Autor: Pablo Herreros Ubalde 18 noviembre 2011

Cuando el psicólogo Nicholas Humphrey estaba al cargo de un grupo de macacos Rhesus nacidos en el laboratorio, se preguntó cómo era posible que estos primates pudieran ser tan inteligentes, cuando lo cierto es que nunca habían tenido que buscar alimento ni defenderse de depredadores en toda su vida.

Humphrey llegó a la conclusión de que lo que desencadena la inteligencia de los primates de manera fundamental es el contexto social, ya que estos macacos sí vivían en grupos sociales complejos. De hecho, en varios estudios se ha puesto de manifiesto una fuerte correlación entre el tamaño del grupo y el volumen relativo del cerebro (o coeficiente de encefalización), han llevado a formular la “hipótesis de la inteligencia social”. Dicha hipótesis apuesta por la idea de que la inteligencia superior que muestran algunos animales, especialmente primates, fue favorecida por selección natural, gracias a la compleja red de relaciones en la que primates humanos y no humanos debemos manejarnos todos los días.

Fragmento de un episodio de la serie “El cuerpo humano”.

Para ampliar:

La vida en sociedad (1)

Autor: Pablo Herreros Ubalde 14 mayo 2010

Trece años después de la publicación de “El origen de las especies”, Charles Darwin escribó “La expresión de las emociones en hombres y animales”, donde cuestionaba a los que creían en el abismo entre el hombre y los animales. Los descubrimientos recientes, demuestran que los animales y los humanos reaccionamos ante el entorno de una manera similar. La continuidad entre los animales y los seres humanos es manifiesta. Han tenido que pasar más de 150 años para empezar a aceptar que todos somos… animales emocionales.

Eduard Punset me ha invitado ha colaborado en la edición especial de “Cerebro y emociones” de la revista National Geographic, con un artículo sobre la similitud emocional entre animales y seres humanos.