Autor: Pablo Herreros 18 November 2010

Esta es la segunda parte del artículo Las ventajas de ser justo (1), publicado por Pablo Herreros la semana pasada en este mismo blog.

La existencia de normas sociales es uno de los misterios más apasionantes de la ciencia, ya que la cooperación humana se basa fundamentalmente en ellas. Las normas sociales son estándares de comportamiento que se basan en creencias compartidas sobre cómo los miembros del grupo deben comportarse en determinadas circunstancias.

Un chimpancé encuentra una colmena cargada de miel  y la reparte con el resto del grupo.YouTube Preview Image

Autor: Pablo Herreros 12 November 2010

Para los primates, la vida en grupo tiene multitud de ventajas e inconvenientes. Los miembros de un colectivo se benefician mediante la cooperación en la crianza de los más pequeños, en la defensa de los depredadores, en la obtención de alimento y además es más sencillo encontrar a un compañero o compañera con quién tener descendencia. Pero también deben enfrentarse a los costes, como por ejemplo los conflictos o la posibilidad de ser explotado por otros.

Grupo de chimpancés del Whipsnade Safari Park, en Reino Unido (imagen: usuario de Flickr).

Autor: Pablo Herreros 12 March 2010


Los monos capuchinos tienen capacidad de enfadarse si sus compañeros reciben una recompensa mayor que la suya en igualdad de condiciones. (Imagen: Aitor Agirregoikoa.)

Te dan cien euros con la única condición de que lo repartas con otra persona. Tú decides cuanto te quedas tú y cuanto ofreces al compañero. La regla del juego consiste es que si él rechaza la propuesta, los dos os quedáis sin nada. El 75 % de los individuos suele rechazar cualquier oferta inferior al 30 o 40% de la cantidad y ambos acaban con los bolsillos vacíos. A este experimento se denomina “juego del ultimátum” y de sus resultados se desprende la idea de que el sentimiento de justicia que posee nuestra especie es tan poderoso, que preferimos quedarnos con nada antes que aceptar situaciones que consideramos injustas.