Algunas tribus de África suelen colaborar con los pájaros salvajes para alcanzar recompensas que cada uno por separado difícilmente podrían conseguir. Los masái de Kenia, cuando desean recolectar miel, se acercan a la zona donde viven estas aves y reclaman la atención de una de ellas mediante silbidos. Los pájaros suelen responder con unos sonidos que solo usan para comunicarse con los humanos. Después, los guía por la sabana hasta el árbol concreto donde se encuentra el alimento.
Cuando se aproximan al lugar, el ave emite otro tipo diferente de vocalizaciones, indicándoles que se encuentran cerca de la dulce recompensa. Entonces, los masái trepan a lo alto del árbol y obtienen la preciada miel. Para asegurarse de que en otra ocasión vuelva a colaborar, deben dejar una pequeña parte para el pájaro. La leyenda cuenta que de no proceder así, la próxima vez les conducirá a la guarida de un león.






