Autor: Pablo Herreros 15 December 2011

Todos tenemos en mente la clásica escena de los lecheros británicos, conduciendo esos pequeños vehículos en los que cada mañana van repartiendo botellas por las puertas de las casas. Estas suelen estar selladas con unos precintos metálicos para impedir que la leche se vierta o se introduzcan en ella insectos o el polvo. Hace ya varias décadas, cuando este sistema de distribución era más masivo de lo que lo es en la actualidad, un pequeño herrerillo aprendió a perforar las botellas propinando pequeños golpes a la tapa y lograr así acceder a la nata que flota en la superficie.

Un herrerillo común (imagen: Wikipedia).

Autor: Pablo Herreros 25 March 2010


Un mono capuchino utilizando una piedra para romper una nuez. (Imagen: usuario de Flickr.)

En el Reino Unido existe un sistema de distribución de leche que todos hemos visto en cine o televisión en alguna ocasión. A primera hora de la mañana, un repartidor deposita un número pactado de botellas de leche en la puerta de los hogares. A principios del siglo XX estas botellas no tenían tapa. Los pájaros tenían fácil acceso a la nata, que por su densidad, quedaba depositada en la parte superior. Dos especies diferentes de pájaros, herrerillos y petirrojos, aprendieron a extraerla con su fino pico.