Autor: Pablo Herreros 16 November 2012

miniatura del artículoCharles Darwin sospechaba que algunos animales usan señales olfativas que les indican dónde ir, cuándo aparearse o incluso detectar si se están adentrando en territorio ajeno. Desafortunadamente, Darwin no lo pudo comprobar por sí mismo y no fue hasta un siglo después que se identificó en el gusano de seda (Bombyx mori) la primera de estas feromonas, sustancias que se expulsan al exterior para estimular o condicionar la conducta de otros miembros de tu especie.