Autor: Pablo Herreros 9 February 2012

Hace un par de semanas, en el especial sobre el cerebro que lanzó Muy Interesante, publiqué un artículo donde planteo algunas cuestiones relevantes acerca del origen, evolución y estado actual del concepto de la «inteligencia social». Mi interés en ello, como os habrá pasado a muchos de vosotros, se debe a la constatación de que no existe relación alguna entre obtener puntuaciones altas en las pruebas clásicas que evalúan la inteligencia y el éxito en la vida, ya sea en el plano personal o profesional. Esta brecha entre ambas realidades pone de manifiesto, una vez más, que los programas educativos no están diseñados para desarrollar a las personas en todas sus facetas y potencialidades, especialmente aquellas que necesita para triunfar en la vida.

Autor: Pablo Herreros 19 January 2012

Es probable que los cuervos y otras especies similares de pájaros se encuentren entre los animales que mejor se han adaptado a los continuos cambios en las condiciones del entorno, desde el surgimiento de las aves hace más de 100 millones de años.

Un cuervo sostiene una pelota de golf (imagen: Sündew / Flickr).

Autor: Pablo Herreros 18 November 2011

Cuando el psicólogo Nicholas Humphrey estaba al cargo de un grupo de macacos Rhesus nacidos en el laboratorio, se preguntó cómo era posible que estos primates pudieran ser tan inteligentes, cuando lo cierto es que nunca habían tenido que buscar alimento ni defenderse de depredadores en toda su vida.

Humphrey llegó a la conclusión de que lo que desencadena la inteligencia de los primates de manera fundamental es el contexto social, ya que estos macacos sí vivían en grupos sociales complejos. De hecho, en varios estudios se ha puesto de manifiesto una fuerte correlación entre el tamaño del grupo y el volumen relativo del cerebro (o coeficiente de encefalización), han llevado a formular la “hipótesis de la inteligencia social”. Dicha hipótesis apuesta por la idea de que la inteligencia superior que muestran algunos animales, especialmente primates, fue favorecida por selección natural, gracias a la compleja red de relaciones en la que primates humanos y no humanos debemos manejarnos todos los días.

Fragmento de un episodio de la serie “El cuerpo humano”.YouTube Preview Image

Para ampliar:

La vida en sociedad (1)

Autor: Pablo Herreros 15 September 2011

Es habitual para cualquiera de nosotros enfrentarnos a problemas que podemos resolver mediante la “mirada interior” o imaginación, sin necesidad de un proceso de prueba y error previo. Una capacidad que se puede apreciar también en otros primates y aves, pero que aún no se había demostrado en elefantes.

El elefante Kandula, en el Zoo Nacional de Washington (imagen: vpickering/Flickr).

Autor: Pablo Herreros 3 February 2011

Los Monos capuchinos han desarrollado una manera muy sofisticada de obtener el alimento del interior de los frutos secos. Primero los golpean para saber cuáles de ellos están maduros y arrancan del árbol los seleccionados.

Monos capuchinos usan herramientas para procesar su alimento.YouTube Preview Image

Autor: Pablo Herreros 2 December 2010

Gestionarse a uno mismo de manera efectiva teniendo en cuenta el espacio que ocupa, los objetos que lo rodean y los individuos con quien convive, es fundamental para la supervivencia de cualquier organismo. Además, ser capaz de almacenar toda esa información en el sistema nervioso central y de recuperarla cuando es necesario, es de vital importancia para que un animal pueda aprender de sus experiencias del pasado. A nivel cognitivo, una de las capacidades necesarias para poder procesar toda esta información es la memoria.

El arrendajo azul esconde alimento para disponer de reservas en invierno y recuerda que hay ciertos alimentos, como los gusanos, que se degradan con más rapidez que otros, como los cacahuetes (imagen: perfil del Cornell Lab of Ornitology en Flickr).

Autor: Pablo Herreros 30 September 2010

Somos primates: Una zambullida al mundo de los delfinesEl post de esta semana es un resumen del artículo con el mismo título que escribí para el número 7 de la revista Redes para la Ciencia.

En el otoño de 1950, una draga que se encontraba a una milla de distancia de las costas de Florida, detonó una carga de dinamita a varios metros de profundidad. Tras el estruendo, apareció un delfín visiblemente herido que era incapaz de ascender para respirar a consecuencia de la explosión.