Autor: Pablo Herreros 21 December 2012

Esta es la segunda parte del artículo «Nacidos para conectar  (1)», publicado por Pablo Herreros en este mismo blog.

En otro estudio de la revista Current Biology del mes de noviembre, se describe el caso de un elefante asiático de 22 años llamado Koshik. Este elefante que vive en un zoo de Corea del Sur también posee un talento excepcional, relacionado directamente con la necesidad de conectar con otros, ya que es capaz de imitar varias palabras en coreano. Koshik puede pronunciar las palabras «annyeong» (hola), «anja» (siéntate), «aniya» (no), «nuwo» (échate) y «joa» (bien).

trompa
Una trompa (imagen: OnceandFutureLaura / Flickr).

Autor: Pablo Herreros 19 May 2012

La imitación es un proceso fundamental en los procesos de transmisión de conocimientos en una gran cantidad de especies animales. Los grandes simios, poseemos la capacidad de imitar con gran precisión todo lo que otros hacen, algo que ha supuesto una gran ventaja evolutiva. En ocasiones, evita tener que recurrir a métodos de ensayo y error que quizá puedan resultar peligrosos o requerir un empleo de energía excesivo. Los orangutanes, por ejemplo, son especialmente propensos a replicar acciones de otros individuos y a manipular los objetos que tienen a su alcance, sin obtener más recompensa que el placer de hacerlo. Como todo lo que es útil para la supervivencia, curiosear, imitar y emular, al igual que tener sexo o comer, son actividades divertidas y placenteras.

Orangutanes que imitan el uso de herramientas de los humanos.

Autor: Pablo Herreros 7 May 2010

En un experimento realizado por Victoria Horner, de la Universidad de St. Andrews, en Escocia, se enseñó a varios niños cómo conseguir una recompensa que dispensa un mecanismo, insertado en una caja cuadrada, mediante tres acciones diferentes y consecutivas: la primera, con un bastón abrir un pestillo en la parte superior de la caja que impide el acceso a un agujero; la segunda, introducir el bastón por el orificio golpeando varias veces; la tercera, extraer la recompensa de una trampilla que da acceso a un dispensador. Debido a que la caja es opaca, no se puede apreciar la relación entre causa-efecto, y por tanto, no es posible conocer la función exacta de los dos primeros movimientos.

Con la caja opaca niños y chimpancés imitan los movimientos enseñados para la obtención de la recompensa.