A mediados del siglo pasado, una embarcación dragadora que se encontraba trabajando en las costas de Florida, hizo explosionar dinamita a varios metros de profundidad. Tras el estruendo apareció desde el fondo un delfín herido, incapaz de ascender a la superficie para respirar por sí mismo. Al instante se presentaron dos compañeros, colocándose a un lado cada uno. Entonces, sosteniéndolo con sus cuerpos, lo ayudaron a alcanzar la superficie para que pudiera tomar aire, hasta que finalmente se recuperó y pudo retomar el nado él solo.

Imagen de Redes 155: “Entender a los delfines” (Puedes ver este capítulo de Redes aquí).





