Autor: Pablo Herreros Ubalde 20 mayo 2010

Las primeras reflexiones sobre el comportamiento animal se atribuyen a Aristóteles, en su obra “Historia de los animales”. Más de dos mil años después, Charles Darwin no tuvo reparos al hablar de emociones animales. Es refrescante la naturalidad con la que habla de ellas, justo en la época en la que realiza detalladas observaciones en el Zoológico de Londres. En sus notas comenta lo obvio que resulta el que los animales sienten placer, dolor, felicidad y tristeza. Además pronto se percata de que es en el contexto del juego, donde los animales jóvenes manifiestan una alegría extrema, al igual que los niños de ser humano.