Autor: Pablo Herreros Ubalde 3 Enero 2017
Un estudio de la Universidad de California llevado a cabo para responder cuestiones relacionadas con el intercambio de regalos usó chimpancés y bonobos. Hubo diferencias sobre cómo tomaban la comida e intercambiaban cada una de las dos especies.
Los investigadores dieron comida a ambas y vieron que para entender a los chimpancés, tienes que medir los trueques y regalos a largo plazo. Es como si tuvieran en mente una hoja de cálculo excel con la que toman decisiones, basándose en el historial previo de intercambios pasados. Muy racionales en cierto sentido. Los chimpancés iban a por ella muy confiados y el trueque se producía posteriormente.
 
Los bonobos, por el contrario, parecían más tímidos y se acicalaban antes de tomarla, como si supieran del efecto pacificador que tiene, gracias a las endorfinas que segregamos, tanto al acariciar como al ser acariciados. A corto plazo, este sistema beneficia el intercambio entre bonobos porque disminuyen la tensión.