Autor: Pablo Herreros Ubalde 11 julio 2013

Esta es la segunda parte del artículo «Vida inteligente en los océanos (1)», publicado por Pablo Herreros en este mismo blog el 14 de junio.

Otras capacidades cognitivas de los delfines también han dejado impresionados a los científicos. Diana Reiss, ha conseguido probar que los delfines tienen conciencia de sí mismos. Cuando se les hace una marca con pintura en una parte del cuerpo escondida a simple vista y se les confronta a su imagen reflejada en un espejo, dan vueltas inspeccionándose y buscan la marca, es decir, son conscientes de la existencia propia. Estos cetáceos han sido los primeros, fuera del grupo de los grandes simios, en pasar esta prueba de auto-reconocimiento.

Redes-155

Imagen de Redes 155: “Entender a los delfines” (Puedes ver este capítulo de Redes aquí).

Autor: Pablo Herreros Ubalde 3 mayo 2012

Este mes, en la sección «Mundo animal» que dirigimos desde Somos Primates en la revista Redes para la Ciencia, dedicamos un artículo a las investigaciones que prueban la existencia de la capacidad gramatical en la comunicación de varias especies de animales. Debido a la proximidad genética y su relevancia en la comprensión del origen del lenguaje humano, le prestamos una especial atención a los proyectos en los que se enseñó a grandes simios a comunicarse con humanos, a través del lenguaje de signos.

En el artículo también repasamos algunas evidencias de su existencia en otros animales, en principio tan alejados de nosotros, como son los delfines o los pájaros. Bajo estas líneas os dejamos con un par de vídeos relacionados:

Autor: Pablo Herreros Ubalde 14 julio 2011

Las melodías que emiten algunas aves son aparentemente muy similares al lenguaje humano en cuanto a la complejidad, como sucede con el uso de cadenas de sílabas en algunas especies. Hasta hace poco se pensaba que el orden en que las construían se trataba de algo aleatorio de donde no extraían ninguna información, negando así la existencia de una verdadera sintaxis. Pero ahora poseemos nuevos datos que ponen en entredicho algunas de estas creencias.

Lonchura striata domestica o Pinzón de Bengala (imagen: Keven Law-Wikimedia Commons).

Autor: Pablo Herreros Ubalde 25 noviembre 2010

A principios de los años ochenta, se publicó un estudio realizado por Dorothy Cheney y Robert Seyfarth, en el que se proporcionaban pruebas empíricas sobre cómo los monos vervet usan diferentes llamadas acústicas de alarma para avisarse unos a otros de la presencia cercana de depredadores, dependiendo de si estos vienen por aire, tierra o a través de los árboles.

Somos Primates: Las raíces de la palabra

Una pareja de monos vervet, especie que utiliza  (imagen: usuario de Flickr).

Autor: Pablo Herreros Ubalde 15 abril 2010

Cuenta el historiador griego Heródoto cómo un faraón egipcio llamado Psamético estaba interesado en saber cuál era el lenguaje más antiguo del mundo. Para comprobarlo sometió a dos bebés a un cruel aislamiento en una cueva. El pastor encargado de su cuidado recibió las órdenes de no hablarles jamás. El faraón pensó que este era el método para saber cuál era el lenguaje original, pensando que la primera palabra que saliera de sus bocas, por fuerza debería corresponder a la lengua más arcaica de la Tierra.

Los niños, accidentalmente, pronunciaron un sonido que se asemejaba a una palabra de un antiguo idioma llamado frigio y la conclusión fue que este debía ser el idioma primigenio. Desde entonces han sido numerosos los filósofos científicos que se han preguntado por la naturaleza y los mecanismos implicados en esta característica aparentemente tan específica del ser humano como es el lenguaje.

A mediados del siglo XX se despertó el interés en los primates como modelos válidos para estudiar del origen del lenguaje. Los primeros intentos de enseñar a hablar a primates sucedieron con Vicky, una chimpancé criada por humanos como si fuera un bebé en los años cincuenta. Los fracasos se achacaron a la imposibilidad fonológica, dada la ausencia en primates de ciertas estructuras involucradas en la producción de sonidos.

Un segundo intento comenzó en 1967 con un chimpancé llamado Washoe, adoptado como si fuera un hijo por el matrimonio de psicólogos Allen y Beatrix Gardner. Convivió con la pareja en la misma casa las veinticuatro horas del día. En poco tiempo consiguieron enseñarle algo más de cien palabras del lenguaje de sordos en su versión norteamericana (American Sign Language). El problema es que había que hacerlo de una manera dirigida mientras que los humanos lo aprendemos de manera espontánea.

