Autor: Pablo Herreros Ubalde 28 octubre 2010

Las gentes que habitan las laderas del Himalaya utilizan desde tiempos inmemoriales un potente antídoto contra las picaduras de insectos y reptiles que se extrae de las raíces de una planta llamada “chota-chand”. Se sabe de sus propiedades porque unos pequeños mamíferos denominados mangostas suelen consumirla antes de cazar serpientes, lo que reduce el riesgo de muerte en los enfrentamientos.

Una hembra de chimpancé enseña a su cría a seleccionar plantas y a sujetarlas para su ingestión (imagen: usuario de Flickr).