Autor: Pablo Herreros 27 January 2011

Esta es la segunda parte del artículo La vida en sociedad (1), publicado por Pablo Herreros la semana pasada en este mismo blog.

Algunos cetáceos también son grandes expertos de la vida social. Los delfines forman alianzas entre sí en pequeños grupos de dos o tres individuos, que se refuerzan por medio de caricias y besuqueos. Algo que no se sabía hasta ahora, es que la sincronización en el nado es un ritual fundamental que además permite predecir la intensidad de la relación.

Somos Primates: La vida en sociedad (y 2)

Un grupo de delfines haciendo surf en la costa de Sudáfrica (imagen: usuario de Flickr).

Autor: Pablo Herreros 20 January 2011

Mientras el psicólogo Nicholas Humphrey observaba un grupo de macacos Rhesus nacidos en el laboratorio, para llevar a cabo con éxito una gran cantidad de pruebas complejas, se preguntó cómo era posible que estos monos pudieran hacerlo tan bien en ese entorno de cautividad, cuando en realidad no habían tenido que buscar comida ni defenderse de depredadores en toda su existencia.

Somos primates: La vida en sociedad (1)

Un grupo de macacos Rhesus contempla la puesta de sol en la ciudad india de Agra (imagen: usuario de Flickr).

Autor: Pablo Herreros 12 March 2010


Los monos capuchinos tienen capacidad de enfadarse si sus compañeros reciben una recompensa mayor que la suya en igualdad de condiciones. (Imagen: Aitor Agirregoikoa.)

Te dan cien euros con la única condición de que lo repartas con otra persona. Tú decides cuanto te quedas tú y cuanto ofreces al compañero. La regla del juego consiste es que si él rechaza la propuesta, los dos os quedáis sin nada. El 75 % de los individuos suele rechazar cualquier oferta inferior al 30 o 40% de la cantidad y ambos acaban con los bolsillos vacíos. A este experimento se denomina “juego del ultimátum” y de sus resultados se desprende la idea de que el sentimiento de justicia que posee nuestra especie es tan poderoso, que preferimos quedarnos con nada antes que aceptar situaciones que consideramos injustas.