Pocos años después hubo un nuevo proyecto con un chimpancé llamado Nim Chimpsky, cuyo nombre hace referencia irónica al lingüista Noam Chomsky, quien siempre ha creído que el lenguaje es una capacidad exclusivamente humana. En un principio, los resultados con Nim fueron asombrosos. Sin embargo, aunque aprendió más de cien signos, no podía combinar más de dos ideas diferentes en una oración, lo que demuestra un déficit de capacidad gramatical. Además, el psicólogo Herbert Terrace analizó los resultados en cintas grabadas y se percató de que los investigadores le daban pistas inconscientemente. Se trataba de un proceso conductista en el que el sujeto había aprendido a repetir las señales.

Hubo intentos similares con otras especies de primates aunque con resultados también similares, como es el caso de Koko, una hembra de gorila que según su entrenadora, la psicóloga Francine Penny Patterson, entiende cientos de signos y palabras en inglés hablado. También existe un macho orangután llamado Chantek en el zoo de Atlanta que alcanza a comprender al menos ciento cincuenta palabras por medio del mismo lenguaje de signos.

Controversia del experimento de Francine Penny Patterson con la hembra de gorila Koko.

Durante un tiempo se concluyó que los grandes simios eran incapaces de adquirir y utilizar un verdadero lenguaje con sintaxis. Estas conclusiones fueron avaladas con investigaciones adiciones con hijos sordos de padres hablantes que habían decidido no enseñarles la lengua de signos y esperar que fueran mayores para enseñarles a hablar mediante técnicas de educación especial. A pesar de esta decisión, estos niños se inventaban gestos por ellos mismos para hacer referencia a sus deseos, como jugar o comer. Mediante expresiones no verbales formaban oraciones idénticas a las de los niños hablantes. Estos descubrimientos se interpretaron como la prueba de que la mente humana está programada para el lenguaje y preparada para una sintaxis o gramática que emerge incluso sin entrenamiento.

Se abandonaron las investigaciones un par de décadas hasta que en los años ochenta las retomó Susan Savage Rumbaugh con un nuevo método de enseñanza que intenta eliminar los errores conductistas anteriores. En un primero momento utilizó chimpancés pero no hubo grandes progresos y decidió probar con bonobos. Las pruebas preliminares se realizaron con una hembra adulta llamada Matata.

En un principio tampoco se consiguió avanzar con este individuo, pero tuvo una cría adoptada que asistió a todas las sesiones de entrenamiento y de manera asombrosa, aprendió accidentalmente, como los humanos. Kanzi es un macho que adquirió una gran cantidad de símbolos sólo por observación de las pruebas a las que era sometida su madre. Kanzi, años después, entiende oraciones nuevas por teléfono, lo que demuestra que no es sólo un tono de voz lo que aprende, como ocurre con las mascotas, sino que entiende el verdadero significado de las palabras. Kanzi tiene una hermana llamada Panbanisha con quien vive en la actualidad en un pueblo de Iowa y muestra logros similares a los obtenidos por su hermano.

Susan Savage muestra los progresos del bonobo Kanzi para entender el lenguaje humano.

El debate sobre los logros de Kanzi consiste principalmente en dos líneas de interpretación: una que apuesta por una comprensión gramatical auténtica de los grandes simios y otra que cree que el lenguaje que exhiben es un producto ambiental. El psicólogo del desarrolo Michael Tomasello cree que el hecho de que se produzca en algunos simios se explica por el entorno cultural al que son sometidos.

Susan Rumbaugh, por otro lado, cree que esta capacidad observada en Kanzi es generalizable al resto de la especie. Según esta autora, el estudio de los primates para conocer más sobre el origen del lenguaje es completamente legítimo. Otros científicos siguen pensando que lo adquieren por condicionamiento operante, del mismo modo que en los circos aprenden otras conductas humanas y, por tanto, quedan invalidados como fuente de conocimiento. El debate sigue abierto y la polémica continuará durante mucho tiempo, pues hay más cosas en juego que el fenómeno del lenguaje. Algunos creen haber encontrado aquí la diferencia fundamental entre el hombre y el resto de los animales.

Conferencia TED de Susan Savage (se pueden añadir subtítulos en español).

Autor: Pablo Herreros Ubalde 18 marzo 2010

 

Existen numerosas características físicas y patrones de comportamiento que han evolucionado para influir en lo que otros perciben y hacen, especialmente miembros de la misma especie. Los organismos vivos buscan en el entorno información que les ayude a realizar decisiones y escoger de entre todas las opciones, aquellas que más le convienen. La comunicación no-verbal ofrece multitud de datos sobre la intención y la emoción de los individuos. Este tipo de comunicación está desarrollada de manera especial en los primates, pues son los animales que poseen un repertorio más amplio de expresiones no-verbales.