Esta es la segunda parte del artículo El efecto camaleón (1), publicado por Pablo Herreros la semana pasada en este mismo blog.
Una de las funciones principales de estas reacciones es la de alimentar o frenar la acción de aquellos con quien interaccionamos ,a la vez que dan información sobre el estado emocional en el que nos encontramos. Se trata de un proceso constante de retroalimentación entre el emisor y el receptor que consta de multitud de elementos conscientes e inconscientes, cuyo objetivo es mantener la sincronía e informar de nuestro ánimo a los interlocutores.
Foxie and Jamie, en el Santuario de Chimpancés de Northwest, comparten risas contagiosas en su juego.




