Autor: Pablo Herreros Ubalde 5 noviembre 2010

Hace unas semanas di una charla titulada igual que este blog, “Somos primates”, que buscaba transmitir lo mismo que cada semana transmitimos en este espacio: el vínculo existente entre el hombre y el resto de los primates, repasando algunas de las capacidades tradicionalmente consideradas como humanas. Lo que sigue es un resumen de la charla.

Autor: Pablo Herreros Ubalde 14 octubre 2010

Esta es la segunda parte del artículo El efecto camaleón (1), publicado por Pablo Herreros la semana pasada en este mismo blog.

Una de las funciones principales de estas reacciones es la de alimentar o frenar la acción de aquellos con quien interaccionamos ,a la vez que dan información sobre el estado emocional en el que nos encontramos. Se trata de un proceso constante de retroalimentación entre el emisor y el receptor que consta de multitud de elementos conscientes e inconscientes, cuyo objetivo es mantener la sincronía e informar de nuestro ánimo a los interlocutores.

Foxie and Jamie, en el Santuario de Chimpancés de Northwest, comparten risas contagiosas en su juego.

Autor: Pablo Herreros Ubalde 7 octubre 2010

Han pitado un penalti a favor de la selección española y Fernando Torres coloca la pelota en el punto de lanzamiento. Es un momento decisivo porque puede meternos en la final. Los espectadores aprietan sus bocas como consecuencia de la tensión del momento y aguantan la respiración. Los más apasionados hacen una señal de acompañamiento con los brazos, como si ellos mismos fueran a tirarlo.

Un bar repleto de hinchas en plena final del Mundial de fútbol puede ser un laboratorio idóneo para el estudio del contagio emocional (imagen: usuario de Flickr).

Autor: Pablo Herreros Ubalde 17 febrero 2010


Prueba de contagio de bostezo en chimpancés. (Imagen: Pablo Herreros).

En la última década, los neurobiólogos identificaron unas células nerviosas que son la evidencia fisiológica de la empatía y de las complejas emociones sociales, llamadas “neuronas espejo”. Éstas se han encontrado en humanos, primates no-humanos y otros mamíferos de alto coeficiente cerebral, como elefantes o ballenas.