Autor: Pablo Herreros Ubalde 12 Abril 2012

Para celebrar el segundo aniversario del blog Somos Primates y los 100 entradas publicadas, quería compartir con vosotros una reflexión y debate que hace ya varios años que dura entre algunos colegas próximos a mí. La hipótesis principal es que tendemos a observar y clasificar a todos los seres vivos, especialmente los humanos, por medio de lo que yo llamo «el radar de carencias». En otras palabras, nos fijamos de manera sistemática en lo que los demás no tienen o en aquello que funciona mal. Este modelo mental no solo afecta a diversas disciplinas académicas, sino que también incide en la percepción que tenemos de nosotros mismos y en la interpretación del comportamiento y personalidad de quien nos rodea.

Dos miembros de la etnia hadzas, en Tanzania, que viven como cazadores-recolectores o, según el punto de vista, SIN agricultura (imagen: Wikipedia / Flickr).

Autor: Pablo Herreros Ubalde 2 Junio 2011

Algunas tribus de África suelen colaborar con los pájaros salvajes para alcanzar recompensas que cada uno por separado difícilmente podrían conseguir. Los masái de Kenia, cuando desean recolectar miel, se acercan a la zona donde viven estas aves y reclaman la atención de una de ellas mediante silbidos. Los pájaros suelen responder con unos sonidos que solo usan para comunicarse con los humanos. Después, los guía por la sabana hasta el árbol concreto donde se encuentra el alimento.

Cuando se aproximan al lugar, el ave emite otro tipo diferente de vocalizaciones, indicándoles que se encuentran cerca de la dulce recompensa. Entonces, los masái trepan a lo alto del árbol y obtienen la preciada miel. Para asegurarse de que en otra ocasión vuelva a colaborar, deben dejar una pequeña parte para el pájaro. La leyenda cuenta que de no proceder así, la próxima vez les conducirá a la guarida de un león.

Jóvenes masái y pájaro salvaje colaboran para obtener miel.

Autor: Pablo Herreros Ubalde 29 Julio 2010

Esta es la segunda parte del artículo El origen del bricolaje (1), publicado por Pablo Herreros la semana pasada en este mismo blog.

Aunque algunos comportamientos como los observados en cuervos y urracas parecen innatos, sabemos por las investigaciones que con otros animales no sucede así. Por ejemplo, los chimpancés adquieren la técnica de captura de termitas transcurridos varios años. Hasta ese momento, se limitan a observar y jugar con los artefactos que sus madres manipulan. Lo mismo ocurre con los yunques y piedras que usan para abrir las nueces en la selva. Estas, junto a otras pruebas, son buenas razones para pensar que la técnica se adquiere a través de la experiencia.

Un chimpancé ensaya la captura de termitas con la ayuda de una rama (imagen: Jane Goodall’s Wild Chimpanzees).

Autor: Pablo Herreros Ubalde 22 Julio 2010

Cuando un grupo de investigadores observó por primera vez a un delfín con una esponja marina alrededor de la zona de la boca, pensó que esto había ocurrido de una manera accidental, probablemente mientras removía la arena en busca de pequeños crustáceos. Los investigadores pronto constataron que esto sucedía con relativa frecuencia y rápidamente descubrieron el misterio.

Un delfín protege su hocico con una esponja marina (imagen: artículo científico de la revista PLoS).