Existe una creencia popular, según la cual, la violencia ha sido uno de los motores principales de la evolución. Esta misma idea se transmite en una de las escenas de la película «2001:una odisea en el espacio», de Stanley Kubrick (1968), cuando en una escena, uno de los primates descubre que los huesos también pueden ser usados como armas. En una Conferencia Mundial sobre la Violencia, organizada en Sevilla en el año 1986, se acordó entre los científicos asistentes el reclamar que esta afirmación es incorrecta.
La reconciliación no es algo exclusivo de los humanos. Este comportamiento también se observa en primates no humanos, en mamíferos como los delfines e incluso en otros animales como, por ejemplo, ciertas aves. El siguiente montaje de vídeo pone varios ejemplos sobre la agresión y la resolución de conflictos en varios grupos animales.
Montaje en vídeo de diapositivas sobre la resolución de conflictos en primates y otros animales.

Un chimpancé hace una demostración de fuerza, típica de los primates, en la que trata de disuadir de un enfrentamiento directo. Obsérvese que tiene el pelo erizado, lo que le hace parecer mas grande de lo que realmente es. (Imagen: usuario de Flickr).
Una actitud frecuente es considerar que la agresión animal prueba que la violencia y la guerra juegan un papel fundamental en la evolución humana. En un experimento clásico sobre los efectos de la sobrepoblación en ratas, se obligó a convivir a un alto número de estos roedores en un espacio reducido. Los resultados mostraron un aumento de la violencia hasta niveles que asustaron a los investigadores. Desafortunadamente, los resultados con esta especie se generalizaron al resto y este estudio es muy nombrado aún hoy en día como prueba de la agresividad de la naturaleza humana.




