto de los animales.

Conferencia TED de Susan Savage (se pueden añadir subtítulos en español).